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Guédiguian: Hacer cine político no debe ir en detrimento del espectáculo

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Guédiguian: Hacer cine político no debe ir en detrimento del espectáculo

Guédiguian: Hacer cine político no debe ir en detrimento del espectáculo

El director francés Robert Guédiguian, que el próximo 23 de marzo estrenará en España su última película, "La casa junto al mar", entiende que "hacer cine político o social no debe ir en detrimento del espectáculo".

En una entrevista con Efe, Guédiguian ha comentado que, cuanto más se quiera proponer algo en una película, "más debes esforzarte por el placer del público; por provocar su emoción, su risa, su sorpresa, y cuanto más cine político quieras hacer, más debes trabajar en la forma, en el cine propiamente dicho".

Protagonizada por su mujer Ariane Ascaride, Jacques Boudet, Jean-Pierre Darroussin, Gérard Meylan y Anaïs Demoustier, "La casa junto al mar" comienza con la escena de un anciano (Boudet) que queda paralizado tras un infarto; y sus tres hijos (Ascaride, Darrousin y Meylan) se reúnen en su casa, en un diminuto pueblo de la costa francesa que el patriarca se ha negado siempre a abandonar como una forma de rebelión contra la globalización.

Durante el filme va evolucionando la recuperación de las relaciones entre los miembros de esta familia, sus pequeños o grandes dramas personales y el cambio que supone la llegada de unos niños refugiados a la costa.

El enclave, convertido en un personaje más, se muestra, a decir de Guédiguian, como "un pueblo vacío, aunque el espectador imagina cómo era cuando estaba lleno y, de hecho, los personajes cuentan constantemente cómo era ese lugar en su infancia, lleno de vida".

Un flashback ayuda al público a imaginar ese lugar en el pasado: "En una película en la que se habla del tiempo pasado, disponer de los mismos actores, en el mismo lugar, con 30 años de diferencia, es un lujo", ha apuntado el director, que rodó en el mismo lugar con el mismo reparto "Ki lo sa?" (1985).

Admite Guédiguian que su cinta habla esencialmente del "paso del tiempo" y lo hace "a través de los personajes, del paisaje, del lugar", con la estrategia de "contar el mundo entero desde ese pequeño lugar", porque es indisociable hablar del paso del tiempo sin hacerlo del mundo que cambia.

Aunque hable del pasado, en ningún caso Guédiguian lo hace desde la nostalgia: "La única manera global de criticar el presente es reflexionando acerca del pasado".

El mundo de los tres hermanos en "La casa junto al mar" sufre un cambio con la llegada de tres niños refugiados en una patera.

Lejos de optar por la compasión, prefiere "el compartir, antes que la solidaridad, que no es más que un deseo abstracto".

En este punto, Guédiguian se muestra a favor de los refugiados, ya sean por guerras o por cambios climáticos, y asegura que "resulta incomprensible que Europa no acoja más refugiados y que incluso algunos países como Hungría, Polonia o Eslovaquia, rehúsen acogerlos. Si la UE tuviese realmente valores, excluiría a los que rechazan a los refugiados".

La película es, en cierto modo, una apelación a la acción política en un mundo deshumanizado y apolítico: "El filme interpela a todos los espectadores a tener la misma actitud que los hermanos, acoger a los refugiados".

"La casa junto al mar" aborda asimismo el tema actual de la gentrificación, que, recuerda el cineasta, "ocurre en todos los lugares bellos de montaña y de mar, e incluso en los centros de las ciudades, en Barcelona, en París, donde los alquileres turísticos expulsan a la gente local".

Para Guédiguian, los gobiernos deberían aprobar "leyes que limiten ese tipo de capitalismo desaforado".

Tras estas reflexiones, Guédiguian apuesta por recuperar las ideas de la izquierda, adaptadas a nuestro tiempo: "La única manera de combatir a la extrema derecha es con políticas de izquierda y no con las mismas políticas de esa extrema derecha".

Ascaride ha señalado en la misma entrevista que lo que más le atrajo del guión es que hablaba de la "hermandad", pues curiosamente, como en la película, en la vida real ella tiene dos hermanos, y "en esa relación, a los hermanos les une algo imborrable, comparten cosas terribles y a la vez una complicidad especial".

La actriz, habitual de los filmes de Guédiguian, se sintió encantada por la historia, "con tres personajes que no se habían visto ni hablado desde hacía muchos años y que al volver al paisaje de su infancia, se reencuentren y se aceptan".

Sobre su personaje, un actriz de teatro con una pesada mochila emocional, Ascaride subraya que es "una mujer desesperada, una madre viuda en el sentido de haber perdido a su hija pequeña, una mujer que vive sola y que vive en la representación".

Y añade: "La mujer no quiere ir a la casa familiar porque es como volver al lugar del crimen, pero al final consigue romper en ese lugar el corsé de yeso que le ha impedido respirar durante 25 años".

Tras "La casa junto al mar", Guédiguian ya prepara un nuevo proyecto: "Tengo dos ideas, una comedia y una tragedia y las dos están avanzadas, pero aún no he decidido cuál escoger. Es algo que ya me ocurrió con 'La ciudad está tranquila' y 'Al ataque', y al final hice las dos a la vez".

Jose Oliva.

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