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En Zamarramala gobiernan las mujeres y se clama por la igualdad

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En Zamarramala gobiernan las mujeres y se clama por la igualdad

En Zamarramala gobiernan las mujeres y se clama por la igualdad

Como es tradición desde 1227, en Zamarramala (Segovia) han gobernado por un día las mujeres en un ambiente de bajas temperaturas, con nieve en los tejados, pero festivo y reivindicativo a la vez, donde las protagonistas han clamado por la igualdad arropadas por cientos de personas.

Dulzaineros y tamborileros, con sus pasacalles, han comenzado a amenizar la jornada con una temperatura que no alcanzaba aún los cero grados, mientras que autoridades e invitados se concentraban para esperar a las alcaldesas, las hermanas Beatriz y Susana Bermejo Burgos.

En el día grande de la fiesta dedicada a Santa Águeda, declarada de interés turístico nacional, las alcaldesas han llevado el bastón de mando que, por primera vez, les ha cedido una mujer, Clara Luquero, alcaldesa de Segovia, luciendo el traje de gala, manteo rojo y montera, con adornos y joyas como símbolos de poder y autoridad.

La procesión con la imagen de la santa, recién restaurada, al igual que la corona, ha metido de lleno al público en el ambiente festivo, con decenas de zamarriegas vestidas de segovianas, con sus manteos, que bailan delante de la imagen, mientras que las alcaldesas se sitúan detrás con el párroco, Juan Santos.

Otro de los hitos de esta singular celebración ha sido el momento en que la imagen ha dado la espalda a la panorámica de la ciudad antigua de Segovia, mientras que los hombres protagonizan el juego de banderas y alabardas arrebatadas a las tropas musulmanas en la reconquista del Alcázar.

Ese es el núcleo argumental de la fiesta: con sus armas de mujer, las vecinas de la antigua población de Zamarramala, hoy barrio de la capital segoviana, entretuvieron a los soldados, mientras sus maridos, novios y hermanos recuperaban la fortaleza.

El primer baile de las alcaldesas se ha desarrollado delante de la imagen de la santa de Catania, otro momento de emoción porque a las zamarriegas les hace mucha ilusión poder servir a Santa Águeda, como lo han visto en sus madres y tías, y no ven llegar el día que las toque a ellas.

Tanto Beatriz como su hermana Susana no han ocultado su orgullo de continuar con una tradición que se remonta a 788 años, poder vivir la experiencia en primera persona y así transmitir a sus hijas esta ilusión.

Tras la misa, han llegado los reconocimientos, como el del Ome bueno e leal, que ha recaído en el periodista César Lumbreras, director del programa "Agropopular", de la Cadena Cope, por su labor de información de quienes trabajan en el campo, ya que las gentes de Zamarramala aún viven pendientes del cielo y de sus tierras.

Después de hacer sonar la trompetilla de pregonero, como hace habitualmente al inicio de su programa, Lumbreras ha rendido un homenaje especial "a todas las mujeres de nuestros pueblos y del medio rural que han sacado a sus familias con sacrificio, durante generaciones y generaciones".

El Matahombres de oro, una reproducción del alfiler que empleaban las mujeres para espantar a los hombres que querían participar de sus bailes exclusivos o con el que los mantenían a raya si se ponían pesados, lo ha recogido la escritora y periodista Marta Robles.

Aunque ha reconocido que la igualdad sexista no existe, como aún se aprecia en asuntos de violencia y machismo, Robles ha animado a hombres y mujeres a combatir juntos estos problemas, "para que haya una equiparación de derechos y que todos podamos vivir tranquilos y en paz, juntos y complementados".

Y es que, en opinión de Robles, es preciso conservar la tradición de Zamarramala, porque, aunque hayamos avanzado mucho, "nos queda mucho camino por recorrer en los asuntos de mujeres", como también lo recordaba un coche-patrulla de la policía, en cuyo cristal se podía leer, "Di no a la violencia contra la mujer".

Mientras las llamas terminan de quemar al pelele, un muñeco de paja que simboliza todo lo malo que debe arder, las mujeres, de la mano, bailan alrededor, y la entrega al chorizo cocido con vino es el siguiente paso, eso sí, en lugares separados.

Llanos Monreal, miembro del grupo de folclore Nuevo Mester de Juglaría, ha puesto en su pregón un tono reivindicativo, pero también música y copla: "Zamarramala en alto como una torre/ vigilando el alcázar de día y noche/ Zamaramala en alto con mucho garbo/ llevan las aguederas bastón de mando".

Y es que, al final, en esta fiesta joya del patrimonio etnográfico, que recuerda un tiempo dominado por valores masculinos, se compagina aquello que las celebraciones tienen de alegría con la denuncia de situaciones gravísimas que aún sufren las mujeres en el mundo y se clama por la igualdad real.

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