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Cultura

Yoko Ono: de bruja rompebandas a estrella del arte conceptual en cinco actos radicales

En los últimos años, la viuda más vilipendiada del pop ha sido reivindicada como una de las artistas más relevantes del arte contemporáneo

Una gran retrospectiva, Yoko Ono. Half-A-Wind Show, llega mañana al Museo Guggenheim de Bilbao

Yoko Ono en un fotograma del vídeo 'Walking On Thin Ice', de 1981 / Yoko Ono/Museo Guggenheim

Yoko Ono en un fotograma del vídeo 'Walking On Thin Ice', de 1981 / Yoko Ono/Museo Guggenheim

Ser la viuda de John Lennon es un potente subtítulo, más si va acompañado de guerras, cruce de declaraciones y te señalan durante años y años como la culpable de la separación de una de las bandas más míticas de la historia del pop. Mucha tela que cortar. Tanto como para eclipsar una de las carreras artísticas más vanguardistas de los últimos tiempos. 

Yoko Ono ha pasado de ser the witch –la bruja– como ella misma se llamaba en la canción Yes, I’m a witch (Yes, I’m a witch/ i’m a bitch/ i don’t care what you say) a una artista querida y reclamada por los museos de todo el mundo. De la señalada con el dedo a celebrada por las figuras de la música de hoy como Lady Gaga y que ha copado las listas de éxitos dance de Estados Unidos con Walking on ice. De la mujer del exbeatle a la revolucionaria del arte conceptual, la performance y el cine experimental. Un icono de nuestra época que hoy reivindican (y celebran) todos. Atrás parece que quedó la imagen de pérfida.

Esa redención, al menos en lo mediático, llegó en 2012 con las declaraciones que hizo Paul McCartney a David Frost en una entrevista en Al Jazeera (minuto 29.30): “Ella ciertamente no rompió el grupo, que ya estaba fragmentándose”. “No creo que puedas culparla a ella de nada”, dijo zanjando una polémica muy larga (desde que The Beatles se separaran aquel 10 de abril de 1970) y que le ha acarreado no pocas críticas a la japonesa. Pero también unas declaraciones que llegaban con 40 años de retraso pero que la propia Ono agradeció el año pasado. “Estuvieron muy bien”, dijo aunque agregó en la misma entrevista a The Times: "Me quedé en shock. Pensé: '¿Ahora dices eso, después de 40 años?".

Y en lo artístico ha sido su 80 cumpleaños el momento cumbre de este reconocimiento. Ya en 2009 recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia, pero ha sido en el último año en el que su figura se ha reconocido como una de las musas de la vanguardia con su larga trayectoria en el mundo del arte, el cine y la música desde los 50 hasta nuestros días con la retrospectiva Yoko Ono. Half-A-Wind Showque ahora llega al Museo Guggenheim de Bilbao (hasta el 1 de septiembre) tras visitar Krems, Francfort o Copenhague.

"Es una gran ocasión para poner a Yoko Ono y a su obra en el lugar que se merecen dentro de los libros de la historia del arte", ha asegurado esta mañana el comisario Álvaro Rodríguez Fominaya. Ella, por su parte, ha explicado respecto a este desconocimiento sobre su carrera que "una de las razones por las que mi arte no se conocía tan bien tiene que ver con mi responsabilidad. He estado muy interesada por estar en la creación. No quería crear y enseñarlo puesto que pensaba que a la gente no le iba a interesar, porque mi obra era algo diferente y distinto en comparación con lo que por entonces se catalogaba por arte. Pensaba que mucha gente no lo entendía y así que no me molestaba". Y ha matizado que su idea siempre ha sido "que 50 o 100 años más tarde la gente la podía descubrir [su obra] cuando la necesitaran, que la desenterrarían, la sacarían y la entenderían. Tampoco me preocupaba tanto. Estaba interesada en seguir adelante para crear una obra que puediera beneficiar a la humanidad más adelante en el tiempo".

Una vida de intensos episodios

Pero empecemos por el principio, porque Yoko Ono es mucho más que la viuda del grandísimo John Lennon. La vida de está mujer menuda de 81 años, parapetada tras sus gafas negras, que aún sigue calzando minifaldas, minimalista y distante, es para muchos desconocida y da para escribir un novelón o hacer una peli. Ya decíamos que hay mucha tela que cortar. "No siento la edad que tengo porque creo que no tiene relevancia. Ahora mismo me siento como si estuviera entrando en la segunda fase de mi vida. Y me gustaría explorar aquellas cosas que no me han sucedido pero no como una vieja yo sino como una nueva yo", ha asegurado en la rueda de prensa de presentación de la exposición.

Yoko Ono nació en Tokio en 1933 en una familia aristocrática nipona. Su padre, pianista frustrado y emparentado con la familia imperial, trabajaba como banquero. Su madre procedía de una estirpe propietaria de bancos pero también era pintora. Empezó a estudiar en una escuela para niños con talento especial para la música y fue también la primera mujer aceptada en la facultad de Filosofía de la universidad deGakushuin, una de las más exclusivas de Japón, en la que estudió junto al actual emperador Akihíto. Durante varios periodos vivió en Estados Unidos a causa del trabajo de su padre pero cuando acabó la Segunda Guerra Mundial volvió a Japón y sufrió los bombardeos aliados. Dicen que eso forjó su personalidad. Y probablemente su comprometido activismo y pacifismo.

Fue en 1952 cuando la familia se trasladó definitivamente a Nueva York. Allí empezó a asistir al Sarah Lawrence College y, tras estudiar composición y poesía contemporánea, comenzó a interesarse por la vanguardia. Corrían los finales de los cincuenta. En 1956 se casó con el compositor Toshi Ichiyanagi y su loft neoyorkino era el lugar de encuentro de artistas y bohemios. Ya por entonces empieza a ganarse la fama de artista conceptual e innovadora pero su matrimonio no funcionó. Tanto que, tras su separación, acabó internada en una clínica psiquiátrica de Japón tras un intento de suicidio.

Se divorció en 1962 y fue en su país natal en el conoció al que sería su segundo marido, el músico de jazz y productor de cine Anthony Cox. Con él volvió a Nueva York en 1964 y tuvo a su primera hija Kyoko. Se divorció en 1969 para casarse con Lennon pero su marido nunca le perdonó que le fuera infiel y le disputó la custodia duramente. Ganó él pero cuando la niña tenía siete años, le cambió el nombre (Rosermary) y se la llevó a lo que luego se supo que fue Los Ángeles. Yoko Ono no volvió a ver su hija hasta que tuvo 31 años como relataba en una entrevista a The Sunday Telegraph.

"Fue muy duro. Yo la recordaba como una niñita y vivía comprándole pequeños suéteres de cachemir que se apilaban en mi vestidor hasta que un día alguien me dijo: "¿No entiendes que ella ya tiene 26 años y debe estar tan alta como tú ¿por qué estás guardando esas pequeñas cosas ? Fue terrible. No sabía dónde estaba. Fue un secuestro y una situación muy difícil. Ella sabía que yo era su madre, pero amaba mucho a su padre y él le había advertido que si me buscaba nunca más volvería a verlo”. Fue la maternidad de su hija la que las volvió a acercar. Ahora tiene dos nietos y afirma que está cerca de ellos "de alguna manera".

Una carrera revolucionaria en seis obras

'Pintura para añadir color (Add Color Painting)', creada entre 1960 y 1966 por Yoko Ono / Yoko Ono

'Pintura para añadir color (Add Color Painting)', creada entre 1960 y 1966 por Yoko Ono / Yoko Ono

Inicios transgresores

En 1961 presentó su primera exposición, Paitings & Drawings by Yoko Ono, en la neoyorquina AG Gallery. Empezó rompiendo moldes, como ha hecho durante toda su carrera. Presentó una serie de obras nada convencionales con trozos de lienzos sin tensar, en el suelo o colgados de ventanas e incluso dando directrices a los visitantes para que interaccionaran con su obra con acciones reales como gotear agua en Pintura gota de agua (Waterdrop Painting) o usando la imaginación como en Pintura para el viento (Paiting for the Wind). Esto es, de hecho, una máxima en la obra de Yoko Ono que bebe totalmente del movimiento Fluxus del que formó parte.

Entre 1961 y 1962 también publicó sus Instrucciones para hacer pinturas (Instructions for Paitings) y en 1964 Pomelo (Grapefruit), otro compendio de instrucciones para impulsar la producción artística aún hoy vigente. Fueron estas publicaciones las que le abrieron las puertas de la vanguardia neoyorkina y japonesa y consolidaron su figura.

'Pieza corte' (Cut Piece), Performance interpretada por Yoko Ono en el Carnegie Recital Hall de Nueva York el 21 de marzo de 1965 / Minoru Niizuma

'Pieza corte' (Cut Piece), Performance interpretada por Yoko Ono en el Carnegie Recital Hall de Nueva York el 21 de marzo de 1965 / Minoru Niizuma

Pionera de la performance

Cut piece o Pieza de corte se estrenó en Kioto en 1964. Fue un auténtico hito en la carrera de Yoko Ono y un hito de la historia del arte de la performance. Sobre el escenario, invitaba a los espectadores a subir tijeras en mano y cortale trozos del vestido. Nadie es víctima si no se deja serlo, quería decir la artista. Esta performance sería la primera de una larga lista que, de momento, cerró el miércoles con las tres que ha presentado en Bilbao. Dos de ellas históricas: en Pieza de cielo para Jesucristo (Sky Piece to Jesus Christ), representada por primera vez en 1965, voluntarios envuelven con vendas a una orquesta de cámara mientras toca. En Pieza promesa, el público tiene que coger los trocitos de un jarrón que Ono rompe sobre el escenario con la promesa de volver a recomponerlo en 10 años. Por último, Ono presentó en Bilbao una nueva versión de Pintura de Acción (Action Painting).

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'Pintura de techo, pintura del sí' (Ceiling Painting, Yes Painting), de 1966 / Oded Löbl

'Pintura de techo, pintura del sí' (Ceiling Painting, Yes Painting), de 1966 / Oded Löbl

Y entonces apareció Lennon

Pocos recuerdan que cuando Yoko y John se conocieron, ella ya era una artista de vanguardia muy conocida. De hecho, su primer encuentro fue en Londres en 1966 cuando Ono exponía en la Indica Gallery su obra Pintura de techo (Ceiling Painting). La instalación era una escalera blanca con una cadena, un marco en el techo y una lupa para ver la instrucción. Ese yes que se escondía al final de la experiencia conmovió al beatle, que pidió que le presentaran a la artista y el resto ya es historia… de la música, del arte y de nuestro siglo.

Tras divorciarse de sus respectivas parejas, Yoko y John se casaron en 1969 en Gibraltar y forjaron una de las relaciones más famosas de la historia. Y eso que Ono no contaba con el apoyo de su familia, en especial de su madre. “Su orgullo estaba herido cuando se enteró de que yo había ido con un chico de clase trabajadora de Liverpool. La familia emitió un comunicado de prensa en Japón diciendo literalmente: "No estamos orgullosos de Yoko Ono" .

Yoko Ono y John Lennon durante la performance en cama por la paz (Bed-In for Peace) en Hotel Hilton de Ámsterdam, en marzo de 1969 / Yoko Ono/Museo Guggenheim

Yoko Ono y John Lennon durante la performance en cama por la paz (Bed-In for Peace) en Hotel Hilton de Ámsterdam, en marzo de 1969 / Yoko Ono/Museo Guggenheim

Yoko Ono contagió a Lennon su pasión por el activismo, le invitó a experimentar más allá de la música y, en definitiva, le influyó poderosamente. Mítica es su perfomance Bed-In for peace (En cama por la paz), que llevaron a cabo en su luna de miel en el Hotel Hilton de Amsterdam. Sería precisamente esa influencia la que la señalaría como causante de la separación de The Beatles. Aunque lo cierto es que cada vez más biógrafos del cantante muestran el lado más benévolo de la nipona y prefieren destacar su impacto positivo en la creación de la célebre Imagine.

Uno de los últimos libros sobre el exbeatle es el del escritor francés David Foenkinos. En Lennon, el novelista retrata al músico hablando en primera persona de su vida. “Ella lo salvó. Lo conoció cuando tenía 27 años y, de no ser por ella, habría muerto a esa edad como otras estrellas del rock. Se estaba matando con las drogas y entonces llegó ella y lo cambió todo”, aseguraba a principio de año Foenkinos

La pareja tuvo en 1975 a su hijo Sean y cinco años después (el 8 de diciembre de 1980) Lennon fue asesinado por Mark David Chapman a la entrada del edificio Dakota donde vivía la familia. Si bien es cierto que ambos se influyeron y trazaron una línea de acción comprometida en lo artístico y lo músical, no menos real -sobre todo para ella a la luz de los años- es que como afirmaba Ono "de cierta manera ambos arruinamos nuestras carreras por estar juntos”.

"Creo que si John estuviera aquí... Bueno sigo pensando que esta aquí porque todas las canciones que él compuso y las declaraciones que hizo las seguimos recordando, las seguimos teniendo en nuestros corazones y estamos desarrollamos esos conceptos", ha recordado sobre su marido en Bilbao.

Fotograma de 'Película n.º 4 (Traseros), Película fluxus n.º 16' [Film No. 4 (Bottoms), Fluxfilm No. 16] de 1966 / Yoko Ono

Fotograma de 'Película n.º 4 (Traseros), Película fluxus n.º 16' [Film No. 4 (Bottoms), Fluxfilm No. 16] de 1966 / Yoko Ono

Fluxus y más fluxus

Si hay un movimiento dentro de la extensa y multidisciplinar carrera de Yoko Ono en el que se la puede encuadrar ese es el Fluxus. Este movimiento artístico se asoció desde sus inicio al cine aunque tuvo su proyección en la música, el arte y la literatura. Y más si miramos la obra de Ono.

El Fluxus tuvo su momento álgido en los sesenta y setenta y, si bien nació impulsado por la figura de John Cage y Duchamp y organizado por George Maciunas, ella fue desde sus inicios una de sus principales defensoras y precursoras. Esa concepción del arte como algo total, más allá de los canales oficiales, del lenguaje al servicio de la obra y de la ruptura de esa cuarta pared involucrando al público en el hecho artístico son tres claves a los que Ono ha seguido siendo fiel desde sus comienzos. Lo hemos visto en Cut piece, en esas primeras pinturas de los sesenta, lo hizo también en los conciertos La Monte Young o Chambers Concerts (considerados por muchos el catalizador del Fluxus) que organizó en su apartamento entre 1959 y 1961, y en sus películas experimentales. 

Fue en 1964 cuando comenzó a escribir guiones de películas conceptuales y hasta 1972 produjo 19 filmes, algunos junto a John Lennon. De nuevo, el cuerpo, los derechos de la mujer o la búsqueda de la libertad interior están presentes en sus obras audiovisuales al igual que en el resto de su producción. La imagen de arriba corresponde a la película Traseros (Bottoms) de 1966, aunque quizás las más famosas sean Mosca (Fly), de 1979, en la que muestra en primer plano una mosca recorriendo el cuerpo desnudo de una mujer a modo de paisaje corporal, con banda sonora estilo zumbidos de la propia artista, para hablar del maltrato y la degradación sufrida por las mujeres. En Violación (Rape), una pieza de 1969 en la que colaboró Lennon, una cámara y un técnico de sonido persiguen a una joven elegida al azar por la calle acosándola para grabarla sin perdirle permiso. 

La música, su niña bonita

Desde esos conciertos con música que debía imaginarse el público a los 12 fines de semana de La Monte Young o las recientes colaboraciones con su hijo Sean, Lady Gaga o Pet Shop Boys. La carrera musical de Yoko Ono es tan ecléptica como ella misma. Y si se puede usar una palabra para definirla, una vez más, sería experimentación.

Colaboró en media docena de discos con John Lennon antes de lanzarse en solitario con álbumes como Fly, Rising, Feeling the SpaceSeason of Glass, Yes, I'm a witch o el más reciente de 2013 Take Me To The Land Of Hell. Cada vez más cercana al pop y el rock, en los últimos años se ha interesado por el dance, aunque siempre dejando patente su personalísima impronta. Entre sus últimas aventuras musicales (además de cantarse unos temas con Lady Gaga o colaborar en el disco YOKOKIMTHURSTON en 2012 con Sonic Youth) está la adaptación al inglés del clásico pop japonés Sukiyaki, con motivo del 50 aniversario de la única canción nipona que consiguió entrar en el top 100 de la lista estadounidense de éxitos Billboard.

Pero lo cierto que la música siempre ha sido muy importante para la artista. "Hay algo que me fastidia especialmente, y es que la gente crea que no soy capaz de cantar, que digan que no canto, que en todo caso grito, o doy alaridos... Mi manera de cantar tiene mucho que ver con mi educación musical en Japón. Allí se canta de otra manera, como en el flamenco se canta también de un modo especial, usando otros registros de voz que suenan como a un quejido... Digamos que uso mi voz como si fuera un instrumento musical, y entiendo que haya gente a la que le guste y a la que no le guste. Pero, por favor, que no me digan que no sé cantar. Y, sobre todo, que no me niegue nadie ese derecho", decía en 2007 en declaraciones a El Mundo.

Valla publicitaria instalada en Times Square, en Nueva York, en 1969 por Yoko Ono y John Lennon con el mensaje '¡La guerra ha terminado!' (War Is Over!) / Yoko Ono

Valla publicitaria instalada en Times Square, en Nueva York, en 1969 por Yoko Ono y John Lennon con el mensaje '¡La guerra ha terminado!' (War Is Over!) / Yoko Ono

Activismo comprometido

Finalmente, no se puede entender la carrera ni la vida de Yoko Ono sin su compromiso y su activismo político y en defensa de la paz. Ese mítico Bed-in for Peace que hizo con Lennon puede ser lo más conocido pero Ono no ha dejado de lanzar su mensaje de amor y esperanza en la vida al mundo en ningún momento. Una de sus últimas acciones ha sido en contra de la caza de delfines en Japón pero también se ha implicado activamente en la lucha contra el fracking. La artista ha liderado la campaña en Nueva York y creado la plataforma Artistas contra el Fracking con estrellas como Susan Sarandon, Richard Gere o Anne Hathaway) o en defensa de Julian Assange, fundador de Wikileaks. En 2012 recibió en Berlín la medalla Rainer Hildebrandt por su militancia a favor de la paz.

Siempre contemporánea, con los dos pies clavados en su tiempo, Ono tampoco ha olvidado las redes sociales, como se puede ver en su web Imagine Peace o en sus perfiles de Twitter y Facebook, donde deja mensajes evocadores y reivindicativos para sus millones de fans. "Estoy convencida de que vamos a tener la paz en el mundo. Vamos a crear un mundo bellísimo", ha dicho en Bilbao aventurando a que podría llegar en 2050, aunque mejor, dijo entre risas, en 2025 para no perdérsela."Quizás tenga suerte y vea la paz en el mundo", ha remachado.

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