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Power Step: pisadas que pueden alumbrar una calle o cargar un móvil

Cuatro estudiantes de Ingeniería de Madrid están desarrollando este proyecto, uno de los finalistas del concurso de ideas juveniles Blue BBVA Challenge

Diego, José Ignacio, Carlos y José estudian un prototipo de baldosas que pueden transferir o almacenar la energía cinética de cientos de personas andando

El grupo de cuatro jóvenes creador del proyecto Power Step / Blue BBVA

El grupo de cuatro jóvenes creador del proyecto Power Step / Blue BBVA

¿Cuántas personas pasan cada día por la calle Preciados o la Puerta del Sol de Madrid? Miles. Todas andando y todas generando movimiento y presión sobre el suelo con sus pies. Es decir, una cantidad incalculable de energía cinética que no es aprovechada y que podría reutilizarse para decenas de usos. Y esa es la idea a la que cuatro jóvenes estudiantes de Ingeniería de Tecnologías y Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Maddrid están dando forma dentro de la nueva edición del concurso Blue BBVA Challenge para jóvenes de 18 a 29 años organizado por Blue BBVA y el Impact Hub de Madrid.

José Ignacio Sota, José Esparza, Carlos Cano de Santayana y Diego Martín, todos de 21 años y madrileños, son finalistas de la segunda edición de este certamen. Su aventura comenzó el pasado 26 de noviembre cuando se reunieron durante el denominado ‘Challenge Day’. En el Impact Hub, un laboratorio que fusiona innovación, incubadora de negocios y oficina, estos cuatro jóvenes formaban parte del millar allí reunido y dieron forma a esta idea.

El segundo certamen de Blue BBVA Challenge sobre proyectos innovadores y colaborativos premia las mejores ideas para las ciudades del futuro. De todos ellos, tras convencer a un jurado de especialistas en transformación digital, nuevas tecnologías, marketing y emprendimiento, han quedado las cinco mejores iniciativas, que pasaron a la segunda fase. Estos cuatro jóvenes están entre ellos.

El proyecto que presentaron al jurado contempla la colocación, en lugares con mucho tránsito de personas, de baldosas hechas con una tecnología que es capaz de trasformar los pasos de los transeúntes en energía para su uso. Diego Martín explica que se trata de una iniciativa implantada en algunos países del mundo como China, y que en España sería perfectamente viable. La idea surgió durante el ‘brainstorming’ que los cuatro estudiantes llevaron a cabo en el 'Challenge Day'. “Nos apuntamos a la iniciativa porque queríamos vivir esa experiencia y ni sabíamos lo que nos íbamos a encontrar”, afirma Carlos, muy “entusiasmado” con ser ahora finalistas.

Foto de los finalistas del Blue Challenge

Foto de los finalistas del Blue Challenge

Diego detalla que Power Step es el nombre del proyecto y que el tipo de baldosa utilizada tiene un dispositivo mediante el cual, al presionar un material determinado, cambia el voltaje y la diferencia de potencia produce la energía. Es decir, pisadas de personas que se transforma en energía, reutilizable y limpia. “La idea sería su instauración en sitios muy transitados para aprovechar toda esa energía cinética”, precisa.

Se trata de un iniciativa aparentemente sencilla pero cuyas vías de canalización son muy variadas. Por ejemplo, una de sus funciones podría ser para el consumo instantáneo, mediante una baldosa o varias instaladas en un sitio concreto cuya energía generada se aprovechara en ese mismo sitio. Pero hay más opciones: podría “inyectarse directamente en la red eléctrica para iluminar una calle, ya sea el alumbrado público o luces de otro tipo”. Y una tercera posibilidad, almacenar esa energía en baterías destinadas a estaciones de recarga de móviles o para coches eléctricos.

“Miles de baldosas y millones de personas pasando por encima; imagínate la gran cantidad de energía que se podría generar”, añade Carlos. Apunta con ello a la instalación de esta tecnología en zonas céntricas de las ciudades, no solo por su gran tránsito sino porque coincide que también son las más iluminadas.

Ahora lo importante es darle forma a la idea. El concurso está en fase de “incubación” hasta marzo, antes de la final en primavera, y por eso ambos explican la necesidad de “estudiarlo a fondo”. Para ello, consultarán con especialistas sobre cuestiones de almacenamiento, prototipos, funcionamiento de este tipo de baldosas y empresas dedicadas a producir esta energía. Carlos afirma que a la hora de ofertar esta tecnología, los ayuntamientos pueden ser una primera opción, en vías del ahorro energético, pero que también puede comercializarse con particulares, o dueños de tiendas y comercios que quieran generar así su propia energía.  “Además, es respetuosa con el medio ambiente”, destaca.

Próximo paso: el modelo de negocio

“Nos queda realizar el modelo de negocio, determinar si es rentable y hacer un estudio de lo que supondría en el mercado. Hemos empezado el estudio de los tipos de usuarios que podrían acceder a esta tecnología, así como particulares, empresas, fabricantes (para ver sus ofertas) y administraciones (como el Ayuntamiento de Madrid) con las que tendríamos que contactar”, adelanta Diego.

Ambos están “encantados” con la experiencia que están viviendo. Desde el primer momento han contado con orientadores y facilitadores por parte de la organización, que les han ayudado a dar forma a su proyecto, “coger una idea y llevarla hasta el final”, y también reciben charlas de motivación al respecto. En un mundo en el que el emprendimiento se ha convertido en un término tan común, los dos consideran que más que emprendedores, son “jóvenes con una buena idea y con mucha ilusión, con un reto que queremos que se lleve a cabo".   

Finalmente, estos jóvenes resumen su experiencia en la necesidad de “no arrepentirse de lo que no hagas, sino de lo que hagas” y llaman a “cumplir los sueños: aunque requieran mucho esfuerzo, siempre te vas a llevar algo contigo”.

Tras este proceso de incubación, los cinco proyectos ganadores de la primera fase y uno de los que completen la formación ‘online’, harán su presentación final el 31 de marzo en Ciudad BBVA y un nuevo jurado de expertos elegirá la mejor idea. En primavera, el equipo que sea capaz de demostrar un trabajo más sólido, constante y con mejores resultados y posibilidades de desarrollo a futuro será recompensado con un viaje a Berlín, donde conocerá el tejido emprendedor joven de esa ciudad y completará su desarrollo formativo.

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