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Por qué debes desterrar el mito de la barriga cervecera

El Centro de Información ‘Cerveza y Salud’ defiende las bondades de esta bebida fermentada que, junto al pan, constituyen los alimentos más antiguos del mundo

La experta en nutrición Mercè Vidal aboga por un consumo moderado de la cerveza que junto al vino y a la sidra también forman parte de la Dieta Mediterránea

“Los buenos hábitos de alimentación que se adquieren en la  infancia se conservan toda la vida y son un seguro de salud”

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¿Conoces los beneficios de las bebidas fermentadas?

¿Conoces los beneficios de las bebidas fermentadas? Europa Press

¿Sabías que los expertos recomiendan el consumo moderado de bebidas fermentadas como la cerveza, el vino o la sidra? Así es porque todas ellas forman parte de la Dieta Mediterránea, una de las formas más antiguas de alimentarse que, además, fue reconocida en el año 2010 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La cerveza puede proporcionar un aporte de nutrientes como vitamina B, en particular ácido fólico, fibra y minerales tan variados como el silicio, el magnesio o el calcio.

La nutricionista y directora de la ONG ‘Nutrición Sin Fronteras’,  Mercé Vidal, lamenta que en la sociedad actual se estén perdiendo “hábitos de alimentación propios de nuestra cultura” y aboga por que los consumidores incluyan en dieta diaria  frutas, verdura, legumbres, cereales y aceite de oliva, entre otras cosas, pero también bebidas fermentadas.

Mercé Vidal forma parte comité científico del Centro de Información Cerveza y Salud (CICS) y esta semana ha pasado  por Toledo para difundir una campaña entre los consumidores y fomentar este tipo de hábitos.

Consumir cerveza de forma moderada supone que una mujer puede tomar entre una y dos cañas diarias mientras que en el caso de los hombres lo ideal es no superar las tres cañas al día.

Agua, cebada y lúpulo son los ingredientes principales de esta bebida que, junto al vino, ya consumían nuestros antepasados en la Península Ibérica y sur de Francia y en el arco Mediterráneo. Hace 6.000 años ya se tomaban pan y cerveza como alimentos esenciales de supervivencia. “Son los alimentos más antiguos que existen”, sostiene Vidal.

No, la cerveza no engorda

La cerveza se elabora en un 90% con agua. Por eso no es la culpable de la famosa ‘barriga cervecera’. Una caña tradicional contiene unas 90 kilocalorías y en su variedad sin alcohol, muy frecuente en nuestro país, se reduce a 35 kilocalorías.

Además, quienes consumen cerveza, según el Centro de Información Cerveza y Salud, “presentan una composición corporal más adecuada, mayores niveles de colesterol bueno y menos del malo que aquellos que no la consumen”.

España, el país que más cerveza sin alcohol bebe en la UE

Por cierto, la cerveza que no contiene alcohol está recomendada para las mujeres consumidoras de esta bebida que se encuentran en periodo de gestación porque aporta gran cantidad de agua, no aumenta las calorías de la dieta y cubre necesidades de nutrientes además de ayudar a evitar el estreñimiento.

También es recomendable para las mujeres en periodo de lactancia por las características antioxidantes de la cerveza, para las personas que padecen hipertensión arterial y para los mayores resulta recomendable como hidratante, es pobre en sal  y contiene potasio.

España es el país donde más cerveza sin alcohol se consume de la Unión Europea , una variedad que representa el 13% de las ventas españolas de cerveza.

¿Vino o cerveza?

Elegir entre vino o cerveza es una cuestión de gustos porque si hablamos de los beneficios de estas bebidas, son prácticamente los mismos, según reconoce Vidal. “Las diferencias son mínimas. No diría que es mejor o peor. En nuestra cultura caben todas las bebidas fermentadas y ya depende del momento”. 

La experta ha felicitado a Toledo por la Capitalidad Gastronómica 2016 y ha pedido trabajar para evitar perder “los platos más antiguos porque son los que aportan los nutrientes más adecuados para conservar la salud”. Y eso sin olvidar el ejercicio físico, apuntaba la nutricionista, “aunque aquí en Toledo eso ya se haga en sus empinadas calles del Casco Histórico”.

Lo importante, concluía Mercè Vidal es que “los buenos hábitos que se adquieren en la  infancia, en el seno de la familia, se conservan toda la vida y se transmiten a la siguiente generación. Eso es lo más importante porque es un seguro de salud”.

 

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