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Nuevo hallazgo paleontológico en Cuenca: el fósil de un ave de hace 125 millones de años

Se trata de un ejemplar de un pollito de enantiornita recién salido del huevo y una de las aves fósiles más pequeñas que se conocen

Este descubrimiento ha sido presentado en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha

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FOTO: JCCM

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El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha suma un nuevo atractivo a sus ricos contenidos. Se trata del fósil de un pollito de enantiornita (un grupo de aves que se extinguieron hace millones de años) que fue descubierto en el yacimiento conquense de Las Hoyas en 2004 y ha revelado aspectos sorprendentes sobre las aves primitivas.

El estudio de este interesante fósil acaba de publicarse en la prestigiosa revista Nature Communications. Una investigación en la que se han empleado las más modernas técnicas y los equipos más sofisticados del mundo. Y es que el tamaño del pollo no lo ha puesto nada fácil, según explicaba el director del estudio, José Luis Sanz.

Su estudio ha sido posible gracias a la utilización de algunos de los equipos más sofisticados disponibles actualmente e incluso ha desvelado que todo hace indicar que murió nada más salir del huevo. Así, entre otros, se ha recurrido a dos sincrotrones en los que, mediante la energía residual de aceleradores de partículas, se pueden capturar detalles minúsculos de los fósiles en tres dimensiones.

El consejero de Educación, Cultura y Deporte, Ángel Felpeto, que ha presentado en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) este nuevo hallazgo junto al vicepresidente primero del Gobierno regional, José Luis Martínez Guijarro, y los paleontólogos José Luis Sanz y Francisco Ortega, ha avanzado que esta pieza se expondrá en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, donde se convertirá en un "valor añadido".

Eso sí, no será bautizado como ocurrió con el dinosaurio ‘Pepito’. Y es que al desconocerse cómo sería su morfología de adulto y no poder caracterizarlo de forma adecuada los científicos prefieren no ponerle un nombre.

Un pollo de cabeza enorme y ojos grandes

En las tres últimas décadas, la paleontología ha conseguido una información cada vez más precisa sobre el origen y evolución temprana de las aves. De hecho, actualmente se conoce que un grupo de aves extinto, denominado enantiornitas, ya era diverso y abundante en los ecosistemas cretácicos. Aunque se conocen muchos aspectos de sus relaciones de parentesco, su modo de vida e incluso de su forma de volar, la información sobre su reproducción y crecimiento es todavía escasa.

En el sincrotrón de Grenoble, en Francia, se ha podido reconstruir la ultraestructura del hueso de este minúsculo animal por micro-tomografía computarizada. De esta manera, se sabe que el tejido óseo del húmero, el hueso más largo del ala, tiene las características típicas de un ave joven y de crecimiento rápido.

El análisis virtual de la estructura del hueso muestra la presencia de una única capa externa de hueso y la ausencia de líneas de parada de crecimiento, lo que indicaría que el esqueleto estaba creciendo a gran velocidad. Además, la cabeza, el único fósil de ave hallado en Las Hoyas con el cráneo intacto, es enorme respecto al cuerpo, y tiene unas grandes órbitas que albergarían unos ojos también relativamente grandes, como corresponde a un individuo en sus primeras fases de desarrollo.

Otro aspecto relevante de este estudio muestra como el ritmo de osificación del esqueleto es claramente distinto al de las aves actuales. El esternón está incompletamente osificado mostrando que existe una gran variedad en los ritmos de osificación del esternón con respecto a la columna vertebral en las enantiornitas. Otro dato relevante es que el esqueleto ha preservado parte de una cola que ya cuenta con diez vértebras libres.

Las enantiornitas adultas sólo tienen ocho vértebras libres en la cola, mientras que el resto se fusionan en una estructura denominada pigostilo, como en las aves actuales. El fósil de Las Hoyas no conserva el final de la cola, pero el elevado número de vértebras libres podría indicar que la formación del pigostilo de las enantiornites se produciría después del nacimiento de los pollos.

Por otro lado, el sincrotrón de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos) ha permitido realizar mapas de elementos químicos procedentes de los tejidos fosilizados. El fósforo forma parte de la composición del hueso, y su mapeo permite delimitar con precisión el contorno de los huesos del minúsculo esqueleto. El fósforo de los huesos del pollo de Las Hoyas está presente en concentraciones muy semejantes a las de los esqueletos de las aves actuales, lo que indica el enorme potencial de preservación del yacimiento conquense.

El fósil, hallado en el año 2004 en el yacimiento conquense de Las Hoyas, ha sido estudiado por un equipo multidisciplinar compuesto por investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis (España), Museo de Historia Natural de Los Ángeles (EEUU), Universidad de Manchester (Reino Unido), Universidad de Upsala (Suecia), Sincrotrón Europeo (Francia), College of Charleston (EEUU), Universidad Nacional de Educación a Distancia (España), Universidad de Málaga (España) y Universidad Autónoma de Madrid (España). Este hallazgo ha sido publicado en una revista de primer orden científico como es Nature Communication.

Según ha confirmado el director del Museo de Paleontología, Santiago Langreo, el el público podrá ver a este pollito de hace 125 millones de años en menos de una semana en la sala de Las Hoyas, de momento con carácter permanente.

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