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Aida Folch, otra vez musa de un pintor en el documental "Retrato de Aida"

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Aida Folch, otra vez musa de un pintor en el documental "Retrato de Aida"

Aida Folch, otra vez musa de un pintor en el documental "Retrato de Aida"

Había sido modelo ficticia a las órdenes de Fernando Trueba en "El artista y la modelo" (2012), pero ahora Aida Folch posa de verdad para el pintor Guillermo Oyagüez Montero en el documental "Retrato de Aida", que se estrena esta semana.

Dirigido por Antonio Gómez Olea, el filme se plantea como una estética indagación en el proceso de creación plástica, bajo el influjo de "El sol del membrillo" de Víctor Erice, aunque al mismo tiempo plasma, con ligereza, la evolución de la relación que se va tejiendo entre el pintor y la modelo.

"La película de Erice me parece extraordinaria, pero es una película difícil, porque se centra en el proceso creativo y apenas se habla", dice a Efe el director.

"Aquí lo que ha ocurrido, sin pretenderlo, es que han ido saliendo diálogos que desvelan claves de la personalidad de Guillermo y de Aida y de sus obsesiones, y creo que eso hace que sea una película más fácil para el espectador", añade.

Folch, con una curiosidad infinita, es implacable con las preguntas. "¿Hay cuadros pretenciosos?", "Cómo se pinta una expresión?". Oyagüez esboza, capta volúmenes, traza con la brocha, borra y vuelve a pintar, mientras intenta responder.

"El documental capta una parte de mi personalidad de la que no era muy consciente. Creo que soy una periodista frustrada, me pongo a preguntar y no tengo fin", comenta a Efe Folch, que debutó en el cine siendo una adolescente, también con Fernando Trueba, en "El embrujo de Shangai" (2002).

"No lo hago para molestar, es curiosidad", añade. "Me interesa mucho el mundo del arte". De ese interés surgió la posibilidad de hacer esta película. Folch conoció a Oyagüez durante una visita a una exposición. Él le comentó que buscaban una voluntaria, y ella rápidamente dijo que sí.

"Ha sido una experiencia muy diferente: en la película de Fernando (Trueba) posaba como mucho un par de minutos en una posición, aquí eran tomas de 20. Había días que me dormía, días que me aburría, días que hablaba por un tubo justo cuando me estaba pintando la boca".

En total fueron 15 sesiones, aunque el proceso, por cuestiones de agendas, se prolongó durante casi un año y medio.

"Al principio era un poco forzado, pero poco a poco nos fuimos metiendo. Mi mayor objetivo era conseguir que se olvidaran de la cámara", explica Gómez Olea, que ya había rodado al pintor malagueño en un corto sobre cómo se prepara una exposición.

"Retrato de Aida" se proyectará este fin de semana, viernes, sábado y domingo, en la Cineteca de Madrid.

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