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Artrosis: 20 consejos para atenuar los dolores sin recurrir a analgésicos

Jordi Sabaté

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Dice un chiste que si a los 50 te levantas por la mañana y no te duele nada, es probable que hayas muerto durante la noche. Pero más allá de las ironías y el sentido del humor, todos los que superamos una cierta edad sabemos que el dolor articular es una sensación creciente a medida que pasan los años.

Siete formas de cuidar las articulaciones para evitar el dolor futuro

Más

Esto se debe a que el desgaste progresivo de las articulaciones debido a los movimientos repetitivos se hace patente sobre todo en el cartílago que las recubre, y al perder este masa, el roce entre huesos inflama los tejidos y comprime los nervios de la zona.

Pero los movimientos repetitivos son inevitables en nuestra vida; por ejemplo el caminar, el agacharnos, y flexionar brazos y piernas, etc. Por no mencionar aquellos movimientos realizados por deportistas trabajadores especializados en una determinada operación, etc., que desgastan en sobre manera determinadas articulaciones.

Si bien hay un componente genético en la resistencia al desgaste del tejido cartilaginoso, en mayor o menor medida este se produce en las articulaciones de todas las personas, y por lo tanto, el dolor artrósico es común e inevitable.

No obstante, hay grados en los que este dolor es llevadero y otros en que el desgaste es severo y se producen episodios de dolor difícilmente soportables. Se calcula que en el mundo medio millón de personas sufre de artrosis severa, y varios millones, desgaste en distintos grados.

Tratamientos farmacológicos, un arma de doble filo

Para estos casos severos, muchas veces no queda más alivio que la ingesta de analgésicos y antiinflamatorios. Especialmente ahora que por fin llega el frío y los cambios de tiempo bruscos, que afectan a las personas meteorosensibles. Esto es, aquellas que sienten dolores ante los cambios bruscos de presión atmosférica.

La primera opción es el paracetamol cuando el dolor episódico es leve y remite al poco tiempo. Si es más intenso y persistente se recetan antiinflamatorios no esteroideos (AINE), especialmente los inhibidores de la enzima COX-2 (celecoxib y rofecoxib). Estos son similares a la aspirina pero con menos efecto cardioprotector.

En algunos momentos de especial intensidad se pueden utilizar otros analgésicos como el tramadol o la codeína, derivados opiáceos que no deben convertirse en medicación regular por sus efectos adictivos.

Todos estos medicamentos ingeridos a largo plazo tienen efectos adversos sobre el corazón, el riñón y el hígado, ya que los someten a un trabajo extra por encima del habitual en el cuerpo.

Esto a pesar de que tanto celecoxib como rofecoxib son antiinflamatorios con efectos secundarios menores a nivel gástrico que los de la aspirina o el ibuprofeno. Pero se desconoce el efecto a largo plazo que tienen sobre la flora intestinal y se cree que aumenta el número de bacterias gram negativas, más proclives a crear infecciones.

Alternativas no farmacológicas

Probablemente las personas que sufren artrosis no puedan prescindir totalmente de estos analgésicos, pero existen una serie de alternativas que pueden minimizar la necesidad de su ingesta. Entre ellas están los siguientes consejos que relata la Clínica de la Universidad de Navarra:

  1. Se deben evitara a toda costa aquellos ejercicios que produzcan dolor.
  2. Se recomienda ejercicio moderado, 10 a 20 minutos día, como caminar por terreno llano; montar en bicicleta en llano, que es bueno para la artrosis de rodilla o de cadera.
  3. Acudamos a una piscina para hacer ejercicios mientras flotamos, sin cargar peso en las articulaciones.
  4. Los días en que suframos más dolor es conveniente guardar reposo durante 2 ó 3 días.
  5. Es necesario evitar el sobrepeso, sobre todo para la artrosis de rodilla.
  6. En general, se recomienda una dieta variada y mediterránea.
  7. En caso de artrosis de rodilla o cadera, el uso de un bastón en el lado sano descarga el peso sobre la articulación.
  8. Se recomienda usar calor o frío, lo que le alivie, durante un máximo de 20-30 minutos al día.
  9. Por las mañanas, cuando tiene mayor rigidez y dolor, es conveniente la ducha de agua caliente, con chorro fuerte para dar calor a las articulaciones y masaje local.
  10. Se recomienda el empleo de zapatos sin mucho tacón y sin cordones para no tener que agacharse.
  11. Son recomendables los zapatos elásticos, pero firmes y de materiales no sintéticos.
  12. Es recomendable que la dieta contenga leche y sus derivados.
  13. Debemos dormir en cama dura y sentarnos en sillas de respaldo recto.
  14. Evitemos estar mucho tiempo de pie quietos.
  15. Evitemos posturas perjudiciales como estar de rodillas y ponernos en cuclillas.
  16. Evitemos las escaleras siempre que podamos; optemos por el ascensor.
  17. Evitemos los movimientos bruscos.
  18. Usemos el carro de la compra si tenemos que cargar cosas.
  19. En la artrosis de las manos, se recomienda el uso de herramientas y utensilios domésticos apropiados. Deben ser de mango ancho y de poco peso.
  20. Para no forzar las articulaciones, utilizar ayudas, como abrelatas eléctricos.

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Dice un chiste que si a los 50 te levantas por la mañana y no te duele nada, es probable que hayas muerto durante la noche. Pero más allá de las ironías y el sentido del humor, todos los que superamos una cierta edad sabemos que el dolor articular es una sensación creciente a medida que pasan los años.

Siete formas de cuidar las articulaciones para evitar el dolor futuro

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Esto se debe a que el desgaste progresivo de las articulaciones debido a los movimientos repetitivos se hace patente sobre todo en el cartílago que las recubre, y al perder este masa, el roce entre huesos inflama los tejidos y comprime los nervios de la zona.

Pero los movimientos repetitivos son inevitables en nuestra vida; por ejemplo el caminar, el agacharnos, y flexionar brazos y piernas, etc. Por no mencionar aquellos movimientos realizados por deportistas trabajadores especializados en una determinada operación, etc., que desgastan en sobre manera determinadas articulaciones.

Si bien hay un componente genético en la resistencia al desgaste del tejido cartilaginoso, en mayor o menor medida este se produce en las articulaciones de todas las personas, y por lo tanto, el dolor artrósico es común e inevitable.

No obstante, hay grados en los que este dolor es llevadero y otros en que el desgaste es severo y se producen episodios de dolor difícilmente soportables. Se calcula que en el mundo medio millón de personas sufre de artrosis severa, y varios millones, desgaste en distintos grados.

Tratamientos farmacológicos, un arma de doble filo

Para estos casos severos, muchas veces no queda más alivio que la ingesta de analgésicos y antiinflamatorios. Especialmente ahora que por fin llega el frío y los cambios de tiempo bruscos, que afectan a las personas meteorosensibles. Esto es, aquellas que sienten dolores ante los cambios bruscos de presión atmosférica.

La primera opción es el paracetamol cuando el dolor episódico es leve y remite al poco tiempo. Si es más intenso y persistente se recetan antiinflamatorios no esteroideos (AINE), especialmente los inhibidores de la enzima COX-2 (celecoxib y rofecoxib). Estos son similares a la aspirina pero con menos efecto cardioprotector.

En algunos momentos de especial intensidad se pueden utilizar otros analgésicos como el tramadol o la codeína, derivados opiáceos que no deben convertirse en medicación regular por sus efectos adictivos.

Todos estos medicamentos ingeridos a largo plazo tienen efectos adversos sobre el corazón, el riñón y el hígado, ya que los someten a un trabajo extra por encima del habitual en el cuerpo.

Esto a pesar de que tanto celecoxib como rofecoxib son antiinflamatorios con efectos secundarios menores a nivel gástrico que los de la aspirina o el ibuprofeno. Pero se desconoce el efecto a largo plazo que tienen sobre la flora intestinal y se cree que aumenta el número de bacterias gram negativas, más proclives a crear infecciones.

Alternativas no farmacológicas

Probablemente las personas que sufren artrosis no puedan prescindir totalmente de estos analgésicos, pero existen una serie de alternativas que pueden minimizar la necesidad de su ingesta. Entre ellas están los siguientes consejos que relata la Clínica de la Universidad de Navarra:

  1. Se deben evitara a toda costa aquellos ejercicios que produzcan dolor.
  2. Se recomienda ejercicio moderado, 10 a 20 minutos día, como caminar por terreno llano; montar en bicicleta en llano, que es bueno para la artrosis de rodilla o de cadera.
  3. Acudamos a una piscina para hacer ejercicios mientras flotamos, sin cargar peso en las articulaciones.
  4. Los días en que suframos más dolor es conveniente guardar reposo durante 2 ó 3 días.
  5. Es necesario evitar el sobrepeso, sobre todo para la artrosis de rodilla.
  6. En general, se recomienda una dieta variada y mediterránea.
  7. En caso de artrosis de rodilla o cadera, el uso de un bastón en el lado sano descarga el peso sobre la articulación.
  8. Se recomienda usar calor o frío, lo que le alivie, durante un máximo de 20-30 minutos al día.
  9. Por las mañanas, cuando tiene mayor rigidez y dolor, es conveniente la ducha de agua caliente, con chorro fuerte para dar calor a las articulaciones y masaje local.
  10. Se recomienda el empleo de zapatos sin mucho tacón y sin cordones para no tener que agacharse.
  11. Son recomendables los zapatos elásticos, pero firmes y de materiales no sintéticos.
  12. Es recomendable que la dieta contenga leche y sus derivados.
  13. Debemos dormir en cama dura y sentarnos en sillas de respaldo recto.
  14. Evitemos estar mucho tiempo de pie quietos.
  15. Evitemos posturas perjudiciales como estar de rodillas y ponernos en cuclillas.
  16. Evitemos las escaleras siempre que podamos; optemos por el ascensor.
  17. Evitemos los movimientos bruscos.
  18. Usemos el carro de la compra si tenemos que cargar cosas.
  19. En la artrosis de las manos, se recomienda el uso de herramientas y utensilios domésticos apropiados. Deben ser de mango ancho y de poco peso.
  20. Para no forzar las articulaciones, utilizar ayudas, como abrelatas eléctricos.

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Siete formas de cuidar las articulaciones para evitar el dolor futuro

Más

Esto se debe a que el desgaste progresivo de las articulaciones debido a los movimientos repetitivos se hace patente sobre todo en el cartílago que las recubre, y al perder este masa, el roce entre huesos inflama los tejidos y comprime los nervios de la zona.