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‘Los anticuarios’ y la oscura compraventa de obras del Greco en Toledo

Se cumplen 100 años de la primera edición de la novela de Carmen de Burgos, 'Colombine'

Enrique Sánchez Lubián y Teresa Muñoz recuperan la obra de esta escritora y periodista que en los años 20 ejerció en Toledo como profesora en la Escuela de Maestras

La escritora y periodista Carmen de Burgos, 'Colombine'

La escritora y periodista Carmen de Burgos, 'Colombine' Foto: Huso Editorial

La obra literaria ‘Los anticuarios’ de Carmen de Burgos, ‘Colombine’, ha regresado a Toledo un siglo después después de que esta periodista, escritora y activista que ejerció en la ciudad imperial como profesora en la Escuela de Maestras publicara su primera edición. La reedición de esta novela (Descrito Ediciones), ha ido de la mano del escritor y periodista Enrique Sánchez Lubián, autor de la introducción.

En publicación, que ya vio la luz en 1918- y que ha sido presentada durante la Feria del Libro de Toledo, la autora refleja, entre otras cosas, los “oscuros movimientos de compraventa de arte” que se dieron en España y en la capital regional a principios del siglo XX. Una actividad que fue denunciada por prensa de la época como el periódico ‘La Libertad’, en un artículo que mencionaba que “Toledo es un mercado de objetos de arte, un zoco pintoresco, a los que acuden chamarileros de todo el mundo buscando gangas que comprar para vender al mejor postor”, según destacó Sánchez Lubián.

Carmen de Burgos fue una periodista, escritora, traductora e impulsora de movimientos sociales que llegó a Toledo en 1907 desterrada por la administración de la época y apartada de sus círculos literarios en Madrid. Precisamente, la protagonista de la novela, Adelina -junto a Fabián-, destaca como una mujer “inteligente, emprendedora y perspicaz” que refleja la mirada feminista que caracterizaba a la escritora. 

“En la prensa de aquella época son frecuentes las noticias sobre ventas o desapariciones de diferentes objetos artísticos en nuestra capital. En esas páginas se encontraban reclamos publicitarios de personas que venían a Toledo para hacerse con antigüedades y no tenían ningún pudor en anunciarlo públicamente en el periódico”, señaló el periodista toledano como preámbulo de la presentación de ‘Los anticuarios’.

En la novela se deja huella de episodios como los que ocurrían en el Hotel Castilla -actual sede de la Tesorería General de la Seguridad Social en Toledo- donde concurrían pudientes extranjeros para hacerse con “brillantes, perlas preciosas o antigüedades, pagando por todo ello el precio máximo”.

Presentación de la obra en la Feria del Libro de Toledo. En el centro, Enrique Sánchez Lubián

Presentación de la obra en la Feria del Libro de Toledo. En el centro, Enrique Sánchez Lubián Foto: Fidel Manjavacas

 

'La crème de la crème'

En este sentido, Sánchez Lubián narra que Carmen de Burgos quiso también en esta obra “dejar constancia del mal sabor de boca que tuvo por no haber podido evitar la venta de los Grecos” conservados desde finales del siglo XVI en la Capilla de San José -‘La Virgen con el niño, santa Inés y santa Marina’ y ‘San Martín y el mendigo’-”. Una etapa en la que denunciaba a través de textos o artículos en prensa “la gran almoneda” en la que se había convertido España por medio de estas especulaciones con piezas artísticas y otros elementos de valor.

San Martín y el mendigo, de El Greco

San Martín y el mendigo, de El Greco

  De Burgos investigó estos dos grecos de los que, según publicó en 1907 el periódico ‘El Imparcial’ de Madrid, se anunciaba un rumor que “corría entre los madrileños” y que decía que, de entre los veintena de cuadros del Greco que salieron de España en la primera década del pasado siglo, los dos mencionados habían caído en manos “de cierto audaz negociante francés”. “Se decía que habían sido sacados de la ciudad de madrugada, bien ocultos, y que se pensaba improvisar unas copias para colocarlas en el lugar que ocupaban los originales”.

Se caracterizaban estos años también por “familias notables que habían venido a menos” o canónigos y cleros “con muy pocos escrúpulos, dispuestos a vender cualquier obra de arte que estuviera en sus manos”. 'La crème de la crème' eran naturalmente los cuadros de un misterioso pintor extranjero de nombre casi impronunciable, Doménikos Theotokópoulos, al que ya empezaban a admirar viajeros de todo el mundo”, recalcó Sánchez Lubián al tiempo que dio referencias de que “un tercio de la producción del Greco había salido ya de España” en esta etapa.

Personajes como el periodista William Randolph Hearst -conocido por ‘Ciudadano Kane’, de Orson Welles- o Archer Milton Huntington -el fundador de la Hispanic Society of America- fueron algunos de aquellos “adinerados que a golpe de talonario se llevaron numerosas obras de arte y también algunas falsificaciones que gente experta les endilgó”, apuntó el introductor de la reedición de ‘Los anticuarios’.

Toledo en ‘Los anticuarios’

Carmen de Burgos, que mantuvo una relación con Ramón Gómez de la Serna, insistió en la denuncia de estas pujas y “oscuras compraventas” de arte afirmando incluso que la venta del par de cuadros del Greco en Toledo mencionados supuso “una profanación”.

Dos capítulos son los que dedica ‘Colombine’ a la ciudad de Toledo en este libro en el que se citan monumentos de la ciudad como Santa María la Blanca o el Monasterio de San Juan de los Reyes, fiestas como el Corpus o enclaves como la Vega Baja. Asimismo, la casa del Greco se posiciona como otro de los escenarios en los que personajes como Adelina y Fabíán describen sus andanzas en este mundillo a través de una novela a la que Colombine dota de dosis de realidad.

Por su parte, Teresa Muñoz destacó “el enlace” que une a la autora con la ciudad castellano-manchega y  lamentó “el silencio” al que las obras de Colombine (1867-1932) fueron sometidas durante el franquismo. Natural de Almería, Carmen de Burgos, que llegó también a firmar sus textos con seudónimos como ‘Gabriel de Luna’ y ‘Honorine’, fue también la primera mujer corresponsal de guerra al ser enviada por El Heraldo de Madrid a Melilla. Una mujer valiente de la que hay mucho que aprender y que, siempre, merece la pena que regrese a Toledo.

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