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Reig revisa la Transición para hablar de la desigualdad en "Un árbol caído"

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Reig revisa la Transición para hablar de la desigualdad en "Un árbol caído"

Reig revisa la Transición para hablar de la desigualdad en "Un árbol caído"

"Un árbol caído", la nueva y esperada novela de Rafael Reig, se sitúa en la Transición, algo que le sirve al autor como punto de fuga para hablar de la necesidad de la igualdad "para vivir la vida desde la experiencia y la verdad y no de manera virtual", como parece que ocurre estos días de extravío.

Rafael Reig (Cangas de Onís, Asturias, 1963) vuelve así a colocar como fondo el friso de la historia reciente en sus novelas, que son pura literatura, pero que, "como en la vida", están cargadas de mucha política.

"La novela es muy novelesca, pero la literatura trata de la vida, y la vida es política. Yo no concibo ni un día sin humor, sin sexo y sin política y, mientras el cuerpo aguante, seguiré haciendo esto y mas cosas, porque la vida es una experiencia que no hay que perderse", afirma a Efe, con humor y serena provocación, este autor.

Un escritor que ha hecho con "Un árbol caído" (Tusquets) una defensa de la igualdad y de la experiencia. "Sin igualdad no es posible nada. Es difícil la igualdad, tanto en la sociedad, porque nadie quiere perder sus privilegios, como en la vida de pareja y como en todo. No hay nada más brutal en la pareja que las relaciones sin igualdad", subraya el autor de "Lo que no está escrito".

Reig, una de las voces de referencia en el panorama literario en castellano, aborda la historia de un grupo de matrimonios en este título que hace referencia a uno de los protagonistas, el amigo del narrador, que cae en "la guerra de la droga". "Una guerra que provocó en los 80 tantos muertos como la Guerra del Vietnam", añade Reig.

La novela cuenta la historia de este grupo de matrimonios, unos amigos que reciben la vista de un viejo conocido que fue militante de izquierdas, como ellos, de vuelta de Estados Unidos con su esposa, una enigmática mujer.

Una visita que trastocará, y mucho, la vida en la urbanización en la que viven. Veinticinco años después, el hijo de uno de ellos, Johnny, se propone reconstruir qué fue de sus vidas. ¿Por qué regresó Lamana en ese preciso año?

¿Estuvo relacionado con la delación a su madre y a otros en los años sesenta? ¿Cómo se rompieron aquellos momentos de expectativa y aparente felicidad en el 79, cómo los que parecían héroes se convirtieron en hombres de carne y hueso? ¿Cómo y por qué llegaron a corromperse?

Una narración con un tratamiento del tiempo muy especial, que pasa del pasado al presente mediante una partida de ajedrez que abre el libro y cruza todos los capítulos. Una partida de ajedrez, como en la novela de Arrabal "La torre herida por el rayo", pero "una mala partida, no como la de Arrabal, que era un campeonato del mundo", añade el autor.

"Una partida que demuestra que en la vida gana el que menos errores comete. En el ajedrez no podemos engañarnos a nosotros mismos, no hay modo de echarle la culpa al empedrado. El que pierde es el que ha jugado mal, ha elegido mal y se ha equivocado. Lo contrario de la vida, donde siempre tenemos a mano todos los consuelos", añade.

Reig revisa la Transición en la novela y hace un retrato generacional de una España y de una izquierda "hoy desaparecida".

"En aquella época todos éramos, como mínimo, republicanos, federalistas, marxistas, maoístas... y hoy todos estamos celebrando el cumpleaños del rey y no se nos cae la cara de vergüenza", advierte.

"Y todo por miedo, por mucho miedo a la igualdad, a la libertad. Nos parece cómodo este mundo narcótico en el que estamos metidos", concluye.

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