iPhones más caros y otros siete modos en que la victoria de Donald Trump podría afectar a tu consumo

Foto: Gage Skidmore

Jordi Sabaté

Es aún muy pronto ahora para saber si el presidente electo de los Estados Unidos Donald Trump, dará rienda suelta a sus promesas electorales de adoptar políticas altamente proteccionistas para la industria norteamericana durante su mandato. Aun así, la mayoría de expertos en comercio exterior y economía global destacan que la relación comercial entre España y Estados Unidos es de bajo perfil en volumen, pero cualitativamente importante para algunos mercados.

El bancario, el petrolero, el de infraestructuras o el farmacéutico, son sectores cuyo auge o desplome durante la era Trump podría reflejarse en su negocio en España. Santander, Grifols, BBVA, Repsol, Iberdola o Acciona son algunas de las empresas más expuestas. También Freixenet y los exportadores alimentarios podría sufrir subidas de aranceles. Este artículo refleja ocho situaciones hipotéticas que se podrían dar en nuestro consumo tras la victoria de Trump si lleva sus planes adelante.

1. Bajada de precios en productos alimentarios selectos nacionales

En volumen, el mercado estadounidense es un 4,4% de las exportaciones españolas, por lo que una subida de aranceles del 35%, tal como prometió Trump en campaña, no supondría una gran pérdida de exportaciones en volumen. Sin embargo, podría afectar al sector alimentario más selecto, como es el de los cavas y vinos, que tienen gran acogida en Estados Unidos, en especial las pequeñas bodegas. También jamones, quesos elaborados, embutidos, aceites, aceitunas, encurtidos, etc., que tienen un cierto mercado tradicional en Estados Unidos podrían verse afectados por la subida de aranceles.

Esta situación podría llevarles a retraer la exportación a este país por falta de rentabilidad y competitividad frente al producto nacional y, en consecuencia, mostrar un excedente de producción que, antes de reorientar su exportación, haría bajar su precio en España aunque fuera temporalmente. Se trata de una situación indeseable por cuanto podría poner a empresas españolas en aprietos durante un tiempo, pero el hecho objetivo es que el exceso de oferta podría mejorar su precio.

2. Subida de precio de productos Made in USA

El Gobierno español y la Unión Europea podrían reaccionar a esta subida de aranceles imponiendo otra recíproca a la importación estadounidense, con lo que los productos americanos, o de empresas americanas, tendrían un precio superior que los haría menos competitivos. Quizá lo notaríamos en las compras en Amazon y otras web estadounidenses, así como en el precio de los DVD con material hecho en este país. Y, sobre todo, en la tecnología. En este sentido los consumidores de Apple podrían verse afectados de algún modo por importantes subidas en el precio de los iPhoneiPhone.

3. Mayor acceso a los productos chinos y asiáticos en general

Por contra, como uno de los planes del magnate es cargarse todos los acuerdos de libre comercio que Estados Unidos ha logrado tanto en la zona del Atlántico como en la del Pacífico, lo que incluye a China y los países asiáticos en general, puede que estos tuvieran que reorientar su oferta hacia Europa, no con productos 'Made in China' pero 'Designed in UE', sino con artículos pensados y elaborados en China, Tailandia, Vietnam, Corea, etc. Este hecho podría afectar en especial al campo de la tecnología con una intensificación de las importaciones que mejoraría el conocimiento de la oferta y sus precios.

4. La gasolina, posiblemente, bajará de precio

Trump se propone seriamente reactivar la macrotubería que trasladará desde las 'tierras raras' de Alberta (Canadá) las arcillas bituminosas y el gas de aquellas zonas, que son combustible contaminante pero barato para las empresas americanas, que así podrían regresar a Estados Unidos. También ha prometido explorar el 'fracking' en los parques nacionales, una fuente de gas y perforar en Alaska. En realidad el presidente Obama ya había trabajado en esta dirección, aunque de una manera moderada y con más discreción.

El resultado sería aumentar la independencia energética de Estados Unidos respecto al exterior evitando tener que comprar a países comprometedores como Venezuela, Arabia Saudí, Irak o Irán, aunque aumentando las emisiones de C02. Este hecho dejará posiblemente, aunque no es totalmente seguro, un excedente de petróleo en el mercado que hará bajar su precio. El consumidor final, aunque en menor medida por los impuestos, debería acabar notándolo.

5. Viajar podría ser más barato...

Si el dólar se hundiera como consecuencia del fracaso de las políticas proteccionistas de Trump y el euro se revalorizara, viajar por el mundo sería mucho más barato, especialmente a Estados Unidos. También este hecho podría hacer que el precio de los productos norteamericanos se viera compensado en nuestro mercado.

6. O más caro

Si Trump triunfara con su aislacionismo y el dólar como consecuencia se fortaleciera, el euro podría verse afectado de algún modo y debilitarse. En este caso el peso relativo de nuestra moneda sería menor y viajar a según que zonas del mundo podría no salirnos tan barato como antes. Por descontado, Estados Unidos nos saldría carísimo.

7. Podría haber un aumento del crédito bancario al consumo

Santander y BBVA, entre otras entidades bancarias, podrían verse afectadas por su alta exposición en Latinoamérica -objeto de muchas de las iras de Trump por concentrar parte de la fabricación industrial que él quiere llevarse de vuelta al norte- e incluso en Estados Unidos. Si Trump triunfa a costa del negocio latinoamericano y el BBVA se ve afectado, podría tener que replegar velas hacia nuestro país, al igual que otras entidades financieras europeas. Entonces podría presionar al BCE para que subiera los tipos de interés del dinero, de modo que volviera a merecer la pena dar créditos al consumo.

Si Trump fracasara y hubiera un hundimiento bancario en Estados Unidos, el Santander y muchos otros bancos europeos podrían verse en un aprieto y tendrían que regresar a casa. También entonces podrían presionar el BCE para que una eventual subida de los tipos de interés estimulara el negocio bancario europeo, por el que tendrían que volver a apostar.

8. Habrá una subida del precio de los inmuebles

Trump ha prometido aumentar las inversiones en infraestructuras en su país, que en muchos estados están en franca decadencia. Las constructoras españolas son especialistas en grandes obras públicas por lo que probablemente ganarían muchos concursos y concentrarían su negocio en Estados Unidos, con lo que la construcción en España perdería interés. La demanda de pisos podría seguir creciendo y aunque es difícil copar todo el mercado existente, la falta de oferta nueva haría subir los precios.

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