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La Galería Kreisler celebra sus bodas de oro con el arte contemporáneo

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La Galería Kreisler celebra sus bodas de oro con el arte contemporáneo

La Galería Kreisler celebra sus bodas de oro con el arte contemporáneo

La Galería Kreisler, la decana de las salas madrileñas, cumple sus bodas de oro con el arte contemporáneo. Cincuenta años en los que han pasado por sus espacios algunos de los artistas plásticos nacionales e internacionales más importantes de los siglos XX y XXI.

Entre estos figuran, además de Picasso, Miró, Tapies, Raba, Miralles, Lapayese del Rio, Soledad Sevilla o Antonio Lorenzo, artistas de la "cuadra Kriersler" como Carlos Evangelista, Anoro, Ramón Urban o Fernando Bermejo, sin olvidar las incorporaciones de Cantabella, Gerard Fernández Rico, Jorge Palacios o Carmen Otero.

Fue en 1965 cuando Araceli y Edward Kreisler abrieron la primera sede de la galería, en la calle Serrano, con una exposición dedicada al arte pop americano. El objetivo de los fundadores era promocionar a los artistas españoles que empezaban a destacar en los sesenta, y también a creadores internacionales.

Antes de contraer matrimonio con Edward Kreisler, doble de Rodolfo Valentino en Hollywood, Araceli estuvo casada con Juan Pujol, espía conocido como Garbo, su alias británico.

Garbo, que abandonó a la familia, fue un doble agente español que desempeñó un papel clave en el curso de la II Guerra Mundial al transmitir la información que hizo posible el Desembarco de Normandía.

En aquella época eran solo seis o siete las galerías que funcionaban en Madrid, destacando junto a Kreisler las de Biosca y Juana Mordó.

A los dos años de abrir sus puertas, Jorge Kreisler, hijo de los fundadores, se hizo cargo del establecimiento, una dirección que posteriormente dejó en manos de su hermano Juan con el objetivo de abrir su propio proyecto "Kreisler Dos", ubicado en la calle Hermosilla, sede actual de la galería.

"A mi padre le interesaba un estilo más figurativo y convencional, llegando hasta la vanguardia. Yo quería abarcar otro rango y me llevé a los artistas más vanguardistas e incorporé otros nombres. Entre las dos galerías cogimos el espectro total de lo que se hacía en arte entonces. Donde él llegaba, empezaba yo", ha recordado Jorge Kreisler durante un acto conmemorativo de este aniversario.

Entre las anécdotas que durante este tiempo ha vivido el galerista, "ya jubilado", está la del día en que estaba prevista la inauguración de "Kreisler Dos", el 20 de diciembre de 1973, día del atentado a Carrero Blanco.

"Íbamos a inaugurar con la exposición titulada 'Homenaje a Picasso', que había fallecido ese año. Vino la policía a avisarnos de que había grupos de extrema derecha actuando y que el tema de nuestra exposición podía ser peligroso. Además nos pidieron que cambiáramos el título de la muestra", ha recordado.

Con el nombre de "Homenaje a un pintor", la exposición abrió una semana después "y volvió a venir la policía, pero en esta ocasión para prohibirnos que colgásemos un cuadro de Úrculo y otro de Martín Sáez".

Mientras, Juan Kreisler estaba al frente de la sala de la Calle Serrano. "Eran unos años maravillosos, muy bohemios. Había mucho interés por el arte y las inauguraciones se nos llenaban de tanta gente que abríamos un día antes para que los clientes pudieran ver las obras. Era habitual que el día de la inauguración un número importante de obras ya estuvieran vendidas".

El coleccionismo "estaba entonces en sus inicios. Las obras eran de formatos más pequeños y a los coleccionistas les gustaba tener diferentes artistas, eso hacia que hubiera muchas ventas".

Después de cerrar en los ochenta la sede de Serrano, Jorge Kreisler inició en la calle Prim (1988-1993) otro proyecto de la galería que, además de en Madrid, ha tenido sedes en Nueva York (1970-1975), Barcelona (1979-2002) y Miami (1993-1995), esta última con el objetivo de establecer relación con los artistas iberoamericanos más importantes.

Coincidiendo con las bodas de oro, en cuya celebración está prevista la inauguración en septiembre de la exposición colectiva "Historia de una galería", la tercera generación de la familia se incorpora a esta actividad.

Así Tamara Kreisler abrirá en los próximos días una galería online en la que al menos el 80 % de las obras en venta tendrá un precio máximo de 3.000 euros. "La idea es llegar a todos aquellos a los que entrar en una galería les echa para atrás y hacer el arte más asequible y cercano", ha comentado la galerista a Efe.

Otro miembro de la familia, Alejandra Kreisler, se incorporará al mercado artístico a través de una página "muy novedosa" en la que también se venderá obra de artistas emergentes "a los que se les hace más difícil entrar en el círculo de las galerías".

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