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Estas son las ideas que defenderá el nuevo partido de los comunes en su fundación

Domènech en la noche electoral del 26-J

Arturo Puente

El proceso de construcción del nuevo partido de los comunes es una olla a presión de ideas, propuestas y sensibilidades, que irá aumentando de temperatura según se acerque la asamblea fundacional, el próximo abril. Muchas de esas ideas se presentarán internamente este domingo, articuladas en las ponencias cero. Una vez validadas por el grupo impulsor serán sometidas a debate abierto en la web, y el resultado será los documentos base sobre los que girará el debate constituyente del nuevo espacio.

Catalunya Plural ha tenido acceso a los seis documentos de trabajo provisionales, coordinados por Marc Parés y Maria Corrales, en el que los comuns despliegan las bases ideológicas del nuevo partido. Ofrecemos los tres capítulos principales, sobre el modelo económico, político y nacional.

Modelo económico

La ponencia económica se sustenta sobre la idea de la “economía del bien común”, contrapuesta a la economía capitalista. Los comunes señalan que “democratizar la economía, intervenir sobre el mercado y reconstruir el sector económico público y comunitario” son sus estrategias fundamentales.

Los ejes en los que está basada la propuesta económica tienen un importante componente anticapitalista, ligada de forma explícita a la sostenibilidad ecológica y a la economía feminista de los cuidados. Por ello, la ponencia asegura que el modelo productivo debe estar destinado a “satisfacer las necesidades de las personas”, con justicia en el terreno laboral y social, además de medioambientalmente sostenible.

En términos prácticos, esta apuesta se traduce en la construcción de un “sector público potente”, con amplia regulación y firme intervención del Estado en el mercado. Además, defienden la gestión pública o comunitaria de control ciudadano de elementos básicos como el agua y la energía. Tampoco pasan por alto la reindustrialización, apostando por una política industrial decidida, sobre todo en el sur de Catalunya. En cuanto a los derechos laborales, la intención es acabar con “el proceso de precarización del trabajo asalariado” cuyo origen observan en la capacidad de los empresas de esquivar los marcos de regulación estatales.

Modelo social

Según la propuesta de ponencia cero, para los comunes los derechos sociales deben ser entendidos como “aquellos que facilitan a las personas poder construir un proyecto de vida con autonomía y igualdad; asegurando el acceso los bienes necesarios por hacerlo posible”. Por esto, su propuesta pretende batallar contra el empobrecimiento y la exclusión, el paro y la precariedad laboral, y la pérdida de derechos sociales, económicos y laborales.

Entre las herramientas para conseguirlo destacan la política fiscal, la garantía de rentas, la defensa de los servicios públicos y la protección de derechos en el ámbito de la vivienda, la salud, la educación, la cultura y las pensiones. “Para garantizar todos estos derechos hay terminar con las políticas de recortes y revertir las privatizaciones en todos los sectores estratégicos relacionados con los derechos sociales”, aseguran, ya que “en Catalunya existen los recursos y la riqueza suficientes por satisfacer los derechos sociales con carácter universal, lo que nos falta son unas instituciones públicas que quieran garantizarlos”.

Modelo nacional

La tercera de las ponencias entra de lleno en la apuesta soberanista del nuevo espacio político, una de las que puede crear más controversia entre sus bases. La combinación de fraternidad y referéndum de autodeterminación vuelve a ser la estrella de la propuesta, en la que también destaca la apuesta por la creación de una República Catalana que “podrá compartir soberanías” con “un Estado que debe ser plurinacional ”. Para ello apuestan por una idea ya anunciada en las campañas electorales de En comú Podem: la activación de procesos constituyentes coordinados entre Catalunya y España.

El nuevo espacio introduce matices a la propuesta del “proceso constituyente no subordinado” que incorporó Catalunya Sí que es Pot en su programa, para dar paso a un conjunto de procesos constituyentes que se refuerzan entre sí, idea defendida en diversas ocasiones por las candidaturas de los comunes. Tampoco se decantan en su documento fundacional entre independentismo y no independentismo, aunque vuelven a blindar el compromiso por que sea la población catalana quien lo decida.

Pero, para los comunes, la soberanía va mucho más allá de la constitución estatal. A lo largo de las 8 páginas de la ponencia nacional describen su apuesta por la soberanía económica, tecnológica, alimentaria y energética. También, y de forma central, toman la bandera del municipalismo como instrumento para “retornar la soberanía a la ciudadanía”. “Creemos en un municipalismo que reivindique el mundo local como espacio de cambio social y político, de resistencia y de transformación”, afirman.

Es en este documento donde también se aborda otro de los debates más encendidos del espacio: el de su visión sobre Europa. “Hay un debate a nivel europeo y dentro de este nuevo sujeto político sobre cuáles estrategias podrían servir por democratizar el continente”, asumen. Así, apuesta por la refundación de la Unión Europea, “superando el intergobernalismo insolidario e impulsando la democratización del espacio”. Ante esta apuesta, sin embargo, dejan sentado que se ha de considerar que actualmente la UE es un proyecto “desligado del control democrático” y que, por tanto, hay que “preparar el terreno para ir más allá de los límites marcados por los tratados”.

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