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Urquizu: "Hay que pegar un salto de calidad para mejorar el control del poder"

El sociólogo y diputado Ignacio Urquizu presentó en Toledo su libro 'La crisis de representación en España' para intentar explicar sus orígenes y su futuro

"El último año ha ahondado en la desafección ciudadana con las instituciones, debido a la incapacidad que hemos tenido para formar un Gobierno", afirma

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Urquizu (PSOE) arremete contra Podemos: No les gusta el Parlamento, ni la democracia representativa, sólo el poder

Europa Press

El sociólogo y político Ignacio Urquizu trajo a Toledo su último libro, 'La crisis de representación en España', un tomo en el que se observa el proceso político que ha pasado el país en los últimos años. Entre otras preguntas, el socialista plantea cómo vivieron los ciudadanos momentos como el 15-M, qué es lo que piensan de su democracia y también de la crisis económica, así como el descontento manifiesto que se ha visto entre los españoles.

Urquizu explica que los últimos datos que ha conocido señalan que la confianza social se va recuperando "ligeramente", si bien el bloqueo político vivido antes de la investidura de Mariano Rajoy ha tenido también una "incidencia" en la misma. "El último año ha ahondado en la desafección ciudadana con las instituciones, debido a la incapacidad que hemos tenido para formar un Gobierno", relata a eldiarioclm.es. Esto, advierte, ha tenido también repercusión en la opinión pública, pero confía que se podrá volver a recuperar la confianza, "pasado un tiempo".

En su libro, el turolense sitúa el origen de la crisis en el 2010, siendo el 15-M el que marca la primera de sus fases. "El descontento era latente y de repente sucede esta explosión social", afirma. En las elecciones de noviembre de 2011 fija la segunda fase de la crisis, ya que los ciudadanos deciden que el Gobierno debía irse a la oposición, debido a la política económica. "Pero se encuentran un Gobierno que hace la misma política pero exponencial". Es en este momento en que las elecciones "parecen perder su papel para presentar una alternativa a los ciudadanos".

"La alternativa era mucho peor desde el punto de vista de los recortes o la subida de impuestos y eso también empieza a hacer mella", señala el socialista. Así es como "de repente" los ciudadanos llegan a tal punto de desafección político que el sentimiento es, finalmente, de "orfandad". "Sienten que 'no nos representan'". De este modo llega el estallido social del 25S, en 2013, cuando finalmente el mensaje es que se "vayan todos". "Nunca tanta gente se había sentido tan huérfana en democracia. Son puntos de inflexión, donde varios elementos van creando un caldo de cultivo".

Y en las europeas llega Podemos

Podemos, explica Urquizu, llega en las elecciones europeas de 2014 para llenar el espacio de orfandad que sienten los ciudadanos. "A partir de ahí el debate político empieza a cambiar, a girar con más actores". No sólo eso: hay indicadores de la crisis política que, a partir de esto, empiezan a mejorar, ya que se observan diferencias en los  partidos y se observa también más satisfacción con el funcionamiento de la democracia. "Pero el bloqueo político ha significado un parón en esa recuperación de las instituciones", advierte.

"Creo que si hubiésemos sabido lidiar los partidos tradicionales con el descontento ciudadano, Podemos no existiría. Es el resultado de la desafección, pero esto no es para siempre", recalca Urquizu. Asegura también que es en este sentido en el que trabaja el PSOE, para que a los ciudadanos les vaya "lo mejor posible". "¿Cómo recuperamos la confianza? Entendiendo a los ciudadanos", asegura.

¿Cree que los partidos han hecho autocrítica? Sólo quiere hablar del PSOE: "Creo que la mía ha hecho mucha y no hay nada más que ver los documentos presentados, reconocemos nuestra fractura interna y los problemas que hemos tenido al gestionar el bloqueo. Si algo hemos hecho es autocrítica", afirma. En cuanto al sistema español, asegura que se debe dar un salto de calidad. "Hay que pegar un salto de calidad para mejorar el control del poder. Las instituciones tienen que amoldarse a las velocidades de las nuevas tecnologías y los medios, y también podemos mejorar en participación ciudadana, pero necesitamos para eso a la gente", asegura.

En cuanto a las respuestas que ofrece su obra, puntualiza que más que eso se pueden encontrar preguntas y reflexiones, especialmente en lo que se refiere al futuro de España. "Me tiene muy intrigado la España del futuro, he abierto un capítulo respecto a la brecha generacional y la España digital, porque se abre un camino de reflexión acerca de estos cambios", concluye.

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