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Proenza Schouler se rasga las vestiduras en Semana de la Moda de Nueva York /////foto

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El rock minimal de Calvin Klein y la garantía Ralph Lauren cierran Nueva York

El rock minimal de Calvin Klein y la garantía Ralph Lauren cierran Nueva York

La firma neoyorquina Proenza Shouler, formada por la pareja artística y sentimental formada por Jack McCollough y Lázaro Hernández, volvió hoy a dar una lección de concepto, ejecución y belleza en su desfile en la Semana de la Moda de Nueva York, en el que literalmente se rasgaron las vestiduras.

Siempre en el horario nocturno, el que solo se pueden permitir con éxito las estrellas, los diseñadores presentaron una mujer que empezó en grises, con abrigos compuestos de retales, dispuesta a romper las proporciones convencionales de cada prenda que llevaban.

La costura vista, las piezas en aparente caos, alumbran abrigos elegantísimos con maxicinturones, faldas con las tablas rebeldes y separadas las unas de las otras y vestidos con un efecto de manualidad textil. Prendas descosidas o incluso rasgadas.

Con esa sensación de que la tijera pasó hace apenas unos minutos, el juego de aperturas, de líneas torcidas y superpuestas crea una sensación de que la mujer de Proenza Shouler viene, para el próximo invierno, precintada, lista para estrenar una nueva feminidad.

Las medias, con un grosor tan llamativo en el hueco como en el vano, quedan a la vista bajo vestidos que agujereados. Las estolas cambian su lugar del sobre al bajo los hombros, y también inmovilizan a las modelos en una exquisita incomodidad.

Finalmente, las solapas en los abrigos, además de gigantes, vienen deconstruidas, convirtiendo su flecos prácticamente en un foulard.

Se cuelan en esta colección tan arquitectónica una mujer con un abrigo de piel de vaca o un hombre en monocromático negro, definitivamente el color favorito para el próximo invierno en los diseñadores mejor considerados en Nueva York.

Pero Proenza Shouler, al margen de ese modelo masculino, cuando se entrega al negro lo hace siempre combinándolo con el rojo, poniendo pasión a los vestidos tanto si son de cuello caja como si tienen un escote tan espectacular en uve que casi son dos piezas separadas. Un abrigo elegantísimo abrigo de flores negras y rojas acaba siendo como una de las mejores piezas de la colección.

Los diseñadores, en contra de lo que se ha visto en otros como Alexander Wang o Delpozo, apuestan claramente por resaltar la figura femenina, porque su piel sea una de las telas y su cuerpo marque los volúmenes.

También invierten el orden blanco primero y negro después para empezar por lo oscuro e ir aclarando, de manera que para la noche se lanzan sin miedo al blanco, con otra invención, como son las plumas marcando la cintura o haciendo las veces de hombreras. Suena excesivo, pero es realmente sutil.

Como colofón, la marca, creada en 2002 y alumbrada en la escuela de diseño de Parsons, explota con varios vestidos de gala, en un giro hacia el estilo veneciano barroco actualizado en el que asoman el cristal bordado (otro "must" de la próxima temporada) y un arriesgado modelo transparente con aplicaciones circulares, como las medias que hilan la colección.

Mateo Sancho Cardiel

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