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Mongolia, el feminismo y los ladrones de ultracuerpos

Mongolia crew: Pere Rusiñol, Rapa, Edu Galán, Darío Adanti, Gonzalo Boye y Edu Bravo

Marta Peirano

Mongolia: dos argentinos, uno de Oviedo, uno de Madrid, un catalán y un abogado. Los que hayan ido antes a uno de sus espectáculos sabrán que Mongolia era el código que utilizaban los japoneses para comunicarse entre ellos para que el Ejército norteamericano no los pillase. O que Mongolia fue la que firmó el tratado de 1951 para que España entrara en la ONU. O que la verdadera razón por la que Mongolia se llama Mongolia es que Rapa (alias Fernando Carballo) es un hippy.

“Un marzo de 2012, jugando con el globo terráqueo, su hijo Teo paró de repente y le dijo papá, ¿por qué no llamas a tu revista Mongolia? -dice Edu Galán, el psicólogo-. Como el resto, o no somos hippies, o no tenemos hijos, nos tuvimos que aguantar”. Así, y con el cierre del diario Público, donde Rapa y Pere Rusiñol eran director de arte y adjunto al director respectivamente, nació una revista satírica que saca a la calle 40.000 ejemplares por número, y Mongolia, el MusicalMongolia, el Musical, un espectáculo que se estrena el 7 de enero a las 8.30 en la Sala Mirador de Madrid.

“Es posible que nadie cante ni baile -advierte Edu Galán-. Al igual que es posible que existan comedias en las que nadie se ríe”. “Si quisiéramos ser pretenciosos, podríamos decir que es spoken word con dibujos animados -apunta Darío Adanti-. Pero la definición exacta es estereólogo (no podemos decir que es un monólogo porque somos dos), fonofínico (que queda mejor que audiovisual) y del género muy sentido del surrealismo social”.

Lo llamaron musical por sugerencia de Javier Coronas y “porque queríamos poner las entradas caras”. Huelga decir que las pusieron a doce euros y se acabaron nada más salir a la venta. Y también deben saber que Mongolia, el musical es un adaptación de La invasión de los ultracuerpos.

“Se trata de unos extraterrestres que son los políticos que se meten en los cuerpos ajenos y los parasitan como si fueran vainas de berenjena”. ¿No eran judías? “Es un desahucio de tu propio cuerpo -sigue Adanti- Una cosa loquísima: Bankia te echa de la casa y ellos te echan de tu propio cuerpo”. “Y llaman al satélite Mongolia para ver si merece o no merece la pena salvar a la humanidad -termina Galán-. El show es nuestra investigación”. El musical es una hora y media de vídeos, monólogos y otros despieces, un poco a la manera de la propia revista. “Como el realismo social de los 50 pero con marcianos, sin bicicletas y con Alberto Ruiz-Gallardón”.

Mongolia nunca lo haría

¡Y con gráficos explicativos! “Tocamos todo -cantan a dúo- la corrupción, la religión, las clases sociales, la inmigración, el trabajo en la oficina, lo público y lo privado... hasta tenemos un making-off”. Con la emoción, la entrevista se va de madre mientras sus protagonistas valoran la posibilidad de producir episodios de epilepsia incontrolable entre la audiencia, un sueño de gloria que incluye los titulares para el día después y que termina en denuncia imaginaria. “Lo que nunca haremos es sacar a gente de entre el público”, asegura Galán, que ofrece un consejo gratis para todos los lectores del eldiario.es: “Cuando un señor le haga subir al escenario para participar en su show, usted le dice: soy epiléptico. No hay Moncho Borrajo, no hay Alaska, no hay Loquillo que se atreva contigo”.

“Desde el principio hablamos con Pere [Rusiñol] de que íbamos a tocamos los cinco poderes fácticos que nos joden la vida: la banca, la religión, el periodismo, la justicia y los empresarios -cuenta Darío- Y al final le damos a todos esos”. Sobre sus refriegas con determinados colectivos en las redes sociales, el dúo responde que en España lo que hay es mucha hipersensibilidad. “En el tiempo en que hay crisis y se empieza a sensibilizar socialmente es normal que haya cierta confusión. Cuando Fernández Díaz dice que abortar es ETA no le persiguen por eso, pero nosotros tenemos que tener cuidado. Chistes de borrachos ha habido toda la vida, pero hoy haces un chiste de borrachos y te cae una denuncia de la Asociación de Alcohólicos Anónimos del pueblo. Todo es un drama y, por no herir sensibilidades, empiezas a acotar territorio. Si quieres hacer humor, cagaste.”

Galán y Adanti han dado charlas en La Casa Encendida sobre los límites del humor, donde hicieron una lista con todos los temas sobre los que se pueden hacer chistes y los que no. En la lista de temas delicados salieron: la violencia de género, el animalismo, el cáncer. En la otra: la gripe, el cólera, el dengue, la malaria, la obesidad, las cardiopatías. “Si sumas las víctimas en una lista y en la otra, la proporción es desmesurada: la gripe y las enfermedades cardiovasculares matan más gente en el mundo que el cáncer”. Por eso los límites al humor de Mongolia no los pone Twitter sino Gonzalo Boye, que además de su director es su abogado y les controla para que no haya pleitos.

¿Machista o machirula?

Les enseño una viñeta de Messi que han usado de postal de Navidad (Messi christmas!) y que alguien me ha dado como ejemplo del machismo de la Revista Mongolia. “¡Si cualquier alusión a los genitales es machismo, cagamos!”, dice Darío, que se desmarca con un pequeño rant:

“Cualquier izquierda, sea partido feminista, comunista, anarquista, trotskista, que venga con un parámetro moral que conmigo no cuenten. El problema es que venimos de izquierdas que vienen del cristianismo y no son izquierdas laicas. Dejan de ser cristianas y abrazan una ideología como si fuera el cristianismo, con fanatismo. Nos hace falta una concepción democrática del mundo, aprender a convivir con el otro con los matices. La famosa izquierda verdadera que te acusa de ser un traidor porque tienes un patrocinio de nosequién, lo hace de manera anónima desde su Mac y trabaja por ahí para tráfico y es funcionario del Estado. El es de izquierdas en su tiempo libre pero tú, como firmas tus artículos, tienes que ser de izquierdas las 24 horas del día. El problema no es de izquierda o de derecha sino que el ser humano es un gilipollas redomado, que dicen que tienen sensibilidad social pero en realidad son unos sectarios que quemarían a los que no coinciden al 100% con ellos.”

A mí en realidad lo que más me inquieta es que la poronga de Messi lleva una camiseta de Ronaldo. “Es que el chiste original estaba pensado para Halloween, donde la poronguita de Messi se le disfraza de Ronaldo para asustarle”.

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