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Una emocionada y agradecida Concha Velasco recibe la Medalla Oro de Valladolid

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Una emocionada y agradecida Concha Velasco recibe la Medalla Oro de Valladolid

Una emocionada y agradecida Concha Velasco recibe la Medalla Oro de Valladolid

La actriz Concha Velasco ha recibido hoy "emocionada y agradecida" la Medalla de Oro de Valladolid, ciudad que la vio nacer hace 78 años y que hoy ha entregado su máxima distinción institucional a una artista que según el alcalde, Óscar Puente, "ha llevado el nombre de la ciudad por toda España".

Sobre las tablas del Teatro Calderón, la polifacética artista ha extendido sus brazos en señal de agradecimiento para acoger el calor y cariño de un público que la ha recibido con un sonoro y prolongado aplauso.

Pero momentos antes de pisar el escenario del teatro, en los camerinos, frente al espejo que la ve prepararse antes de sus funciones, Concha Velasco ha expresado a los medios de información su "inmensa alegría" al recibir un premio que no es "uno más", sino que es "el premio", pues ella, ante todo, siempre se ha sentido "vallisoletana y española", ha remarcado.

Nacida pocos meses después de finalizar la Guerra Civil en la "lúgubre" calle Recondo de Valladolid, frente a las vías del tren, la capital madrileña fue su ciudad de acogida, aunque en su mente siempre han emergido "entrañables recuerdos" de sus paseos familiares por la ciudad del Pisuerga, de ahí que hoy haya dedicado especialmente este premio a su madre, Concepción Varona.

Fue precisamente su madre la que trasmitió a Concha su cariño por Valladolid, una mujer que "siempre se sintió exiliada" de su ciudad y que hoy la artista lleva consigo allá donde va en una pulsera con el rostro de su madre, una persona que, al igual que ella, "siempre soñó con ser artista".

Sin embargo, fue su hija la que a la edad de 15 años ya hizo su primera aparición en las tablas en la zarzuela de Serafín y Joaquín Álvarez "La reina mora"(1954), un comienzo de una dilatada carrera que ha llevado a la Velasco a formar parte en más de ochenta películas, a lo que hay que añadir su trabajo en el teatro, donde ella siempre se ha sentido más cómoda, y en la pequeña pantalla.

Más de 63 años dedicados a la profesión, que han provocado que en los últimos días saltara a los medios una posible retirada artística, a raíz de unas declaraciones suyas en las que aseguraba que ya estaba cansada de los viajes y que su última obra que ahora representa sobre las tablas, la dirigida por su hijo Manolo "El funeral", podía ser su última obra.

Sin embargo, hoy la artista ha rechazado este posible adiós, aunque sí que ha insistido en que los viajes artísticos "cada vez le van pasando más factura" y que "quizá" al término de la gira de esta obra, en 2020, se plantee si seguir sobre las tablas, pero decir que se va a retirar hoy en día es una "tontería", pues, "si me voy, ¿quién va a hacer de vieja?", ha ironizado la artista.

"En este oficio, cuando uno se va, es porque ya se ha ido..., y yo no me he ido todavía", ha apostillado sobre este posible adiós Concha Velasco.

Ya durante la gala, una banda compuesta por teclado, saxo, guitarra, batería y voz ha dado la bienvenida a la "muchachita de Valladolid" a un Teatro Calderón decorado para la ocasión con la escenografía de la obra "El funeral", estrenada ayer en Valladolid con Concha Velasco como protagonista y que ha colgado el cartel de "agotado" para sus tres pases en la ciudad.

Con los brazos extendidos, mirando al cielo y con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, la actriz se ha dirigido a su "querido y amadísimo" público de Valladolid para devolverle parte del amor que la ciudad "siempre" le ha dado, algo que también han destacado las personas que le han precedido en el uso de la palabra, el actual alcalde de Valladolid, Óscar Puente, y los dos exregidores Javier León de la Riva y Tomás Rodríguez Bolaños.

Esta Medalla de Oro se suma a otros múltiples reconocimientos a la actriz, como el Goya de Honor en 2013, las dos veces Premio Nacional de Teatro (1972 y 2016) y la Espiga de Honor de la Seminci en 2013, que se acumulan junto a otros agradecimientos visibles en la propia ciudad de Valladolid, como la placa en su honor en el Teatro Calderón y la sala que lleva su nombre en el Laboratorio de las Artes de Valladolid.

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