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El Gran Wyoming: “En este país ser honrado es ser gilipollas”

Foto: Marta Jara

Ramón Lobo

José Miguel Monzón (Madrid, 1955) nos recibe en su casa en el norte de Madrid, donde trabaja. Prepara dos jarras de té con el agua calentada en el microondas. El salón es grande, pero está en penumbra: persianas echadas. Hay cedés, vídeos y libros más o menos ordenados. Habla de su reciente viaje a México: “Estuvimos de vacaciones este verano, alquilamos un coche y nos movimos por el país sin problemas. Después me dieron el consejo de no salir de la ciudad. Les dije que ya había hecho todo que me aconsejaban no hacer”.

Antes de poner en marcha la grabadora, la parte de Monzón que se conoce como El Gran Wyoming comienza a hablar sobre el peligro del gratis total para la cultura y para los nuevos medios de comunicación digitales; también habla de las redes sociales.­ La entrevista carece de guión, de una ruta concreta más allá de una conversación sosegada. Este fin de semana vuelve a los escenarios en Madrid con un monólogo, música y lo que salga. Será el viernes, sábado y domingo en el Teatro Compac, Gran Vía 66.

Me decía que se apuntó a las redes sociales y se borró.

Estuve 15 días. Para la gente normal es estupendo, supongo. Lo que no entiendo es qué hacen ahí los famosos. Hombre; le sacan dinero, tienen a su manager al que pagan por emitir opiniones: “Ayer estuve viendo el Rey León, me encantó”. Eso vale mucho dinero aunque no hayan ido. Salvando eso (que tampoco me interesa porque estoy muy bien pagado y vivo muy bien) no entiendo por qué gente sensata que se caga en la puta madre del reportero de un programa del corazón, y dice que de su vida no habla, luego lo cuenta todo en las redes sociales.

Es de la generación que procede de la lectura de los periódicos en papel. La revolución tecnológica está cambiando las costumbres.

Le dedico a Internet la mayor parte de mi vida. Estoy metido todo el rato. Pero no en las redes sociales. En una época tuve que hacer de documentalista para un programa de televisión cogiendo imágenes del No-Do. Era un trabajo de meses para una cosa que ahora cuesta un minuto. Para que se entienda: tenías que ver el sumario del No-Do entero y seleccionar qué cosas te convenían porque no había un índice. Era un trabajo de muchísimas horas de subrayado. Con ese subrayado ibas a un sitio para que te dieran las latas de las película y las visionabas después en una moviola buscando el minuto. Ahora pones: “Billy el Niño, tortura, año tal”, y te salen seis artículos. Es un trabajo que antes llevaba un mes.

Ha cambiado la vida.

Ha cambiado la vida. Hablo con gente que se llaman a sí mismos internautas. No sé por qué razón; es como llamarse peatón: “Nosotros los peatones”. Es ridículo. No conozco a nadie que no sea internauta. Conozco a gente que no tiene móvil, pero es internauta. Internauta es todo el mundo. Soy de los primeros internautas: pagaba por minutos cuando empecé. ­Con esto quería decir que Internet va a traer mucha cola, pero de estas cosas no se puede hablar porque te matan. En Filmin una película vale un euro y medio, es decir, lo que cuesta una barra o dos de pan, pero la gente no quiere pagar por la película. Si dices que quien pone el trabajo y su talento, o el productor que pone su pasta, deberían recuperar algo de lo invertido, eres un hijo de puta.

Lo triste es que es un negocio para otros, para gente que no reinvierte en cultura ni en medios de comunicación, gente que coge el arte, lo vende como suyo y no reinvierte. Se habla de la antigua época de la música, de la mafia de las compañías. Al menos las compañías que robaban a los artistas reinvertían el dinero robado en hacer discos y cosas relacionadas con la música. Ahora es una descapitalización completa. Este señor famoso que se ha ido a vivir a Nueva Zelanda y que nada más llegar ya era la tercera fortuna del país. Este señor no produce series, ni películas, no hace teatro, no hace nada. Colecciona coches de lujo, hace carreras por todo el mundo. A mis compañeros los ha arruinado.

Es difícil conseguir que los lectores se abonen a los nuevos medios digitales.

La gente no se quiere hacer socia aunque es una miseria. Esta charla la he tenido en barras de bar donde el cubalibre cuesta nueve euros, que es una suscripción de tres o cuatro meses. Y el tío te está diciendo que la música es cara. Es un país muy especial. Estamos a la cabeza de esto con Nigeria. No tenemos nada que ver con eso que llaman países del entorno. Estamos educados en la picaresca y así nos va. Han condenado a Pedro Pacheco, el célebre alcalde de Jerez, a un año más de cárcel. Tenía cuatro y le ha caído otro más. La gente no asume, siendo autoridad, que le condenen por robar.

Tampoco que no se puede votar a una persona que ha robado dinero de todos.

No, porque vivimos en una cultura en la que la corrupción está impregnada en la sociedad. Sobre todo a nivel municipal. ¿Qué prefiero, un alcalde honrado que va a conseguir que mi huerta valga tres mil euros o un alcalde corrupto que va a transformar mi huerta de tres mil euros en una de trescientos mil? Quiero el alcalde corrupto. De ahí pilla mucha gente. De toda esa corrupción no se ha escrito una línea. Ni siquiera le ha preocupado mucho a la oposición. Ni con que haya eliminado la ley de costas, que es una salvajada, y se hayan amnistiado todas las construcciones ilegales. En este país ser honrado es ser gilipollas. Imagínate el hombre honrado que no ha querido construir en su parcela. Es ridículo.

El ­­sistema está montado sobre la base de que todo el mundo defrauda. Si tratas de hacerlo bien es complicadísimo, como si no estuviera previsto. En EEUU es al revés: todo es fácil si eres honrado y muy difícil si quieres hacer mal las cosas.

Totalmente. Te puedo contar que tengo pisos alquilados. Si lo haces en negro, es sencillo. Entras en una página de Internet y puedes ver miles de pisos que se alquilan para turistas. Ninguno está censado en ningún lado, ni paga. Tengo una amiga en Cataluña, Itziar González Virós, que era concejal del Ayuntamiento de Barcelona. Se metió en ese asunto y se tuvo que ir de allí. Ha tenido amenazas, han entrado en su casa, se la han roto. Lo que hizo fue un censo de todas las viviendas que se alquilaban que no estaban en ningún lado y sí en Internet. Descubrió que ninguna cotizaba en Hacienda. Esto es 100% de beneficio. Si tienes un piso y pagas el IBI y demás tributos y lo declaras en tu declaración de la renta, tienes que pagar bastante. De lo que te paga el inquilino, descontando gastos e impuestos, te quedas con el 50%. Si trabajas en negro, te quedas con todo y es igual de sencillo. No pasa nada. Esto en Suecia es complicadísimo, o en Estados Unidos.

Tendrá sus papeles en regla, para que no le busquen las cosquillas.

Hombre, me las buscan igual. Tengo inspección anual desde hace muchos años. Son por sorteo teóricamente.

Le toca siempre la lotería.

Ojalá me tocara como a Carlos Fabra, que esta es otra cuestión. Cómo trata la justicia a las autoridades y cómo trata a los ciudadanos. Ahora, dentro de esta farsa están condenando a determinados personajes por evasión fiscal, por delito fiscal. Y dices, pero de dónde han sacado la pasta. Les condenan por no haber declarado lo robado, no por robar. Es graciosísimo. Admiten que al señor Fabra le haya tocado no sé cuántas veces el Gordo. Es histórico: todo el mundo blanquea comprando números de lotería. Suelen ser personajes anónimos y no siempre a su nombre. Se buscan a alguien que compra el número y luego la pasta va a su bolsillo. El Estado está haciendo dejación de sus funciones. El Gobierno se convierte de alguna manera en encubridor del latrocinio generalizado. En un país civilizado nadie sigue en su puesto después de que se haya publicado que mandó a Bárcenas el famoso mensaje de “Luis, aguanta”.

Alex Salmond dimitió tras el fracaso del referéndum de la independencia de Escocia. Si hubiera ganado el sí, seguramente habría dimitido Cameron.

Este señor dimite porque le da la gana. A lo mejor yo no dimitiría. Ha hecho un intento apoyado por una cantidad importante de la población y­ probablemente muchos de los que han votado en contra también le apoyan. Un referéndum es una cosa concreta, el referéndum no es salir a la calle o no. Esto no es un referéndum como el que hizo Hugo Chávez, que fue ¿me voy o no? Y ganó. De esto no se habla porque hablar de Chávez es hablar de Corea del Norte, de represión, de crímenes.

Para la derecha, Podemos ya no es Venezuela, ahora son jemeres rojos.

Me gustaría que hiciera un referéndum Rajoy. Diciendo “como soy tan cuestionado, voy a hacer un referéndum mañana”. Pero volviendo al asunto de la diferencia de trato. En el Reino Unido un exministro fue a la cárcel porque mintió en una multa por exceso de velocidad; dijo que conducía su mujer para evitar que le quitaran los puntos. Aquí tenemos el caso de una señora que ha tirado la moto de un policía, se dio a la fuga y todavía sostiene que a qué viene esta algarabía por aparcar en un carril bus.

Y quiere ser alcaldesa de Madrid.

Todo lo deriva con total desvergüenza a que aparcó en el carril bus. ¡Señora, que no se puede aparcar en el carril bus!

Y unos medios de comunicación divididos en dos bandos que sirven de coro. En el Reino Unido, el Daily Telegraph hace periodismo, defiende políticas conservadoras pero no por sistema al Partido Conservador.

Es que hay medios de comunicación que no son tales, son otro tipo de negocio. Pago para que me cuentes lo que quiero leer o escuchar, independientemente de que sea verdad o mentira. Y hay supuestos profesionales que no lo son de esto, lo son de otra cosa. Escriben a cambio de un precio. El que sea cierto o no nos importa un carajo. La gente no es tonta: en la última o penúltima encuesta del CIS la profesión de periodista es la menos considerada por los ciudadanos, por debajo de los banqueros. Tiene cojones. Lo digo porque vengo de un mundo donde la profesión de periodismo era mítica. Físicamente incluso. La imagen del periodista fumando, remangado, con un whisky... era mítica. Un señor que contaba cosas e informaba. Esto se ha acabado. Por lo visto, la imagen que tiene ahora la gente del periodista es la del ser más abyecto de la sociedad. Esto es triste. Se meten dentro del gremio de periodista personas que no lo son.

Está al frente de un informativo de broma que es el informativo que la gente se toma más en serio y tiene más audiencia.

En realidad, no es un informativo, es un repaso a los medios informativos. Hago de periodista como personaje. Vengo del mundo del espectáculo y sigo perteneciendo a él. Estoy contratado como artista, no como periodista. Quieren que lea un guión e interprete un papel.

El Gran Wyoming artista y el equipo cuentan en clave de humor una realidad que la audiencia descodifica y escucha en serio.

Ahora somos, o nos hemos convertido, en un informativo de referencia porque los otros no están cumpliendo su papel. No es algo que diga yo. Los profesionales se quejan constantemente de las humillaciones que sufren en las redacciones, de que las notas que dan no salen y de que las que salen reeditadas y de que determinados temas no se tocan. Esto es ridículo. A los de Canal Nou se les ha echado en cara que no dijeran nada de manipulaciones mientras les pagaban, y ahora que les han echado piden ayuda después de estafar a la ciudadanía. Es un tema complicado. A los de Telemadrid, que sí han estado denunciando desde el principio, no les ha servido de nada porque los ciudadanos no les han apoyado.

Estoy desencantado de la ciudadanía si quieres que sea sincero. Ahora está habiendo movimientos muy serios de gente que está planteando otro nuevo sistema de organización social. Hay que hacerlo inmediatamente y yo soy partidario total de cambiar las reglas de juego. lo que hay no funciona, no sirve. La situación de nuestro país es dramática y si siguen ahondando en esta línea estamos al borde de la quiebra social. No se puede aguantar que haya millones de personas en el desamparo y que el Estado les diga “cuidado, pero aceptando las reglas del juego”. Porque la gente al final se cansa y piensa que a nadie le importa su vida, entonces a ellos tampoco les importa la vida de los demás. Esto es algo muy humano. Cuando se habla de los servicios sociales parece que es un lujo de los progres. Y no es así, los servicios sociales son guarderías, Sanidad, Educación. Hablamos de asistencia al parado, al indigente. Eso cuesta dinero.

Los medios de comunicación se han instalado en el discurso único porque esto está tomado. La razón por la que el señor Botín muere y todo el gran panegírico es porque era el dueño de los medios de comunicación. Pero esto no se pone. Como decías, por qué no va a criticar la prensa conservadora a un partido conservador. Pero es que antes ponía “ABC, diario de la familia Luca de Tena”. Es que era así de sencillo. Era monárquico y no tenían problema en aceptarlo. Tenían su línea editorial. Y el que quiera ser monárquico y pasarlo bien pues se compra el ABC como quien se compra el Playboy. Perfecto. Está a la medida de su intelecto. Pero lo que no puede ocurrir es que el grupo Prisa por ejemplo por circunstancias económicas tenga que ser propiedad de Telefónica y el Banco Santander y el lector no lo sepa. Sería honrado decir “El País, diario del Banco Santander”. Deberían ponerlo porque eso te da una cierta idea de lo que estás leyendo y por qué lo estás leyendo.

¿Tienen muchas presiones en El intermedio?El intermedio?

No lo sé porque a mí no me llegan. Supongo que algunas tendremos. Como es un programa de entretenimiento, nos permitimos un lujo que los informativos no se pueden permitir. Y no solo eso, nosotros somos un programa que tenía que haber desaparecido y que sobre proyecto nunca se hubiera aprobado, francamente. Es una cosa absurda que contradice los principios de la semiótica y de la inteligencia que se ha puesto al servicio de la televisión: que en prime time hay que dar entretenimiento puro porque la gente lo que quiere es volver del trabajo y relajarse y que no le compliquen la vida. Esto es totalmente falso. Competimos en prime time con cosas que son muy serias y de muchos millones de inversión. Un programa como el nuestro es pequeñito. Esto va de un gran equipo pero al final son dos personas sentadas en una mesa.

Hemos hecho un monográfico sobre el hospital Severo Ochoa. Ese día batimos récord de audiencia. Esto es impensable. Nunca vas a encontrar un libro sobre televisión que te cuente que eso es posible. Hemos dedicado quince minutos al Tribunal de Cuentas, que es un tostón. Hemos abierto con Gaza, hemos mandado un reportero. Hemos hecho todo lo que no hay que hacer. Pues tenemos una audiencia absolutamente fidelizada; es más, llega el fútbol y tampoco nos complica tanto la vida.

Nosotros tendríamos que desaparecer ante un gran partido y tampoco lo hacemos. Quiero decir que la gente demanda eso, lo respeta y además se genera una relación afectiva que no he tenido con otros programas, incluso de mayor calidad desde el punto de vista audiovisual. Y quizá mejores, si me apuras. Este programa está siendo premiado constantemente por lo que hace más que por cómo lo hace. Soy probablemente el presentador más necio de la historia de la televisión, porque me trabuco todo el rato, no tengo dicción, estoy despistado y a veces se me va la olla y me dan el premio al mejor presentador. No tiene nada que ver con la profesión.

La gente que se quiere reír ve el Telediario.Telediario.

Probablemente. Estoy haciendo una entrevista sobre un libro a Juan Diego Botto y a la entrada de la sala Mirador tienen una pintada que está muy bien: “Cuando el Parlamento es un teatro, los teatros deben ser parlamentos”. Esto es verdad, ahora mismo se está haciendo la política en otros sitios. Antes esto no existía.

¿Qué le parece que Pedro Sánchez vaya a los programas de entretenimiento en busca del voto?

Está relacionado con la antigua forma de hacer política. Los partidos secuestraron la actividad política. La política es una actividad constante y permanente que la hacemos todos los días los ciudadanos. En la Transición se creó una convención de que la política la hacen los partidos y los demás nos dedicamos a otra cosa. Ellos son los expertos, los que saben; ellos deciden nuestra vida sin nuestra intervención. Ellos deciden lo que tenemos que hacer y esto es parte de ese juego. El principal objetivo de un partido político es permanecer. Un partido jamás va a hacer algo que vaya en contra de sus intereses. Esto es evidente, alguien que me lea va a decir “pues claro gilipollas, ¿todavía no te has enterado?” Pero esto hay que decirlo.

He trabajado en asuntos sociales, en organizaciones sociales. Cuando tenían que tomar una medida que podía ser impopular no se tomaba independientemente del beneficio que pudiera crear para la población. He estado en temas de drogas. Cualquier tema relacionado con un centro de rehabilitación o montar un centro de asistencia... ni de coña porque resta votos. El ir a los medios de comunicación es parte de esto, campañas publicitarias para recoger votos donde no se va a vender nada, solo la imagen. De ahí viene todo el dinero que se gastan en asesores de prensa, de imagen... ¿Asesores de qué? ¿Para qué? No te vale con tu discurso político porque no tienes nada que ofrecer. Se convierten en estrellas de un mercado que es igual que la industria del disco.

Cuando alguien propone un referéndum para cambiar la Constitución dicen que ni de coña, que la Constitución forma parte del consenso de la Transición. Lo cierto es que tienen una autonomía real durante cuatro años para hacer lo que les dé la gana. Y si les vienen mal dadas, como dice el señor Rajoy, pues dicen que querían hacer otra cosa.

¿Por qué han traicionado el programa en todos sus puntos? Dicen que se encontraron con una coyuntura que no les permitió hacer lo que querían. En ese caso, un ciudadano honrado dimite. “Yo quería hacer una cosa, tengo que hacer lo contrario, no puedo hacerlo”. El argumento que utiliza el Gobierno es que se han encontrado con una realidad que no esperaban. La realidad con la que se ha encontrado la vino anunciando durante toda la campaña para ganar las elecciones. Tú coges toda la campaña y los discursos de Rajoy y no hay ni una sola cosa que haya pasado que no esté contenida en su programa, él sabía todo y lo relataba de memoria. Una vez que ha llegado al poder ha dicho “ahora voy a hacer lo que me salga de los cojones”. Esto no es democracia, ni de coña.

¿Cómo ve los movimientos como Podemos, Guanyem, Ganemos?

Imprescindibles. Y además deberían ganar, deberían ganar de calle. Sería una lección para los ciudadanos, para ver si están dispuestos a asumir el control de sus vidas. Porque alguna vez tienen que abandonar el Estado papá. Lo que nos ha llevado a esto ha sido una especie de alienación que consiste en decir “que me den escuela, ¿cómo que no tengo plaza?, ¿cómo que tengo que esperar en urgencias?”. Tío cúrratelo. Esto no ha venido gratis, esto ha habido una gente que lo ha hecho para nosotros y nosotros no le hemos dedicado a eso ni la millonésima parte de tiempo, esfuerzo... Ha habido gente que ha estado en la cárcel. No se quiere hablar de ello pero hay que hablarlo.

La gente tiene que asumir de una vez que aquí uno no hace nada, nadie trabaja por cambiarlo. Es una especie de dejación de funciones por parte de la ciudadanía. De decir, yo voto para que me lo arreglen. Que no te lo van a arreglar, tío. Tú puedes decidir qué quieres hacer con tu vida y contárselo al que lo tiene que hacer. Que por una vez la democracia sea real y el señor que está ahí, el elegido, lo único que haga sea administrar la voluntad popular. Es que esto es una cosa elemental. Pues esto no se hace, ni se va a hacer por el viejo camino. Creo que estas nuevas fórmulas que se plantean se parecen a la democracia, por lo menos. Lo otro no se parece.

Además de la tele y del cine ahora va a hacer monólogos en un teatro.

Voy a hacer tres días en la Gran Vía. Es una cosa que he hecho toda mi vida. Con El Reverendo estuve 30 años haciendo eso por bares y luego en teatros. Creo que éramos los primeros en hacer teatros. No había nadie que hiciese lo que hacíamos nosotros. No me quiero poner la medalla, pero, bueno, era lo que pasaba. Es un caso insólito, un récord Guinness. Es más, hicimos un repertorio de canciones y nunca las cantamos. Cantábamos siempre las mismas canciones y nunca compusimos más.

¿Por qué hacíamos eso? Pues porque yo no estaba tan cualificado como para hacer un show con un pianista de una hora y media de música que es de donde venimos. El Reverendo y yo veníamos del mundo de la música. Empezamos haciendo rock & roll y después pasamos a los bares. Él tocaba el piano y yo cantaba. Como lo que podía ofrecer no aguantaba un espectáculo entero, lo que hacía era extenderme en las presentaciones. Esto tuvo mucho éxito y al final prácticamente se comía el espectáculo. Hablaba y hablaba, lo he hecho toda mi vida. Y ahora lo voy a hacer en la Gran Vía durante tres días.

¿Cómo van a ser los monólogos?

Voy a llevar una banda que me acompaña para tocar algunos temas de rock & roll. Y luego pues contar cosas de cómo veo el mundo.

¿El monólogo se prepara todo o se improvisa?

Se prepara todo, lo que pasa es que en mi caso no me lo suelo aprender de memoria. No lo suelo recitar como si fuera Shakespeare. Le voy metiendo mano. Me he escrito cuarenta folios de cosas. Empiezo con la religión, de dónde venimos y termino con la actualidad. El escenario es un sitio estupendo para hacer lo que tiene que hacer un artista.

¿Cuál es la magia que diferencia un artista que llega de otro que no llega? ¿La capacidad de improvisar o de conectar con la gente? ¿De emocionar?

Al escenario sube mucha gente haciendo muchas cosas diferentes. Hay actores con un talento extraordinario sumado a una técnica y a una voz que les permite hacer cualquier cosa y emocionar simplemente haciendo arte, simplemente. En mi caso ni mi físico ni mis condiciones son suficientes. ¿Qué he conseguido? Pues, con el tiempo, transmitir una credibilidad que es que hago un cachondeo satírico pero en el fondo la gente cree que pienso lo que digo. Y esto es importante.

Le pasa por ejemplo a Rosendo. El fenómeno de Rosendo sería inexplicable si no fuera porque la gente cree que tiene una verdad. Es un personaje que viene de otro mundo. Yo empecé con él hace muchísimos años ahí al lado de Barajas en unos locales que se llaman Papy. Quiero decir que él estaba en el local de al lado. Él siempre ha hecho lo mismo y esto, aunque parezca ridículo, la gente lo valora. Rosendo hace una cosa con Leño y es Rosendo, se separa de Leño y está solo y es Rosendo, viene la música disco y Rosendo es Rosendo, vienen todas las modas techno y Rosendo es Rosendo. La gente lo valora y dice, este tío es de verdad. Y como es de verdad la gente quiere ver una verdad también. Una verdad musical y en mi caso concreto la gente cree que pienso lo que digo. Esto me distancia de esos compañeros de la prensa de los que hablábamos antes.

Una de las cosas que más me han defraudado de la ciudadanía es el éxito mediático que ha tenido por ejemplo la teoría de la conspiración. Estoy convencido de que, quitando un sector de la población que ya estaba predispuesto a ello, ni los que lo leen ni los que lo han inventado, ni los que lo han escrito han creído jamás en eso que cuentan. Me cuesta creer que con casi 60 años tenga que ser yo quien dé la cara por el Ejército, por la Guardia Civil, por la Policía Nacional... diciendo que esos señores no estaban detrás del 11-M. Este país es distinto al resto del mundo. Creo que esto no pasa en ningún lado. Aquí hablamos mucho de las repúblicas bananeras. Estas cosas en las repúblicas bananeras no pasan. Pasan cuando llega un sátrapa y un tirano que les pone una pistola en la cabeza. Pero cuando es un país que vive en una democracia parecida a la nuestra, estas cosas no pasan.

Cuando va por la calle, ¿le saluda la gente cariñosamente?

Cada vez me saludan más cariñosamente, incluso los detractores. Se van dando cuenta. Me felicita gente del PP, votantes del PP. Al final dicen, joder, este tío tiene su razón. Esto me ha pasado desde hace tres años. Antes no. Me dicen de todo pero el 99% es positivo. La gente que te odia no te dice nada.

Ha debido ligar un montón. Por simpático, por cara dura...

Las mujeres son más generosas que los hombres. Los hombres tienen un esquema mediatizado por el mundo machista y el bombardeo mediático al que estamos sometidos. El hombre tiene cierta tendencia a ir al pibón. Negar esto es absurdo. Cuando hacen estadísticas, las estadísticas a veces tienen un margen de error que en función de la pregunta ese +/- 1 no es verdad. Las estadísticas dicen que el 90% de los hombres prefieren la inteligencia a la belleza, esto no tiene nada que ver con la realidad. Tú ves un cochazo y siempre lleva un pibón dentro. La gente que puede elegir, elige lo mejor. Y en los pueblos siempre el más guapo va con la más guapa. Por desgracia vivimos en una sociedad en la que la belleza se convierte en un signo de poder. Esto es una realidad. Al punto y desgracia que, por ejemplo, a los actos oficiales de Berlusconi ya no iban los mandatarios con sus mujeres, iban con sus hijas. Esto es acojonante. Es acojonante porque eran los padres los que lo hacían, las madres las que consentían y las niñas las que iban encantadas por si un día Berlusconi decidía invitarlas a su finca. Esto es la hostia. Pero esto es ahora, no en la Edad Media con el derecho a pernada. Es ahora. Leía el artículo que lo contaba y flipaba.

¿Tuvo que desarrollar la comicidad y la simpatía para compensar?

Por eso te digo que con las mujeres no funciona igual. Es más fácil que un tío como yo, feo, simpático y con charla se coma una rosca que lo haga una tía fea y simpática. Sí, yo he tenido en ese sentido mucha suerte y las mujeres han sido excesivamente generosas conmigo.

¿Hay mucha diferencia entre Monzón persona y Wyoming personaje?

Sí. Abismal. Lo que ocurre es que el Monzón persona utiliza al Wyoming personaje cuando quiere salir de un apuro. El discurso de Wyoming me lo sé perfectamente y cuando tengo que echar jeta al asunto recurro a él. Pues esto que decías, en las fases que he tenido oportunidad de ligar por ser soltero y sin compromiso pues ligo como ligaría Wyoming, no como lo hago yo. Hago lo que hace Wyoming y funciona muy bien.

¿Se sube y baja del personaje con facilidad?

Sí, con total facilidad porque paso tanto tiempo dentro como fuera.

Hay otra gente que sale en televisión, que son expertos en la trifulca, que se subían y bajaban del personaje pero ahora parece ser que se han quedado atascados. Como le pasó a Mourinho en el Real Madrid.

No sé si al final el personaje es el verdadero yo. Cuando tienen el verdadero poder de ejercerlo se descubren, porque es mucho más cómodo ser un hijo de puta. Tienes la vida resuelta. Es mucho más cómodo ser machista, xenófobo, racista… Siempre que tú no seas el objeto de la ira, claro. Pero claro, esto son poderes, lo que pasa es que todo esto podemos entenderlo como sentido de la propiedad exacerbado, avaricia, soberbia. Estas cosas que algunas religiones enuncian pero que luego no practican. Son sentimientos humanos, otra cosa es que uno los acepte y los desarrolle. Tengo tendencia a luchar contra ellos porque me he criado en un mundo donde mis amigas no me han dejado ser machista y me han educado en eso. Y así he acabado entendiendo lo que es de justicia. Pero desde luego es mucho más cómodo que te pongan la mesa, que te laven, que te peinen y que te metan en la bañera y luego te saquen. Y pegar un grito si se enfría el café. Pero esto es un chollo, el chollo del hijo puta. No me veo retratado ahí. Pero la gente que se deja llevar a ese campo en el fondo es porque son así. La circunstancia te hace sólo si quieres.

¿Cree Rouco Varela en Dios?

No sé en qué dios cree. Desde luego en un dios bondadoso, no. Cree en el dios de los ocupas hoy. Rouco Varela es un hombre muy íntegro, no falla nunca. Llega el momento de irse y dice “ni de coña”. Tiene todos los atributos de los fachas, se encastilla en la propiedad y dice que es suya y encima compromete al que viene, que es un amigo suyo. Le mete en la obligación de echarlo a hostias, no lo va a hacer porque no es violento. Pero el mundo no es de los buenos o de los malos, es de los intransigentes. Siempre hay un momento en el que te vas de la partida porque no te compensa. Tú estás jugando la partida con las cartas en la mano y dices me juego a mis hijos, a mi madre... no, yo de esta partida me voy porque he venido aquí a jugar un euro. Ahí es donde los Rouco Varela triunfan siempre, y hay muchos. La mayor parte de la gente no es tan hija puta.

Va a cumplir 60 años el año que viene, ¿cómo se ve?

Yo muy bien. Yo estoy en el mejor momento de mi vida.

Me interesa porque yo también cumplo 60 el año que viene.

Pues yo lo estoy. Hombre, no digo felicidad porque es una entelequia como hablar de la libertad, ¿cómo se define? Pero estoy en el mejor momento de mi vida pero no es un mérito mío porque a mí la sociedad me ha permitido elegir. Mi único mérito ha sido elegir lo que me convenía. Sí he hecho un balance al llegar a determinada edad y me he preguntado ¿cuál era el mejor Wyoming? Ese. Pues voy a ser ese, y lo he sido. Hago prácticamente lo mismo que cuando tenía 20 años, que era, como decía García Márquez, un feliz indocumentado. Hago lo mismo. Sigo haciendo una gira de rock & roll con amigos, sigo subiéndome al escenario, sigo haciendo lo que hacía.

Si puedo dar consejos a esta edad, se lo recomiendo a los que nos están escuchando a través de esta radio tan poderosa. La mayoría de la gente renuncia a lo que de verdad le gusta y a su verdadero ser a cambio de nada. Si fuese a cambio de decir, mira, te doy toda la fortuna del mundo pero no vuelvas a tocar la guitarra, yo lo entendería. Pero la gente renuncia al placer que tiene tocando la guitarra a cambio de nada.

Yo me encuentro con guitarristas espectaculares y les preguntas ¿y la guitarra? no, ahora trabajo en una compañía de seguros. Pero qué tiene que ver. Una cosa es que seas remunerado por ser tú y otra cosa es que niegues tu ser. El hecho de que a ti no te paguen por tocar la guitarra no quiere decir que no te puedas permitir el placer de ser tú. Porque entonces acabas siendo otra cosa y es ahí donde la gente acaba en frustraciones, ansiedad y tal. Esto yo lo he mantenido siempre. Me conozco más o menos y sé quién soy y eso lo defiendo. Es un discurso con el que le doy mucha chapa a mis colegas. No renuncies a tu ser porque es lo que te va a ayudar.

A veces, duchándome escucho entrevistas a gente y un día escuché a un señor que hablaba de la felicidad, que era un experto, y decía eso que he pensado yo toda mi vida. Tal cual. Él había hecho un estudio estadístico y decía que la felicidad estaba muy relacionada con actividades que se habían cultivado toda la vida y que nunca se habían dejado. Porque decía que hay que ser capaz de retomarlas y entender que luego cuando te jubilas tienes todo un mundo a tu alcance y hay gente que se frustra porque no sabe qué hacer con su vida. No lo sabe porque no está entrenado, su vida ha dejado de ser suya y alquiló su vida a un proyecto que es el de sobrevivir, y cuando desaparece ese proyecto no sabe quién es. En ese sentido yo estoy encantado.

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