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¿Qué pasa con los jabalíes?

La proliferación de estos animales se debe a variadas causas acumuladas en el tiempo a las que es necesario poner soluciones

Las cifras desmienten el pretendido “control” de esta especie de la que hablan los cazadores

Piden a Page derogar la "cruel" caza de jabalíes con lanza, legalizada en 2012 por Cospedal

EFE

El reciente fallecimiento de un joven madrileño en un accidente automovilístico provocado por un jabalí ha vuelto a poner de actualidad uno de los problemas más candentes relacionados con la fauna ibérica: la proliferación de los jabalíes. Voy a tratar de explicar qué es lo que está pasando exactamente con estos conocidos animales.

En efecto. Tanto los expertos en la materia como las personas que viven en el campo y el sector cinegético coinciden en lo mismo: el número de jabalíes se ha disparado de una forma exponencial, al menos, desde los años 80 del siglo pasado. Según estadísticas de la Oficina Nacional de la Caza, en las primeras 15 temporadas de caza del siglo XXI han aumentado las capturas nada menos que en un 241%. En la temporada 2014-2015 se abatieron 286.919 jabalíes, mientras que en la temporada 1980-1981 se abatieron 31.306. La diferencia es abismal, ¡un incremento del 916%!

Como siempre sucede en estos casos, este fenómeno se debe a la concurrencia de varios factores. El primero de ellos es la desaparición de sus depredadores. El lobo ibérico es el principal depredador del jabalí, más concretamente en ejemplares juveniles, mientras que los más pequeños, los “rayones”, son depredados también por zorros o águilas. Tanto el lobo como el zorro son perseguidos legal e ilegalmente, y están sujetos a “control” cinegético, mientras que las águilas son abatidas ilegalmente, y también caen víctimas de envenenamientos y de tendidos eléctricos.

Las "trampas" del sector cinegético

La segunda causa, las “trampas” que realiza el sector cinegético. A pesar de la gran abundancia de jabalíes, muchos cotos de caza “recargan” su cantidad de jabalí recurriendo a granjas cinegéticas donde se crían jabalíes para soltarlos en cotos. E, incluso, se importan jabalíes del este de Europa puesto que son más grandes. También se cruzan en las granjas cinegéticas jabalíes con cerdos domésticos para obtener híbridos más grandes. Y esto afecta a la diversidad genética de las dos subespecies de jabalí presentes en la Península Ibérica. Si bien jabalíes y cerdos son la misma especie, su número de cromosomas es diferente en ambos casos.

La tercera causa es la involución actual del sector cinegético. Si bien el sector ha iniciado un declive merced al cual disminuyen las licencias de caza y se produce el envejecimiento de los cazadores en activo, se da la paradoja de que cada año aumentan las piezas cazadas. Esto es debido a la cantidad de fincas y dehesas que se han reconvertido a la actividad cinegética y al progresivo aumento del “turismo cinegético” procedente del extranjero. Pues bien, y este dato puede sorprender a muchos: el jabalí es uno de los principales consumidores de la carroña procedente de la caza. El jabalí es un omnívoro perfecto, y se puede decir que los cazadores le proporcionan cada vez más comida.

A los cazadores les gusta decir que ellos realizan el control poblacional de esta especie. Pero las cifras son las que son, y demuestran que ese pretendido “control” no está funcionando. Las matemáticas es lo que tienen, que no son opinables. Dicho esto, es de justicia reconocer que, sin los 280.000 jabalíes cazados anualmente, la cosa sería aún peor.

La caza sostenible mantiene el control sobre la población de jabalíes.

La cuarta causa es el abandono rural. El jabalí dispone de cada vez más territorios donde los humanos no interfieren con él, y donde puede vivir a sus anchas.

La quinta causa es la expansión en España de los cultivos de maíz transgénico. Se ha pasado de 22.317 hectáreas en 1998 a 124.227 en 2017. Este cultivo se da bien en las vegas y en las regiones secas y esteparias del noreste peninsular, y se ha constatado que el jabalí encuentra en estos cultivos refugio y también alimento, al devorar el mismo maíz.

¿Soluciones? Hasta que la sociedad española termine con la caza por falta de demanda, solicitar al sector cinegético que se atenga a los jabalíes disponibles actualmente, que son muchísimos, sin inflar su número con importaciones, la recuperación de los depredadores tradicionales que sí realizan un control poblacional efectivo al depredar en juveniles y provocar desnatalidad (al contrario que la caza, que abate adultos que ya han dejado descendencia). Y, fundamental, revertir el abandono rural.

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