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"Cirque du Monde", el compromiso del Circo del Sol con los más desfavorecidos

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"Cirque du Monde", el compromiso del Circo del Sol con los más desfavorecidos

"Cirque du Monde", el compromiso del Circo del Sol con los más desfavorecidos

"El circo puede cambiar el mundo". Lo tiene muy claro Mariano López, psicólogo y formador en "Cirque du Monde", la parte social del famoso Circo del Sol que, desde hace más de 20 años, tiene como objetivo ayudar mediante técnicas circenses a jóvenes de todo el mundo que están en situación de "riesgo".

"Es un modo de enseñar el circo de manera muy experiencial", señala a Efe López, que forma a otros trabajadores sociales o psicólogos para que aprendan a utilizar el circo como herramienta de transformación social dentro del proyecto "Cirque du Monde", impulsado por la compañía canadiense Cirque du Soleil (Circo del Sol), que volverá en noviembre a España con su espectáculo "Totem".

Lo que ofrece el llamado "circo social" es, según el instructor argentino, una "ayudita más" para lograr la inclusión de los más vulnerables y de quienes son susceptibles de caer -o han caído ya- en la "marginalidad".

Esos chicos que entran en la familia "Cirque du Monde" en busca de una segunda oportunidad son, sobre todo, niños y jóvenes menores de dieciocho años de diferentes partes del mundo que, según el psicólogo, "por problemas físicos, económicos, sociales o de violencia, están muy hipotecados y en una situación muy difícil".

Muchos de ellos, incluso, son "perseguidos en sus países y llegan con miedo" a unas clases que les cambian la vida y les abren "una vía" nueva a través de las técnicas circenses.

"El circo tiene esa magia, ese lado inclusivo que es esa capacidad de que siendo grande, chico, gordo o pequeño, seas aceptado", recalca López, que también ha trabajado con jóvenes discapacitados y con chicos brasileños que vivían en favelas.

En Italia, por ejemplo, enseñaron cómo se puede acompañar en los campos de refugiados de Europa a "esos jóvenes que están en medio de la nada sin previsiones de futuro muy claras".

Y lo hacen en busca de una meta que no es la de "formar artistas de circo", aunque a veces ocurra y puedan llegar a trabajar en el Circo del Sol.

"Queremos que los niños puedan sentirse un poco mejor con ellos, que puedan pensar en la posibilidad de una vida diferente, que puedan tener una mejor motricidad", explica el instructor, que pertenece a un equipo compuesto por "unos ocho formadores más que trabajan alrededor del mundo".

A ellos se suman otros muchos voluntarios que un día fueron formados por ellos y que ahora trabajan por cuenta propia en sus comunidades, persiguiendo el mismo fin social.

"Les damos la posibilidad, el espacio para ser niños, sentirse seguros y relacionarse de manera sana", incide López, que considera que algunos valores circenses como "el respeto o la confianza en el otro" son fundamentales.

Ahí reside parte de la esencia de la metodología que todo el equipo de "Cirque du Monde" utiliza para tratar con esos jóvenes, a pesar de que cada uno de ellos necesita trabajar de manera concreta.

"La base es evaluar las necesidades de cada joven y analizar su relación con la comunidad es fundamental", precisa el formador, que también destaca que la creatividad es uno de los pilares que más refuerzan, "no solo a nivel artístico".

Una labor compleja que, para López, quien ha estado recientemente en Madrid "contando" en qué consiste el circo social, compensa porque "la relación que tiene el instructor con el joven es preciosa" y "llena mucho".

"Tengo la suerte de hacer esto en mi vida. Creo que el mundo se puede cambiar porque se pueden hacer cosas bonitas y el circo puede hacerlo posible", concluye.

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