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Estatinas: ¿existe una situación de abuso de estos fármacos contra el colesterol?

Respondemos a Lucía, socia y lectora de eldiario.es

Foto: Pixabay

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Lucía, socia y lectora de eldiario.es, nos plantea la siguiente cuestión: "Las cifras de colesterol en sangre tienen un arco de normalidad que va de 100 a 300 mg/dl (miligramos por decilitro). Entonces, ¿por qué ese fanatismo de reducir el colesterol a base de hacer tomar a una enorme franja de población estatinas? ¿No será que priman los intereses de la industria farmacéutica sobre la salud de la población y en detrimento del erario público? Podrían informar certeramente sobre esta problemática".

¿Qué son las estatinas?

Grosso modo, cabe explicar que las estatinas son una serie de fármacos descubiertos a principios de los años 70 del siglo pasado a partir de subproductos de los hongos, que luego han sido perfeccionados para su síntesis en laboratorio. Su principal virtud es la de bloquear una enzima, la3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A reductasa, que actúa como catalizadora de la síntesis de colesterol de baja densidad, o LDL, por parte del hígado. Este dato ya nos da una idea de cuál es su utilidad.

En efecto, las estatinas se utilizan para reducir los niveles de colesterol LDL (que no es el total) en sangre en aquellas personas en las que dichas cifras son excesivamente altas a pesar de adoptar pautas de vida y alimentación saludables, puesto que la mala alimentación y el sedentarismo son las principales causas de las altas concentraciones de colesterol LDL sérico. (Leer Estos son los seis mitos más frecuentes respecto al colesterol)

Ahora bien, cuando una persona presenta una alimentación sana (Leer Colesterol malo: seis cosas a comer y otras seis a moderar para mantenerlo bajo), baja en azúcares y grasas de origen animal, así como un consumo de alcohol moderado o mejor puntual, pero sigue mostrando niveles altos de colesterol "malo" sérico, es decir LDL, podemos inferir que presenta un problema metabólico de origen genético por el que no puede reducir el colesterol LDL en sangre, con el consiguiente peligro de que este, al estar muy concentrado, precipite y forme capas en las arterias que lleguen a taponar el conducto, originando un infarto.

Es en estos casos en los que se recomienda el uso de estatinas para bajar los niveles de colesterol LDL sérico y mantenerlos bajo control. Como dice Lucía, valores entre 100 y 300 (más bien 239) mg/dl de colesterol se consideran saludables, y por encima de ellos el peligro de infarto y otros acontecimientos cerebrovasculares se considera muy real. Pero estamos hablando de niveles de colesterol total; si nos referimos al LDL debemos considerar que por encima de 190 mg/dl de sangre saltan todas las alarmas. 

Foto: Mark Sebastian

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¿Son peligrosas las estatinas?

Sin conocer datos sobre el empleo de estos compuestos, salvo que está muy extendido, según un estudio realizado en 2011 por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, un 50,5% de la población adulta española padecía entonces hipercolesterolemia, es decir niveles de colesterol sérico LDL por encima de los valores recomendables. El mismo estudio, de todos modos, achacaba dichos niveles a la cada vez más deficiente alimentación y el sedentarismo, por lo que los condicionantes genéticos que hacen recomendables las estatinas se antojan estables y debidos a otras causas.

De hecho, un documento de la Clínica Mayo hace hincapié repetidamente en que a pesar de que la eficiencia de las estatinas en el control del colesterol LDL en sangre está sobradamente demostrada, éstas solo deben emplearse como última opción y tras haber comprobado que el cambio de hábitos de vida y alimentación no ha sido suficiente para lograrlo. El mismo documento añade que dichos fármacos tienen efectos secundarios que a veces pueden mermar la calidad de vida y en ocasiones provocar daños hepáticos.

Aunque este último extremo se limita a un máximo del 2% de los casos, según escribe en un documento de la Fundación del Corazón el doctor Alfonso Valle Muñoz, jefe de servicio del Hospital Marina Salud, en Denia, Alicante, es suficiente motivo para suspender el tratamiento. Otro posible efecto adverso limitante son los dolores musculares, que el doctor Valle cifra en un máximo de un 20% de los casos. En los mismos, el documento antes citado de la Clínica Mayo explica que se debe evaluar si el sufrir la mialgia (dolor muscular) compensa la reducción del colesterol.

¿Son eficaces?

A este respecto, la Sociedad Española de Cardiología se hizo eco en un documento de 2011 de varios estudios sobre los efectos a largo plazo de las estatinas en las personas que los toman para paliar su riesgo de accidente cardiovascular. Los estudios mentados seguían a los pacientes durante periodos de más de diez años y concluían que hay en valores absolutos un beneficio en la disminución del riesgo al controlar los niveles de colesterol LDL en sangre.

No obstante, el documento incide en que las estatinas no se han mostrado eficaces en la reducción de las capas de colesterol depositadas en las arterias (ateromas), sino solo en la mejora de las concentraciones y, por tanto, en la disminución de las precipitaciones, con lo que el ateroma deja de crecer. También cifra la disminución del riesgo de accidentes cardiovasculares graves en un 23% a tenor de las conclusiones de los estudios.

¿Se abusa de ellas?

La polémica sobre la posible sobre-prescripción de estos medicamentos viene de lejos y está muy focalizada en los beneficios que obtienen los fabricantes con estos productos. Por ejemplo, entre 1996 y 2011, Pfizer ganó 120.000 millones de dólares con su producto Lipitor (Atorvastatina, una estatina de las más modernas). Sus críticos aducen que buena parte de los beneficios se deben a que el fármaco se prescribe a personas que realmente no lo necesitan.

En diciembre de 2018, la revista Annals of Internal Medicine publicaba un artículo de un equipo de investigadores de la Universidad de Zúrich que evaluaba los riesgos y beneficios de estos tratamientos con un modelo informático de los datos de salud de los pacientes. Según el autor principal del trabajo, la ratio beneficio / riesgos estaba sobredimensionado, de modo que casi la mitad de las personas prescritas realmente no tiene necesidad de estatinas para mantener sus niveles de colesterol LDL bajos.

No se trata del único punto de vista contrario a la prescripción de estos medicamentos: la revista British Medical Journal es muy crítica con la sobre-prescripción, habiendo publicado numerosos artículos en los que se destaca, incluso, el riesgo que tiene en algunos casos de provocar diabetes de tipo 2 en individuos que no la padecían sin reducir el riesgo cardiovascular. Por el contrario la publicación The Lancet ha editorializado en más de una ocasión el riesgo que tiene para la salud cardiovascular el crear una leyenda negra sobre estos medicamentos, y lo ha comparado con la creada "entre las vacunas y el riesgo de autismo".

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