eldiario.es

9

El arte acompañó a la lucha por el derecho a morir dignamente en Sonseca

Representación en Sonseca (Toledo) de la asociación del Derecho a Morir Dignamente

Este jueves 11 de diciembre tuvo lugar en el Teatro Echegaray de Sonseca “Cantares: un festival poético de muerte”. El Centro Cultural Revuelo y la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) organizaban este evento, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sonseca.

En la presentación del evento se instaba a los asistentes a que hicieran que la espera para una ley de muerte digna en España fuera menor que la que los gobernantes han sometido a los ciudadanos (25 años, desde que Ramón Sampedro “tiró de la manta” en este asunto).

En él, se recitaron y cantaron poemas de autores bien conocidos como Mario Benedetti, Gloria Fuertes, Charles Bukowski, Juan Gelman, Nicolás Guillén, o César Vallejo. Pero también de autores locales como el sonsecano Emiliano Gómez Peces, o los toledanos Marina Riaño Gómez, o Luis Pablo Gómez Vidales.

Seguir leyendo »

Diciembre poético en Sonseca: “Exagoge: salir de la vida”

El mes de la poesía en Sonseca, promocionado por el Centro Cultural Revuelo, tuvo lugar el pasado octubre. Un tema recurrente de este arte, así como del resto de disciplinas artísticas, es el de la muerte. Por ello es por lo que no se podía dejar enfriar la llama rapsoda sonsecana sin abordar este aspecto.

Así, cuando se habla de muerte, conductas eutanásicas y poesía es inevitable recordar a Ramón Sampedro.

El 23 de Agosto de 1968, Ramón, marinero gallego de 25 años, se quedó tetrapléjico al lanzarse al mar desde unas rocas. Tras permanecer otros 25 años en cama, en 1993 inició un proceso legal para solicitar una ayuda para morir que le fue denegada.

Seguir leyendo »

Brittany Maynard: marcar el día D de su muerte

Manifestación por los derechos de Brittany Maynard / Foto: right_to_die

La joven estadounidense de 29 años Brittany Maynard tenía desde hace meses marcado en su calendario el 1 de noviembre, el pasado sábado, para su muerte. Su decisión la ha contado en diversas ocasiones en televisión, ha sorprendido a la nación y nos ha sorprendido a todos los que hemos conocido en los últimos días la noticia. Cuando llevaba pocos meses casada y estaba dispuesta a tener su primer hijo, se le diagnosticó a principios de año un tumor de los más rebeldes en el cerebro. Han bastado pocos meses para que el desarrollo del tumor invadiera el cerebro y deformara su rostro con un pronóstico irremediable y con posibilidad de una muerte cercana: los médicos no aseguraban que pudiera vivir más de un año.

Todo su plan personal se vino abajo en poco tiempo. “De pronto detuve todos mis planes. No puedo traer un niño al mundo pues no va a tener una madre”, confesaba en la televisión. Y también de manera radical cambió su plan de vida por un proyecto de morir: “Espero estar rodeada por mi familia: mi marido, mi madre, mi padrastro y mi mejor amiga, que es médico. Moriré en casa, en la cama que comparto con mi marido y me marcharé en paz, con la música que me gusta sonando de fondo”. Sin duda a estas horas su vida se ha apagado y ha dejado de sonar la música de fondo.

Es tremendo en una edad tan pletórica tener que decidirse por la muerte, pero peor era para Britanny esperar una muerte irremediable y con sufrimientos. Ha elegido morir por un suicidio asistido. El médico le ha prescrito unos medicamentos que la han sedado y le han producido la muerte. Y para ello tuvo que trasladar su residencia de Oakland, en California, a Portland, en el estado de Oregón, donde está legalizado el suicidio asistido, lo mismo que en otros cuatro estados de Estados Unidos.

Seguir leyendo »

Morir con dignidad, un derecho del siglo XXI

“Morir constituye el acto final de la biografía personal de cada ser humano y no puede ser separado de aquella como algo distinto. Por tanto, el imperativo de la vida digna alcanza también a la muerte. Una vida digna requiere una muerte digna. El derecho a una vida humana digna no se puede truncar con una muerte indigna. El ordenamiento jurídico está, por tanto, llamado también a concretar y proteger este ideal de la muerte digna”.

Estas palabras, de la Ley andaluza de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte, que la reconocen como parte fundamental de la vida, tienen el acierto de no hacer ninguna presunción acerca del significado del término dignidad.

Si bien existe una gran disparidad en lo que cada uno entiende por dignidad, existe un consenso actual bastante amplio —si no universal— en que morir en paz, con serenidad, pudiendo despedirse de los suyos, morir en casa, sin dolor y, si puede ser, en un suave sueño es, a simple vista, el ideal de una buena muerte. Es evidente que si en la vida tenemos derecho a procuramos un suficiente bienestar, para su última etapa —el proceso de morir— tenemos igualmente el derecho de procurarnos nuestro ideal de buena muerte.

Seguir leyendo »

Un anuncio y una carta liberadores

Foto: FDMD.

Esta mañana he sido invitado a contemplar en el Pequeño Cine Estudio la proyección de ‘El anuncio más largo del mundo’. Es un anuncio que ni tu ni yo, a simple vista, podíamos esperar. Es un anuncio que no vende. Es un anuncio, sin embargo, que sorprende y que llega a tiempo. Recuerdas las colas multitudinarias de jóvenes y no tan jóvenes que a veces esperan más de un día para poder comprar un producto tecnológico para ellos muy ansiado. Pues algo parecido; son muchos los españoles que lo esperábamos, por necesario, por hacer público el sufrimiento y fuerte deseo de morir de muchos enfermos terminales. Las encuestas vienen contando el alto número de españoles que hacen cola en el Congreso para que los señores diputados se convenzan de que la gran mayoría de los ciudadanos reclaman una muerte digna. El enfermo no quiere solo ser bien cuidado, morir en paz sino sabe que la mejor muerte es la que se decide libremente y el Estado sigue poniendo trabas para que cada uno ejerza su libertad en un terreno que pertenece a nadie sino solo a la propia intimidad.

El anuncio no vende, compromete. La muerte no es un episodio banal de nuestra historia personal y si en alguna etapa de la vida merecemos un respeto es en la fase de nuestra despedida del mundo de los hombres. Además somos conscientes de que todos pasaremos ese episodio, nadie se escapa. Son más de 400.000 muertes al año en nuestro país. Y, con estas cifras, ¿a cuántos les toca hoy, mañana y no se sabe cuántos días o años más, pasarlo mal, morir a destiempo porque el Estado se lo prohíbe en el Código Penal? Vivimos en un país cuyo Estado, poder legislativo, instituciones viven a contracorriente del libre desarrollo de la personalidad del ciudadano que proclama y exige el artículo 10 de la Constitución española. Hoy en día oímos quejas, nos quejamos de que la transición, la tan ponderada transición, no cortó de raíz malos hábitos que han generado una fuerte corrupción por las cuatro esquinas de la sociedad que hoy nos apestan. ¿Y no es corrupción mental y moral esa visión de la vida, de la que hacen gala algunos miopes encaramados al poder, que prohíbe a la persona ejercer su autonomía en un terreno en que no lesiona ningún derecho de los demás cuando las condiciones de su vida son trágicas e irreversibles? Para mi es una visión de la vida y de la muerte perversa y dañina para muchos enfermos y dependientes extremos. 

Tras contemplar el anuncio más largo que al ser tan largo todos pueden contemplar con entrada libre en el Cine Estudio, entiendo que la única medida es la protesta en forma de carta-queja al Presidente del gobierno y a los dirigentes de los partidos. Como primer párrafo dice: “Para muchas, centenares, tal vez miles de personas en nuestro país, cada día es una dolorosa prueba: nos vemos obligados a depender de otras personas para las acciones más elementales como el simple aseo o incuso para cambiar de posición en la cama, a la que ha quedado reducido nuestro horizonte. Somos una carga que no quisimos ser; que nadie normal querría nunca tener que ser para su familia. Y entiéndame, no es que no lo hagan con amor y dedicación, no. Lo que pasa es que el resto de dignidad que nos queda en esta lamentable situación no encuentra ningún sentido a este no vivir. Porque la vida es mucho más que esperar la muerte y desearla como una liberación”. 

Seguir leyendo »

La pendiente resbaladiza: el recurso del miedo y la omnipotencia ante las evidencias de la vida

Ciertamente toda regulación de conductas sociales requiere de unos criterios que, aunque puedan parecer arbitrarios y filosóficamente problemáticos, procuren garantizar los valores aceptados por la comunidad, que no son otros que los derechos humanos. Criterios que han de defender del abuso a los miembros más vulnerables de la sociedad.

En su versión lógica el argumento de la pendiente deslizante es absurdo, porque no hay ninguna razón por la cual la regulación de la eutanasia, que resulta del respeto a la libertad del individuo a disponer de su vida, vaya a justificar en ningún caso homicidios que no respeten la autonomía de la voluntad.

En su versión empírica el argumento escudriña los datos de eutanasia y suicidio asistido en Holanda y Bélgica, tergiversándolos en aras de una justificación que raya en el ridículo. Pero los datos son tozudos y demuestran que la teoría de la pendiente resbaladiza en Holanda (el recurso al miedo) no se ha confirmado. Los médicos rechazan un tercio de las solicitudes de eutanasia, las cifras (menos del 3% de muertes por eutanasia) se mantienen a lo largo del tiempo sin cambios significativos y no existen grupos vulnerables o socialmente desfavorecidos que soliciten con más frecuencia ni la eutanasia ni el suicidio asistido.

Seguir leyendo »

Razones para no ilegalizar la eutanasia

Como ya es sabido, la modernidad trajo los mejores avances a la humanidad. Pero también supo sacar lo peor del ser humano. Sentó un caldo de cultivo sobre el cual, los ahora detestados personajes (aunque en su momento alabados) pusieron en marcha ideales y prácticas tan horrendas. De ese caldo de cultivo resaltan sobre todo cuatro aspectos.

El primero de ellos es la ilustración (siglos XVII, XVIII y XIX). El movimiento ideológico que sirvió de base para la posterior gestación de la revolución industrial y que postulaba el uso de la razón y la posesión del conocimiento como el máximo valor humano dignificante.

El segundo era la estructura social que la revolución industrial, base material de la modernidad, había generado y que permitía replicar y mantener esa situación. Una clase burguesa, ilustrada y refinada (léase “digna” en su sentido ilustrado), y una amplia clase obrera, pobre y analfabeta.

Seguir leyendo »

Stephen Hawking defiende el suicidio asistido

La Universidad de Cambridge aprobó el pasado febrero aceptar una donación para crear en su campus una cátedra de Cosmología denominada “Cátedra Stephen Hawking”, en honor del físico y matemático británico. Hawking es con frecuencia noticia por su vida y sus aportaciones científicas. Ahora lo es por esta donación del filántropo estadounidense Dennis Avery, amigo personal suyo, de 4,39 millones de euros para fundar y sostener una cátedra de cosmología que se abría oficialmente el 1 de marzo.

Para mí la figura de Stephen Hawking es sorprendente. Siempre me ha maravillado el deseo de vivir y el entusiasmo en su trabajo de este astrofísico inválido pero con una cabeza privilegiada, que en su esfuerzo por vivir y por comunicarse tiene que hacerlo con un sensor de su ordenador y un sintetizador que genera una rara voz casi propia de un robot. Pero hay un algo que a mí como miembro de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) me ha maravillado mucho más. En mi opinión Hawking ha demostrado que cuando en la vida se tiene un proyecto y un sentido en el vivir, vale la pena continuar y disfrutar el día a día. El proyecto de vida que él mismo se ha diseñado y el entusiasmo en llevarlo a cabo ha sido el motor de su vida a pesar de sus notables incapacidades físicas. Y quizás por esta faceta humana que siempre le he reconocido me sorprendió que en una reciente entrevista en la BBC dijera que él apostaba por el suicidio asistido para enfermos terminales: “Las personas que padecen una enfermedad terminal y sufren mucho dolor deberían tener el derecho de acabar con sus vidas, y aquéllos que les ayuden no deberían ser perseguidos por la justicia”.

Fue una apuesta profundamente humana cuando resulta que en el Reino Unido el suicidio asistido y la eutanasia son dos figuras delictivas que están seriamente penadas. Hawking, sin embargo, ha sido tajante en su posicionamiento si pensamos que está viviendo con el cuerpo paralizado por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que es una enfermedad neurodegenerativa. El astrofísico añadía a lo largo de la conversación de la entrevista que en 1985 se vio afectado por una grave neumonía. Su vida dependía en aquel tiempo de un respirador artificial y los médicos sugirieron a su mujer si optaba por que se le retirase el respirador y dejarle morir. Ella no aceptó porque siempre había visto a su marido con ganas de vivir y que nunca le había oído decir algo que le diera pie para tomar esa decisión.

Seguir leyendo »

Se cumplen 40 años del primer manifiesto en favor de la eutanasia

En este mes de agosto se cumplen cuarenta años de la publicación del primer manifiesto en favor de la eutanasia. Lo publicaba la revista inglesa The Humanist en su número de julio-agosto de 1974 bajo el título ‘Manifiesto en favor de la eutanasia bienhechora’ (Plea for Beneficent Euthanasia) con la firma de 40 intelectuales entre los que se encontraban los Premios Nobel Linus Pauling, George Thomson y Jacques Monod.

La presentación y defensa de la eutanasia no era una novedad pues ya un siglo antes en 1873 el ensayista Samuel D. Williams había publicado en la revista Popular Science Monthly el trabajo ‘Euthanasia’ donde se dice que “en todos los casos de enfermedad sin cura y dolorosa se debería reconocer como tarea del médico, si así lo hubiera manifestado el paciente, la administración de cloroformo u otro anestésico que sobrepase al cloroformo, con el fin de destruir la conciencia de una vez y llevar al enfermo a un muerte rápida y sin dolor”. El interés del manifiesto de 1974 es que resulta ser un apoyo de un amplio grupo de intelectuales a los movimientos que trabajaban en Inglaterra a favor de la muerte digna y de la eutanasia. Ya en 1935 se había creado en Gran Bretaña la ‘Asociación de la eutanasia voluntaria’ (The Voluntary Euthanasia Society, VES) que estuvo refrendada por celebridades de las ciencias y las letras como J. Huxley, G. B. Shaw y H. G. Wells que defendían la eutanasia voluntaria. Valga la pena recordar que Miguel Ángel Lerma, fundador de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) en 1984, fue miembro de esta primera asociación.

De entrada llama la atención que ya en el título se hable de ‘eutanasia bienhechora’. Algún médico de mentalidad hipocrática considerará con cierto simplismo que la eutanasia está marcada por la maleficencia. Pues, sin embargo, para estos intelectuales y para quienes nos consideramos sus seguidores la eutanasia libremente decidida es ‘bienhechora’ para el paciente y consecuentemente para la sociedad. Aporto por razones de espacio puntos relevantes del documento:

Seguir leyendo »

Quebec regula y garantiza el derecho a morir dignamente

Foto: http://news.postimees.ee/1228926/estonia-needs-debate-on-legalization-of-euthanasia-parlt-panel-head

Con buen pie entró en vigor esta ley que, en su preámbulo, enuncia su intención de “asegurar a las personas al final de su vida cuidados respetuosos con su dignidad y autonomía, así como reconocer la primacía de su voluntad en relación con los cuidados clara y libremente elegidos por la persona”. El Primer Ministro provincial, Philippe Couillard, invitaba a todos los diputados a votar de forma independiente olvidando cualquier imposición de partido (o disciplina de partido, como gusta decir a los políticos españoles). De esta manera se garantizan y regulan prácticas como el rechazo o interrupción de cuidados necesarios para el mantenimiento de la vida (respiradores, sondas de alimentación, fármacos, etc). el control de síntomas con la aplicación de cuidados paliativos, la sedación terminal (morir dormido), y la ayuda médica para morir (eutanasia y suicidio asistido).

Otro gran detalle de la reciente ley es que respeta el derecho de un profesional de la salud a rechazar la solicitud de una persona a su cuidado, conforme a su código deontológico y en base a convicciones personales, pero en este caso es obligación de la institución sanitaria sustituir a dicho profesional por otro sin conflictos garantizando así la voluntad de la persona enferma.

También regula la forma de documentar las voluntades para que, llegado el momento en el que la persona no pueda comunicar sus deseos sobre los cuidados a aplicarse al final de su vida, se hagan del todo efectivos. Se les llama “Directivas Médicas Anticipadas”, y sería el equivalente a lo que en España es el Testamento Vital o la Declaración de Voluntades Anticipadas.

Seguir leyendo »