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Multiaventuras en plena naturaleza: el nuevo ocio al aire libre y sus impactos ambientales

Hay días en los que el Cabriel soporta a miles de personas practicando ocio activo lo que ha llevado a que las propias empresas lleguen a considerar “insostenible” la situación

Ecologistas en Acción ACEM La Manchuela apunta que el problema se reproduce también en el Júcar. Algunos ayuntamientos como Enguídanos, en Cuenca, ya han tomado medidas

Foto: Europa Press

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Rafting, tirolina, barranquismo… Son algunas de las actividades que han incrementado de forma considerable el uso público del entorno natural.  En los últimos años se ha vivido un “espectacular” incremento de las actividades realizadas en la naturaleza. Tanto es así que las de multiaventuras se han convertido en una industria turística en provincias como la de Albacete.  “Hay una necesidad de salir, de hacer una escapada” y de hacer cosas. Es decir, de un ocio activo y consumista”, explica Ximo Azorín, miembro de Ecologistas en Acción ACEM La Manchuela.

El problema está en el impacto que estas actividades tienen sobre ese entorno natural que se ve sobreexpuesto al ocio de adrenalina, “un ocio activo, consumista que al final genera impactos sobre el medio natural”, añade Azorín, quien lamenta que, con este tipo de actividades “la naturaleza deja de ser un espacio de relajación, de búsqueda de paz, de satisfacción en la contemplación, de conocimiento, y de conciencia de que compartimos el espacio con otros seres vivos”.  En este cambio de paradigma, de cómo se utilizar el medio natural para el ocio, es donde desaparecen los valores aparejados al respeto y la protección del medio.

El resultado de esta demanda de ocio de consumo es la oferta de estas actividades, y la proliferación de empresas de multiaventura, o de turismo activo, “que tienen como prioridad como en todas aumentar sus ingresos”.

Un ejemplo, explica el miembro de ACEM Ecologistas La Manchuela, está precisamente en esta comarca que comparten las provincias de Albacete y Cuenca.  “Cuando llegué a La Manchuela hace más de 20 años apenas existía una empresa de multiaventura” pero con el paso de los años,  “se han multiplicado” tanto en los municipios bañados por el Júcar como en el caso del Cabriel.  “Hoy hay un sinfín y además empresas incontroladas”.

Masificación en el Júcar y el Cabriel

Azorín explica que hay días en los que el río Cabriel soporta a miles de personas practicando estas actividades de ocio activo lo que ha llevado a que las propias empresas lleguen a considerar “insostenible” esta situación, como así ha pasado durante estos meses de verano donde, en la zona valenciana del Cabriel, las empresas han pedido una autorregulación, “conscientes de que no se cumplen las limitaciones y que pueden morir de éxito”. Y es que esa masificación cambia el valor del recurso paisaje- medio natural, y por lo tanto “la experiencia del visitante al final pierde atractivo”.

El problema se reproduce también en el Júcar al que cada año llegan miles de personas llamados por actividades de multiaventura.  En este caso además el coste ambiental tiene también forma de embarcadero de canoas. “Se ha situado en una zona cercana a nido de águila perdicera” y que ya se ha denunciado por la Sociedad Albacetense de Ornitología (SAO) y los propios ecologistas.

Además del impacto ambiental que se produce con cada actividad, desde ACEM Ecologistas La Manchuela destacan el impacto social. En la zona del Cabriel, dice Azorín, la que más usan estas empresas de multiaventura coincide con el término municipal de Casas Ibáñez, “una zona donde los vecinos iban al río a bañarse, a pasar el día, a comerse un bocadillo, y ahora han sido expulsados por estas empresas”, denuncia Azorín que asegura que muchos de los vecinos de la localidad habían denunciado que no podían disfrutar del río por la masificación que habían traído estas empresas.

Las Chorreras, un ejemplo de cómo poner coto a estas actividades

En la región ya hay municipios que están tratando de poner límites a este ocio. Un ejemplo es la localidad conquense de Enguídanos. Este Consistorio ha puesto en marcha una nueva ordenanza municipal que limita el número de personas que puede acceder al Paraje Natural de las Chorreras y que establece el pago de una tasa de cinco euros a los usuarios, incluido el monitor de la actividad.  El objetivo es preservar este paraje de Las Chorreras limitando las actividades de barranquismo.

A partir de ahora, las empresas dedicadas a las actividades de aventura estarán más controladas: no se podrán superar las 30 personas por hora, incluidos los monitores, y solo podrán acceder tres vehículos por empresa.

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