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Lorenzo Silva cree que los ciudadanos necesitan un paladín frente a la corrupción

Lorenzo Silva cree que los ciudadanos necesitan un paladín frente a la corrupción

Lorenzo Silva cree que los ciudadanos necesitan un paladín frente a la corrupción

Lorenzo Silva cierra con "Los cuerpos extraños" una suerte de trilogía sobre la corrupción, un problema que sufren España y otros países y para el que los ciudadanos necesitan un paladín que les ayude a enfrentarse a "jugadores sin escrúpulos".

"Es una fatalidad de la que hoy por hoy no es posible librarse", ha afirmado Silva en la presentación de su nueva novela, que es la octava entrega de las investigaciones de la pareja de guardias civiles formada por brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro.

Es, ha explicado el escritor (Madrid, 1966), "una reflexión sobre la corrupción como fenómeno espontáneo y natural que anida en todas partes" con la que cierra un trilogía "camuflada" que no pretendía hacer y que comenzó con "El alquimista impaciente" (2000) y continuó con "La marca del meridiano" (2012, Premio Planeta).

Silva analizó primero la corrupción de los representantes de la ciudadanía, luego la de los agentes del orden para cerrar ahora el estudio con la que afecta a la sociedad en su conjunto, a nivel empresarial y económica e imbricada con el poder político.

"Me niego a aceptar, y esta novela está construida sobre ese planteamiento quijotesco, que frente a ese fenómeno -de la corrupción- no quepa otra reacción que la que observamos entre nosotros, una reacción que muchas veces es ineficaz, precaria e incluso laxa o clemente, incluso contemporizadora".

Unos comportamientos y actitudes que son algo más que delitos, que constituyen "un factor de disolución y devastación de una comunidad" y que es contra lo que luchan Bevilacqua y Chamorro en "Los cuerpos extraños" (Ed.Destino).

La historia comienza con el asesinato de la alcaldesa de una pequeña localidad levantina, un hecho que destapa todo un entramado de corrupción a gran escala y que funciona como "una catarsis" con unos personajes que se enfrentan a jugadores con ases en la manga, que controlan la banca, pero que no se rinden.

Octava entrega y séptima novela -uno fue un libro de relatos- de las historias de esta pareja de guardias civiles, que aparecieron por primera vez en 1997 en "La flaqueza del bolchevique", un libro que tardó tres años en ser editado por la falta de confianza de las editoriales en el protagonismo de representantes de la Benemérita, según ha recordado hoy el autor.

"Empecé a escribir novelas con guardias civiles porque tuve la intuición de que había llegado el momento de que un guardia civil pudiera llegar a ser un héroe" y eso en un país con una relación muy complicada con estos agentes, ha reconocido Silva.

Diecisiete años después no solo sus novelas gozan de una gran popularidad, sino el género negro en general, cuyo valor literario ha querido hoy reivindicar el escritor.

Un género que "ha conectado con ese instante tan convulso y tan confuso" como es el actual y una realidad a la que la novela, con excepciones, ha dado la espalda.

Ha sido la novela negra la que ha tratado esos problemas sociales, esa brutal escalada de la corrupción que ha asolado países como México o Italia pero que se ha generalizado en todo el mundo con la connivencia de los poderes públicos.

Y contra la que se enfrentan los personajes de sus novelas, a los que augura aún bastantes años de duro trabajo.

A Bevilacqua le quedan aún 14 años de actividad antes de la jubilación y a Chamorro 24. "Ese es el horizonte máximo porque no veo muy claro una saga en la que Bevilacqua esté jubilado", ha resaltado Silva, que considera que no se ha cansado de sus personajes porque no los ha exprimido, con una obra nueva al año.

"Sí, tengo ideas para ellos", dice, pero las irá desarrollando con calma para goce de los lectores que se confiesan seguidores de la pareja, como el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, que se encargó de la presentación de "Los cuerpos extraños".

La novela más íntima de la saga, en palabras de Torres-Dulce, que ha considerado que con esta nueva obra, Silva va de Raymond Chandler a George Simenon, con un Bevilacqua más introspectivo que nunca y al que el fiscal general ha comparado con el personaje de Alfredo Landa en "El crack 2".

Un ritmo frenético, un lenguaje castizo y coloquial que domina, unos personajes dibujados con extraordinaria hondura son las características de una novela negra construida sobre sólidos cimientos y que es "una metáfora terrible de un estilo de vida y de las cloacas de la política española".

Alicia García de Francisco

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