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Fira Tàrrega aborda la memoria histórica desde otra perspectiva

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Fira Tàrrega aborda la memoria histórica desde otra perspectiva

Fira Tàrrega aborda la memoria histórica desde otra perspectiva

La Virgen del Tránsito, cuatro extraterrestres o un presentador de telebasura son algunos de los personajes que hablan de memoria histórica en los nada convencionales montajes que este año ha presentado Fira Tàrrega y que consiguen profundizar en el tema y darle la vuelta.

"Màtria", que narra la historia de una mujer que busca el cadáver de su tío abuelo ejecutado y acaba encontrando la voz de las mujeres silenciadas, y la compañía Eléctrico 28, que ironiza sobre los momentos estelares de la historia mientras recorre las calles de Tàrrega, son dos buenos ejemplos.

La obra de Eléctrico 28, "Momentos estelares de la humanidad", es una de esas piezas que cada año convierten Tàrrega, una localidad aparentemente normal, en un lugar mágico en el que pasan cosas, sino extraordinarias, por lo menos raras.

Si no, que se lo digan a los viandantes que estos días se han encontrado por las calles a un grupo de cuarenta personas con auriculares en las orejas, siguiendo a cuatro personajes vestidos como extraterrestres y parando de vez en cuando en diferentes puntos de la ciudad para hacer cosas como bailar en el centro de una rotonda o saludar a los coches que pasan.

Lo que desde fuera parece una pandilla de locos, desde dentro es una obra de teatro de calle sobre la excepcionalidad de los momentos estelares de la historia.

Por los auriculares que llevan los espectadores se escucha música, efectos sonoros y, sobre todo, la voz de la Historia, que es una voz de mujer que se pregunta si los momentos estelares de la humanidad de se pueden provocar.

El tema está de actualidad en Cataluña, donde los momentos "históricos" están al orden del día, pero Eléctrico 28 no se detiene en este punto, sino que prefiere dar pistas sobre cómo vivir y percibir momentos estelares en nuestra vida cotidiana.

Más al fondo del tema de la construcción de la Historia y su recuerdo fragmentado es donde se dirige la obra "Màtria", que parte de la investigación de su autora, Carla Rovira, la cual decide buscar el cadáver de un tío abuelo que fue fusilado por el régimen franquista.

Esta pieza transcurre en un espacio cerrado, aunque no en una sala de teatro habitual, sino en una antigua fábrica abandonada habilitada en forma de escenario circular.

Ahí, Carla Rovira, interpretada en ocasiones por ella misma y en ocasiones por un actor, muestra documentos, debate con su auténtica madre en escena y acaba llevando el centro del interés, según sus propias palabras, "de los cadáveres arrojados en los márgenes de las carreteras a los márgenes de la Historia en sí mismos", es decir, a las miles de historias de mujeres silenciadas.

La memoria histórica también está en origen de la pieza "Ferida", en que colaboran artistas catalanes y portugueses de diversas disciplinas artísticas, bajo la dirección de Julieta Aurora Santos, de la compañía Teatro do Mar.

En las primeras reuniones para preparar el proyecto, "se empezó hablando de la dictadura y la guerra, un pasado histórico que portugueses y españoles compartimos -ha explicado la directora-, pero el trabajo posterior fue dirigiéndose de manera natural hacia las historias personales de cada uno de nosotros, hacia nuestra propia parte oscura y nuestros miedos".

El resultado es un trabajo interesante, aunque un tanto disperso, que tiene la virtud de poner el dedo en la herida y en el que participan intérpretes tan solventes como Quim Girón (Animal Religion) o el joven "clown" portugués Rui Paixao.

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