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Cultura

El día que Bárcenas tiró de la manta

Alberto San Juan dirige en el Teatro del Barrio la obra 'Ruz-Bárcenas' a partir de la transcripción literal del careo que mantuvieron el juez y el extesorero el pasado 15 de julio

Es un texto frío, lleno de datos, en el que no hay nada de ficción y en el que se muestra a un hombre desesperado por defenderse y a otro que busca desenmascarar la verdad

"Es teatro y periodismo, cuyo fin es combatir el estado de alienación en el que vivimos”, afirma San Juan

De izquierda a derecha: Pedro Casablanc (Bárcenas), Alberto San Juan, Jordi Casanovas y Manolo Solo (Pablo Ruz)

De izquierda a derecha: Pedro Casablanc (Bárcenas), Alberto San Juan, Jordi Casanovas y Manolo Solo (Pablo Ruz)

El hombre sentado a la izquierda mira desafiante a su oponente. Gesticula con arrogancia, con chulería. Es un hombre poderoso y lo sabe. Durante los últimos años movió millones de euros en sobres y mediante transferencias a cuentas en Suiza. Habla con un tono resolutivo. Apenas titubea. Pretende ir de víctima y al mismo tiempo dejar bien claro quién es: Luis Bárcenas, el extesorero del Partido Popular, el hombre sobre el que pendula la investigación del caso de la financiación B en el PP, y que acaba de entrar en prisión. Pero antes se ha reservado su acto final: incriminar a todo aquel que, según él, conocía la existencia de los sobres, incluidos Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal.

A la derecha del escenario, otro hombre se esfuerza por desenmascar la verdad en las palabras que suelta el extesorero. Futbolero, amante de Los Beatles y aficionado a tocar la guitarra, se encontró con este caso mientras estaba de guardia en la Audiencia Nacional. Él es el juez Pablo Ruz, que pregunta una y otra vez buscando alguna contradicción porque sabe que el imputado está jugando a defenderse. Y también sabe que todos tienen puesta su mirada en las decisiones que determine.

Esta es la puesta en escena de Ruz-Bárcenas, la obra de Jordi Casanovas que transcribe literalmente el careo que mantuvieron el extesorero y el juez el pasado 15 de julio en la Audiencia, y que se estrena este viernes en el Teatro del Barrio de Madrid bajo la dirección de Alberto San Juan. No hay ficción. No hay más personajes. No hay atrezzo impostado. Es todo real. Cada nombre, cada cantidad de dinero, incluso las interrupciones que hubo durante el interrogatorio. Como afirma San Juan, “es teatro y periodismo, cuyo fin es combatir el estado de alienación en el que vivimos”. Es puro teatro documental.

La teatralidad del hecho real

La idea de trasladar a los escenarios aquel careo se le ocurrió a Casanovas por la necesidad de encontrar un teatro que hablara de lo que políticamente estaba sucediendo. Todo lo que hallaba le sonaba a farsa. Hasta que se encontró con la transcripción del interrogatorio -cien páginas- y que había sido publicada íntegramente en varios medios. “Empecé a leer y me pareció que tenía un potencial teatral muy interesante a la par que no daba crédito por lo que allí se decía y con qué palabras. Y, teatralmente hablando, no deja de ser una gran situación: Un acusado que intenta salvarse de ser el cabeza de turco tirando de la manta ante un juez que debe descubrir si ahora aún cuenta la verdad o sigue mintiendo como en los anteriores interrogatorios”, cuenta a eldiario.es.

Después le envió el texto a San Juan, a quien le encantó, y se puso en marcha la maquinaria. Bárcenas sería el actor Pedro Casablanc, y Ruz, Manolo Solo. Ambos intérpretes asumieron encarnar a dos personajes convertidos en iconos en los últimos meses, y a lidiar con un texto frío, lleno de datos. “Es la parte más interesante de la función. Creo que son cifras y nombres que ya hemos oído miles de veces durante el último año pero como un ruido de fondo. En esta ocasión podemos estar atentos, escuchar sólo eso. Lo que antes era ruido, ahora son datos que se acumulan y que nos permiten acercarnos un poco más a la auténtica realidad”, sostiene Casanovas.

La obra, a su vez, ofrece la posibilidad de entrar, sin pretenderlo, en la psique de estas dos personas. Como reconoce Casablanc, que construyó al personaje que ahora está en prisión a partir de lo publicado en la prensa y de algunos visionados de otros interrogatorios, “Bárcenas es poderoso y cínico, y está acostumbrado a bregar con el poder, lo que ocurre es que en ese careo ve que está en una situación límite y por eso va a defenderse a toda costa”.

El actor, no obstante, afirma que no ha cambiado su opinión sobre él: “Sigo sin comprender lo que hizo y cómo se comportó. Lo que sí puedo entender es el acoso a un hombre que puede estar mucho tiempo en la cárcel y que seguramente no tenía planeada así su jubilación”.  Con respecto a Ruz, Manolo Solo manifiesta que es “un hombre muy preparado que tiene una responsabilidad enorme. Tiene todas las miradas del país y por eso no pone los cinco sentidos, sino siete, en lo que tiene entre manos”.

Procedimiento “chapucero”

Datos, nombres, acusaciones muy graves. Y mucha carga emocional. Eso es lo pone esta obra ante el espectador, una historia que, a pesar de ser conocida por los ciudadanos, revuelve el estómago.  “Bárcenas representa esa arrogancia de algunos políticos y a la vez su propio cutrerio. Descubres como eran de precarias y patéticas las artimañas que usaban para llevar una contabilidad B y para conseguir donaciones. La verdad, sabiendo que el partido se financiaba irregularmente, hubiera preferido que el procedimiento fuera algo más sofisticado, más maquiavélico y menos chapucero. En fin, que si no tienen que engañar, al menos que sean más listos. Si son más tontos, la frustración es doble”, sostiene, por su parte, el autor del texto, a quien también le sorprende la transformación que una mera transcripción judicial sufre sobre un escenario.

Ahora bien, más allá de la carga emotiva, ¿cuál es la intención de este tipo de teatro sin teatralidad? Porque esta obra no tiene nada que ver con textos ficcionados basados en hechos reales. Para Alberto San Juan hay dos razones. Por un lado, pura experimentación. “Se trata de tomar la realidad y sin ficción, hacer teatro y a ver qué pasa”, argumenta. Y, por otro, remover al espectador, “mostrar la situación de confrontación entre los ciudadanos y el poder de una élite antidemocrática, porque en esta obra queda claro que hay muchos políticos y empresarios que dieron o recibieron dinero que ya estaban en el poder durante el franquismo”.

“Me llegó un sobre con 50.000 euros y lo que hice fue dividirlo en otros dos sobres, uno con 25.000 euros y otro con otros 25.000 euros. Uno se lo entregué a Mariano Rajoy y otro a María Dolores de Cospedal”, afirma Bárcenas durante el careo. Cuando la obra termina aparecen unos rótulos en los que se puede leer: “Bárcenas sigue en prisión, y Mariano Rajoy sigue siendo el presidente del Gobierno”.   

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