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Alicia celebra su 150º (no) cumpleaños

Alicia, el conejo y el sombrerero en una merienda de locos.

Carmen López

Barcelona —

Hace 150 años que la editorial MacMillan publicó por primera vez el libro Alice's Adventures in Wonderland (Alicia en el país de las maravillas) firmado por un tal Lewis Carroll. Éste -hoy sí lo sabemos- era el seudónimo del reverendo Charles Lutwidge Dodgson y en sus páginas se plasmaba el cuento que en una tarde de verano de 1862 contó a las tres hermanas Liddell. Alicia, su Liddell favorita, le pidió que lo escribiera sin saber que su solicitud haría historia.

El libro se convirtió en un bestseller inmediato. Tanta fue su fama que la reina Victoria pidió que le trajeran todo lo que había escrito el autor. Para su decepción, se encontró con un montón de textos sobre matemáticas, que era la otra pasión de Carroll, no compartida por la monarca. 150 años más tarde sigue siendo uno de los libros más amados del planeta.

Las celebraciones del aniversario de la presentación de Alicia en sociedad han sido y serán numerosas durante este año, especialmente en Gran Bretaña, su lugar de nacimiento. Los honores van desde la colección de sellos del servicio de correos Royal Mail ilustrada por Graham Baker-Smith hasta las actividades programadas en Londres por el grupo de teatro Les Enfants Terribles [a partir del 9 de abril] o la reedición del libro en 3D por Walker Books.

En España también se ha hecho una fiesta literaria de cumpleaños. Fue el fin de semana pasado en Barcelona dentro del festival Kosmopolis, que incluyó un bloque temático dedicado a la obra de Carroll. El escritor argentino-canadiense Alberto Manguel se centró, en su conferencia Alicia y los sueños de la razón, en la perspectiva de la protagonista como persona subversiva. “Alicia tiene la valentía de ponerse en pie y se niega a ir contra sus convicciones. Gracias a esa decisión se le permite despertar (...) Alicia imagina una versión diferente de quien quiere ser”, afirmó Manguel. Asimismo el ponente declaró que “Alicia no se lee igual que otro libro para niños” y reflexionó sobre el país de las maravillas: “Quizás sea el estado de la razón perfecta”.

Sin duda el punto fuerte de la temática ‘carroliana’ fue la visita de la bisnieta de Alicia Liddell, Vanessa Tait, quien publicará el libro The Looking Glass House en junio (de momento, sólo en inglés). La escritora conversó con Malcolm Otero acerca de lo que suponía ser la descendiente de una figura tan notable: “Cuando tenía 7 años y me preguntaban sobre mi bisabuela no sabía qué responder y no me gustaba”, aunque después confesó, entre risas, que cuando se convirtió en adolescente lo utilizaba para gustar a los demás.

También explicó que, para la construcción de los personajes de su libro (basado en la vida de su predecesora narrada a través de Miss Prickett, su institutriz), se documentó a través de cartas y fotografías a las que accedió a través de su familia, además de estudiar durante una década sobre la época victoriana. “En el libro hay parte de ficción, al fin y al cabo es una novela”.

Las mil interpretaciones de Alicia y su viaje

Las mil interpretaciones de Alicia y su viajeEl siglo y medio durante el que esta niña lleva persiguiendo al conejo blanco es casi el mismo que otras personas llevan dedicado a especular sobre el verdadero significado del libro y demás aspectos relacionados. Uno de ellos es la atracción sexual del autor por las niñas: sus admiradores más férreos descartan por completo dicha teoría mientras que otros lo tildan directamente de pedófilo, basándose en fotografías y escritos descubiertos en sus documentos póstumos.

La editorial La Felguera publicó en 2013 el volumen El hombre que amaba a las niñas, una extensa colección de cartas que seguramente Carroll hubiese preferido que nunca hubiese salido a la luz. Sin embargo, tanto Manguel como Tait piensan que la predilección de Carroll por las jóvenes prepúberes nunca traspasó el ámbito de sus pensamientos. “Creo que estaba muy reprimido [debido también a la inflexible época victoriana] y que sí tenía fascinación por las niñas. Pero, para mí, esa atracción nunca traspasó barreras”, expuso Tait. Además explicó que su bisabuela siempre habló bien del escritor incluso cuando se hizo mayor.

Más allá de las inclinaciones de Carroll, el personaje de Alicia se ha sexualizado en diferentes ocasiones. En su primera adaptación al cine [una película de 12 minutos estrenada en 1903 y también proyectada en Kosmopolis] la protagonista no es una niña sino una mujer. No es que el filme sea un hito del erotismo, sino que el simbolismo está más bien en la edad.

En la novela gráfica de Adam Moore dibujada por Melinda Gebbie, Lost Girls, Alicia vive aventuras explícitamente sexuales junto a Dorothy (El Mago de Oz) y Wendy (Peter Pan). Y sobre el cómic manga Alice in Sexland de Mashumaro Jyuubaori poco más hay que explicar.

Además, en la película de Tim Burton de 2010 no sólo es que Alicia sea adulta sino que su vestido va un poco más allá de los límites del decoro de la época victoriana. Para Manguel dicha película es una de las peores que se han hecho sobre el libro: “Tim Burton se piensa que es mejor que Carroll y cree que necesitamos interpretaciones freudianas sobre el cuento”. Según su opinión, la mejor adaptación a la gran pantalla ha sido la de Disney ya que “respeta la lógica de Carroll”.

Las drogas son otro elemento de interés para los innumerables analistas del libro. La teoría de que el autor consumió algún tipo de alucinógeno (el opio era bastante popular en aquellos tiempos) ha suscitado numerosas discusiones, especialmente durante la década de los 60 cuando el uso de LSD y demás drogas psicotrópicas estaba muy extendido. Estas provocaban sensaciones parecidas a las que Alicia siente en el relato.

Los biógrafos de Carroll cuentan que éste sufría de migrañas y puede que las intentase aliviar con láudano, pero la mayoría rechaza la teoría de que el autor estuviese colocado cuando escribió el libro, negativa que Manguel y Tait también apoyan. Pese a todo, los supuestos viajes mentales de Alicia inspiraron a muchos grupos de la época que utilizaron el personaje para inspirarse como Jefferson Airplane (White Rabbit) o The Beatles (I’m The Walrus). Alicia siguió siendo la musa de muchos músicos en las décadas posteriores como Tom Waits (Alice), Gwen Stefani (What You Waiting For?) o Aerosmith (Sunshine), por nombrar sólo a algunos de ellos. Eclecticismo no falta.

Las influencias del personaje en otras obras también se mencionaron un par de veces en Kosmopolis. Además de la evidente en Vanessa Tait, Manguel comentó en su conferencia que “se compara a Alicia con Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno, aunque cuando leí Nada, de Carmen Laforet, también la relacioné”. Cada cual encuentra a Alicia en su propia madriguera.

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