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La formación profesional: una inversión económica y social tan segura como imprescindible

"Castilla-La Mancha y sus trabajadores y trabajadoras no se enfrentan únicamente a retos locales sino a los efectos de la globalización de la economía"

FP

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Un bajo perfil de cualificación profesional, una tasa de desempleo juvenil alta, una tasa de abandono escolar temprano (que duplica la media europea y está tres puntos por encima de la nacional), zonas rurales profundamente deprimidas tras una mala gestión de la crisis financiera y económica y un tejido productivo caracterizado por preeminencia de la pequeña empresa y de la microempresa son términos de una ecuación que debemos ir despejando si queremos colocar a nuestra comunidad autónoma en disposición de hacer frente a los retos inmediatos y futuros en materia de desarrollo social y económico. 

Sin embargo, CCOO advierte que Castilla-La Mancha y sus trabajadores y trabajadoras no se enfrentan únicamente a retos “locales”. Los efectos de la globalización de la economía, los cambios demográficos y el desarrollo tecnológico aplicado a la industria y a los servicios hacen impensable, por ineficaz, reducir la estrategia en materia de cualificación de nuestra población a medidas aisladas y cortoplacistas.

Las turbulencias económicas internacionales y la rapidez de los cambios a los que nos enfrentamos recomiendan centrar nuestros esfuerzos en la adopción de medidas de  calado dirigidas a promover la calidad tanto de productos como de servicios, a incentivar la especialización y la innovación, así como a poner al ciudadano en el centro del proceso y de las relaciones organizativas y laborales, como condición para el progreso.

 

Afrontar estos retos requiere de perfiles profesionales adecuados, de una estructura de cualificación profesionalizada, todavía alejada de la realidad en Castilla-La Mancha (y de buena parte del territorio nacional). 

No en vano, la Unión Europea estima que más de tres cuartas partes de los empleos del tejido industrial en 2020 requerirán de titulaciones vinculadas a la formación profesional. Una estimación que anticipa la relevancia que adquiere la Formación Profesional y el establecimiento de estrategias que, partiendo del conocimiento de nuestra realidad social, económica y empresarial, nos permita el desarrollo de un sistema productivo competitivo y sostenible. 

La cualificación y especialización de nuestros trabajadores y trabajadoras se  convierte, en este escenario, en condición 'sine qua non' para el desarrollo económico y social, como venimos insistiendo CCOO. 

La cualificación como motor de cambio social en tanto que el conocimiento y el acceso a la formación es un derecho individual clave para el desarrollo de sociedades más igualitarias, participativas y democráticas y, en consecuencia, para potenciar la cohesión social. Todo apunta a que la población con baja cualificación y poca o ninguna especialización quedará más expuesta, si cabe, a la precarización laboral o directamente excluida del sistema productivo. 

Desde un punto de vista económico, la cualificación profesional se erige como condición indispensable para el desarrollo competitivo y sostenible de cualquier sistema productivo y, cómo no, del de nuestra región.  El capital humano es, hoy en día, el elemento diferenciador por excelencia y el que mayor valor añadido aporta en el proceso de producción/ prestación de servicio. 

Para ello, en Castilla-La Mancha debemos generar las oportunidades suficientes para:

  • Disponer de más perfiles técnicos capaces de hacer frente a las exigencias de un sistema productivo competitivo y en constante cambio.
  • Incrementar la incorporación de las mujeres al empleo y a perfiles técnicos, especialmente en el ámbito industrial, donde nos encontramos infrarrepresentadas. Hoy en día las mujeres castellano-manchegas tenemos una tasa de actividad 15 puntos por debajo de la de los hombres y, a pesar de ello, una tasa de paro 8 puntos porcentuales superior. Como sociedad no nos podemos permitir esta falta de optimización de nuestros recursos.

Además, para alcanzar el éxito se requiere de una apuesta inversora suficiente y estable. Una apuesta inversora que permita disponer de programas, centros, profesorado y medios actualizados y suficientes que garanticen la calidad de la formación y la incorporación de la innovación a los procesos de aprendizaje tanto en la formación profesional inicial como a lo largo de la vida profesional. 

Una apuesta inversora que permita disponer de un sistema de orientación integrado que acerque y haga transitables los recursos de formación profesional a los ciudadanos potenciando su empleabilidad. 

Que permita, así mismo, disponer de un mapa de necesidades formativas revisable que actúe como faro para la adecuación de la formación a las necesidades territoriales y sectoriales y de una apuesta por construir una modelo de formación en alternancia público que fomente el aprendizaje en el centro del trabajo y sea respetuoso con los derechos de trabajadores y alumnos/as. 

El III Plan de Formación Profesional 2018-2022, fruto del diálogo social entre administración y agentes sociales, nos brinda una oportunidad para colocar a Castilla-La Mancha y a su capital humano en disposición de abordar los cambios de modelo productivo necesarios. 

CCOO Castilla-La Mancha seguirá trabajando para convertir esta hoja de ruta en una realidad.

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