Elegir un calefactor para el lugar de teletrabajo

Teletrabajo en tiempos de COVID-19

El coronavirus vuelve a marcarnos la agenda, no como en la primavera pasada pero casi. Si atendemos a las recomendaciones, que cada vez tienen más cara de órdenes, es muy posible que el próximo sea un invierno de encierro y, para muchos, de teletrabajo. 

Winter is coming: ¿cuál es el mejor sistema para calentar tu casa?

Winter is coming: ¿cuál es el mejor sistema para calentar tu casa?

Si ya hemos comentado en otros artículos la necesidad te tener un espacio debidamente organizado para teletrabajo, así como de tener la silla bien adaptada, ahora es el turno de hablar de la importancia de una temperatura adecuada en el lugar donde tenemos este despacho, muchas veces improvisado. 

No son pocas las personas que tienen la zona de trabajo en una habitación fría y con poca luz, y desde luego, sin acceso directo a una fuente de calor, como el resto de la casa. Si a ello sumamos que mientras estamos quietos el cuerpo regula peor la temperatura, ya que no generamos calor, podemos inferir que la sensación de frío será muy acentuada. 

Toca, pues, calentar este espacio, no solo para prevenir posibles resfriados, sino también de cara a tener las articulaciones y los tendones más tonificados y elásticos, y evitar así posibles dolores musculares y elongaciones. Surge entonces la duda: ¿cuál es el mejor sistema? 

Para responder esta pregunta nos hemos desplazado hasta Electrodomésticos Miró, en la Ronda Sant Antoni de Barcelona. Allí los vendedores nos han dado una serie de consejos y claves que nos ayudarán a decidir el mejor sistema en función de las características de nuestro espacio de trabajo. 

Bomba de calor

Es según la vendedora que nos ha atendido el mejor sistema, con precios muy competitivos ahora que termina la temporada de verano, ya que estos aparatos se utilizan principalmente como climatizadores, aunque también den calor. Los actuales rinden tres veces más para un mismo gasto de energía y por lo tanto se nota en la factura de la luz. 

El problema es que requieren una pared para ponerlos y una instalación que algunas veces será más cara que el mismo aire, además de implicar agujeros y tener un lugar donde poner el compresor. Es decir que se nota el ahorro pero la inversión inicial puede ser elevada. 

Difusores de calor de bajo consumo

Son una especie de radiadores que funcionan con un líquido que se calienta y calienta las planchas para que emitan calor. Son los más recomendados en calidad precio por la vendedora, ya que pueden calentar espacios grandes, de hasta 25m2, y tener un gasto relativamente contenido. Además su precio ronda los 100 euros. Su problema es que tardan varias horas en calentar bien la estancia, sobre todo si esta ha estado previamente fría mucho tiempo. Pueden ser óptimos si la habitación es de tamaño mediano, ya que permiten marcar la temperatura deseada gracias a su termostato. 

Radiadores de aceite

Funcionan con un aceite que se calienta y transmite este calor al aparato, que lo irradia. Tienen un gasto un poco más elevado que los difusores pero calientan también un poco más deprisa. Según la vendedora son una opción algo anticuada y con precios un poco más altos. 

Placas 

La ventaja de las placas, que funcionan con una resistencia interna, es que dan calor con una cierta rapidez, permiten regular con más precisión el termostato y estéticamente son más agradecidas. Por contra, presentan el problema de que disparan el consumo. 

Convectores de aire

Es un paso intermedio entre el radiador y el calefactor, con mayor alcance que estos últimos, pero con precios muy competitivos. Se basan en una resistencia que calienta el aire y un recirculador que lo hace salir al exterior. Tienen como ventaja la rapidez en calentar y el emitir un aire seco, que reduce la humedad ambiental y por tanto la sensación de frío, pero su consumo es alto. 

Calefactores de aire

Según la vendedora no son adecuados para calentar una habitación porque a pesar de que muchos rozan los 3000 vatios (W) de potencia, su alcance es muy limitado y ello implica disparar el gasto. Ahora bien, sí podemos usarlo debajo de la mesa de trabajo para que nos genere un calor ascendente y localizado, pero sabiendo que lo notaremos en la factura si lo tenemos encendido todo el día. 

Existe la opción de adquirir calefactores cerámicos, de un precio similar, pero con una resistencia cerámica, que es más eficaz a la hora de calentarse y emitir calor, pero los resultados no mejorarán mucho, aunque tal vez la factura de la luz no suba tanto. Su gran ventaja es que son muy baratos. 

Braseros de resistencias 

Finalmente existe una opción en desuso que son los braseros a base de resistencias, que pueden situarse a nuestros pies. El gran problema es que su gasto es sumamente alto para el efecto que producen.

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Publicado el
1 de noviembre de 2020 - 21:44 h

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