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Llegan las "brigadas internacionales conservacionistas" a España

Toma fuerza la iniciativa Wild Europe para revitalizar zonas deprimidas y despobladas mediante trabajos de defensa de la naturaleza

Con ello se impulsa un nuevo enfoque basado en que el ser humano no es el propietario del planeta ni de su biodiversidad

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Cachorros de lobo

Cachorros de lobo Europa Press

Vivimos un tiempo de transición en lo que a conservación de la naturaleza se refiere. Por un lado, en pleno 2018 parece evidente que el enfoque conservacionista que se venía aplicando desde mediados del siglo XX está ya agotado. Ya no da para más ese modelo basado en la subvención, la “gestión” de la fauna entendida como la persecución y muerte, legal o ilegal, de un cierto número de los mismos (normalmente de espaldas a los criterios científicos) y las “áreas protegidas”, muchas de las cuales existen sólo sobre el papel.

¿Qué resultados ha aportado este enfoque “antiguo”? Como resultados positivos, es indudable que muchas especies animales se han salvado de la extinción, e incluso han prosperado, a costa de pagar un precio muy alto: perder su carácter de fauna silvestre para convertirse en objetos de gestión de propiedad humana. En el lado negativo, este enfoque ha influido en una parte no desdeñable de la despoblación rural que aqueja a amplísimas zonas de nuestro país (aunque es un fenómeno al que concurren diversas causas).

A la izquierda, batida de lobos en el siglo XX (aunque aún sigue en vigor). A la derecha, un dibujo que ilustra el concepto de "rewilding" del siglo XXI

A la izquierda, batida de lobos en el siglo XX (aunque aún sigue en vigor). A la derecha, un dibujo que ilustra el concepto de "rewilding" del siglo XXI

Por otro lado, el mantenimiento de amplias capas de la población refractarias a todo concepto de patrimonio natural, amén de actividades como la cinegética, que en gran parte se desarrolla en un peligroso limbo entre la legalidad, la ilegalidad y la 'alegalidad', y ante la cual la Administración mira hacia otro lado. Ecologistas enfadados, ganaderos enfadados, alcaldes enfadados. Ese es el legado actual del enfoque nacido en el siglo XX.

"El hombre no puede hacer lo que le venga en gana con el medio ambiente"

Al lado de esta gestión del siglo pasada, empieza a surgir un enfoque propio del siglo actual, muy acorde con el cambio social que está empezando a cuajar en torno a actividades como la tauromaquia, la caza, el mascotismo, el veganismo o la utilización, en general, de los animales como objetos para el entretenimiento humano. Este enfoque está basado en el concepto de que el ser humano no es el propietario del planeta ni de su biodiversidad, sino que es una parte más de la misma. Por consiguiente, y como corolario de este concepto, el ser humano no puede hacer lo que le venga en gana con el medio ambiente planetario.

Así, surgen iniciativas como el  'Proyecto Gran Simio' o el “boom” del 'Rewilding', y los tribunales de algunos países empiezan a dictar sentencias que otorgan derechos a ciertas tierras “sagradas” para indígenas o aborígenes (casos de Australia y Nueva Zelanda) o a la Amazonia (caso del Tribunal Supremo de Colombia). Lo que se está cociendo es irreversible, y tarde lo que tarde, es una tendencia que se hará hegemónica.

La revolución Wild Europe

A este respecto, el pasado mes de octubre, el conocido periodista y conservacionista Benigno Varillas, fundador de la Revista Quercus, entre otras cosas, presentó en Berlín la iniciativa Wild Europe, que consta, muy resumida, de los siguientes puntos:

1. Revitalizar las zonas deprimidas y despobladas de España, no rentables para la actividad agropecuaria, mediante el llamamiento a unas “brigadas internacionales conservacionistas".

2. Las personas que acudan al llamamiento (hecho a toda España y Europa), deberán ser teletrabajadores, es decir, personas cuyo medio de vida sea el teletrabajo y, así, no cuesten ni un céntimo al erario público español. Estas personas se establecerían en poblados de no más de 15 personas, en el seno de estas zonas deprimidas.

3. Los “brigadistas” realizarían, aparte del trabajo que les da de comer a través de Internet, labores como instalación de nidos para aves, preparación de cultivos no cosechables para atraer aves, eliminación de vegetación invasora y plantado/ protección de vegetación autóctona, o reintroducción de los grandes herbívoros hoy desaparecidos (bisonte, caballo salvaje, toro salvaje), y sus depredadores correspondientes.

4. Puesta en marcha de iniciativas de turismo rural en estas zonas.

Es un plan ambicioso, muy adelantado a su tiempo. ¿Es una iniciativa utópica? Yo creo que no. El Ayuntamiento de Aznalcázar ha apoyado la iniciativa, y el primer poblado de teletrabajadores se está diseñando ya para actividades de recuperación y explotación turística del autóctono caballo de Retuertas, en Doñana. He aquí un enfoque conservacionista propio del siglo XXI. Y más vale que nos vayamos haciendo a la idea, porque éste es el futuro.

Dejo aquí enlaces para saber más de esta iniciativa:

https://eurofauna.files.wordpress.com/2018/08/carta-abierta-al-gobierno1.pdf

http://www.wild-europe.com/carta-al-gobierno-de-espana-proponemos-se-nos-recorte/

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