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Las “ciudades rebeldes” se ven como la palanca de cambio ante el “inmovilismo” del Estado

Ribó, Colau y Santisteve en el acto del CCCB sobre políticas urbanas / SANDRA LÁZARO

Jordi Molina

Barcelona —

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y los alcaldes de Valencia, Joan Ribó, y Zaragoza, Pedro Santisteve, han mostrado una vez más su sintonía en un acto en la capital catalana este miércoles. El encuentro, pese a inscribirse en un ámbito académico, ha servido para explorar hasta qué punto tiene recorrido político “la gran alianza de ciudades rebeldes” que surgió el 24 de mayo pasado en las elecciones municipales. Los tres representantes han coincidido en la necesidad de “encontrar la fórmula” para que la experiencia del municipalismo pueda incidir en las generales, en beneficio de una candidatura que inicie un proceso constituyente.

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, se ha referido a la falta de unidad entre Izquierda Unida y Podemos –“hay cosas que no se entienden”— y ha reconocido estar estudiando el método por el cuál incidir. También la líder de Barcelona en Comú, Ada Colau, que hace unos días anunciaba que participaría de una forma u otra en las generales, ha asegurado que tendrán “algún papel”. Sobre la mesa, cobra fuerza una hoja de mínimos que los alcaldes del cambio redactarían para que determinadas candidaturas suscribieran sus puntos. “Un decálogo puede ser una fórmula, pero no la única”, ha dicho la alcaldesa de Barcelona.

El acto, celebrado en la Sala Mirador del Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona, ha estado marcado por una crítica feroz al inmovilismo del Estado y a la falta de autonomía municipal. La “lentitud” en la crisis de los refugiados, la “falta de ayudas” para mantener el estado de bienestar durante la crisis o “el ahogo” presupuestario a los ayuntamientos han sido ejes de coincidencia entre Barcelona, Zaragoza y Valencia. Los tres líderes municipales han coincidido en señalar que “la revolución democrática” empieza en los Ayuntamientos. “Somos las ciudades, los barrios, el territorio los protagonistas de la política en mayúsculas, aunque nos hayan querido condenar a las minúsculas”, ha dicho Colau.

¿Políticas de gestos?

¿Políticas de gestos?“Nos dicen que hacemos políticas de gestos”, ha lamentado el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve. “¿Y qué han hecho ellos durante 30 años?”, se ha preguntado, tras citar los casos de “grandes inauguraciones de infraestructuras inútiles o edificios que cuestan 6 millones de euros y que luego se quedan vacíos”. En esta línea, el líder de Zaragoza en Común -que reúne IU, Equo o Piratas de Aragón, entre otros, y con el apoyo de Podemos- ha añadido: “El 13% del presupuesto del Estado es para los ayuntamientos cuando, en realidad, somos nosotros los que asumimos mucha más carga. Nos deben mucha pasta!”.

Santisteve ha lamentado tener una maquinaria municipal, en ocasiones, “lenta, envejecida y atemorizada”. No por falta de aptitudes sino por la dinámica de los años de gobiernos conservadores. “Nadie toma decisiones” porque se han acostumbrado a unos mandatarios que les han anulado las competencias. Una explicación que ha completado remontándose a “la socialdemocracia arrasó los movimientos sociales en los años ochenta”.

Otro punto de coincidencia ha sido la crítica por la herencia recibida. Algo que en el caso de Valencia toma una dimensión panorámica en la figura de Rita Barberá, que ostentó la alcaldía durante 24 años. “No os podéis ni imaginar lo que nos encontramos al llegar al Ayuntamiento”, ha dicho con sorpresa Joan Ribó. “En el despacho del alcalde no había ordenador, solo lápices de colores, pero no porque Rita no pudiera tenerlo, sino porque no lo quería usar”. Ribó se ha defendido, también, por las críticas que recibe por ir en bicicleta al consistorio, algo que ha contrapuesto con el Audi A8 blindado que usaba su antecesora. “Yo voy en bici ahora y cuando iba al colegio”.

“Soluciones compartidas a problemas comunes”

“Soluciones compartidas a problemas comunes”La respuesta a la crisis o la iniciativa de las ciudades refugio han sido dos de los temas donde más se ha visto la necesidad de que las ciudades llamadas del cambio cooperen entre ellas. “Hemos encontrado nuevas formas de participación, donde el Estado ni está ni se le espera”, ha dicho Colau. Ribó ha aportado, en este punto, medidas de fiscalidad, como la desgravar la rehabilitación de viviendas o impulsar la utilización de placas solares y fotovoltaicas. El catedrático y líder de Compromís, muy crítico con los gobiernos del PP en el País Valencià, ha querido dejar un encargo a Barberá en materia lingüística: “El valenciano, excluido de la administración, es la forma de hablar catalán en Valencia”.

También las políticas de contención del turismo han estado presentes, a pesar de la diversidad de casuísticas de las tres ciudades. “La realidad es tozuda y la gente no es tonta”, ha dicho Colau en referencia a las portadas críticas de una gran mayoría de periódicos de la prensa catalana hacia su moratoria hotelera, cuando el mismo CIS confirma que el turismo es uno de los principales problemas para los barceloneses. “Lo más normal del mundo, cuando hay una problemática compartida y se está buscando un nuevo encaje, es aprobar una moratoria temporal”, ha argumentado la alcaldesa, que ha lamentado “la demonización” que hacen “algunos” de sus políticas.

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