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El Ladyfest 2016 ya está pasando

Material gráfico de Ladyfest 2016

Carmen López

Para entender lo que es el Ladyfest hay que pensar más en un movimiento que en un festival, a pesar de que compartan actividades propias de este tipo de eventos como conciertos o talleres. ¿Cuál es la diferencia entonces? Para empezar, el Ladyfest es un acontecimiento feminista y autogestionado, lo que significa que ninguna marca comercial pondrá dinero para que se lleve a cabo. Lo siguiente es que no hay una organización fija: quien quiera puede organizarlo en su ciudad cuando le apetezca y de la manera que considere adecuada siguiendo esas dos premisas mencionadas.

El primer Ladyfest tuvo lugar en Olympia (Washington) en el año 2000, ciudad en la que una década antes había nacido el movimiento musical Riot Grrrl. Éste estaba integrado por diversas bandas musicales formadas por mujeres que decidieron reclamar su lugar dentro del circuito musical del que formaban parte, eminentemente masculino. Su revolución señaló las desigualdades de las mujeres en la escena, con letras que ponían de manifiesto temas como el machismo o la violencia de género y que se extendió más allá de la música con fanzines y actividades que luchaban por la destrucción de los estereotipos dominantes. Todo ello culminó en la celebración de ese primer Ladyfest en el que tocaron grupos como Bratmobile, Bikini Kill o The Go-Team, principales representantes de dicha ola cultural.

La idea empezó a extenderse rápidamente por todo el mundo y en 2005 se celebró el primer Ladyfest en España, en Madrid, en el que actuó la propia Tobi Vail (ex-The Go-Team) con su banda Spider and The Webs. La ciudad acogió otras dos ediciones más -la última de ellas en 2013- que se sumaron a las de Granada o Sevilla. La libertad en la programación hizo que en la última convocatoria que tuvo lugar en la capital los conciertos se alternasen con actuaciones teatrales, charlas sobre transfeminismo, exposiciones o performances.

Después de dicho evento, la organización emitió un comunicado de disolución (inherente a cada edición) y de invitación a coger el relevo para preparar un nuevo Ladyfest. No ha sido hasta este verano cuando un nuevo grupo de mujeres de Barcelona ha decidido embarcarse en la aventura de organizar un nuevo evento. Ocurre precisamente en un momento en el que el feminismo ha vuelto a alzar su voz por encima del bullicio mediático -de nuevo porque las mujeres tienen que enfrentarse a un sistema que las oprime y casi aniquila metódicamente-, quizás por necesidad.

El grupo que ha decidido poner en marcha el Ladyfest 2016 prefiere no dar sus nombres concretos para esta entrevista ya que no encaja dentro de su forma de gestionar y construir el proceso (sólo especifican que hay diseñadoras, activistas, paradas y artistas, entre otras). Actualmente constituyen una organización horizontal y asamblearia, no jerarquizada ni con roles cerrados, con unas 25 personas que acuden a las asambleas y más de 100 que participan a través de las plataformas digitales.

¿En qué momento y por qué se toma la decisión de organizar el Ladyfest 2016? ¿De quién surge la idea?

Una de nosotras estuvo en el Ladyfest Madrid 2013 y su experiencia fue tan maravillosamente explosiva que volvió queriendo, literalmente, que todos los días fuesen Ladyfest. Lo habló con unas amigas y se encendió la llama que se convirtió en fogata, llegando a muchas otras. Hicimos un grupo de Facebook y las que estaban empezaron a añadir a otras personas que pudiesen estar interesadas en la iniciativa. Al cabo de nada quedamos para hacer la primera reunión. Éramos tantas que no cabíamos en el bar. Nos fuimos a ocupar una plaza y, desde entonces, aprovechando que la reivindicación de los espacios públicos es uno de nuestros puntos en el manifiesto, hemos intentado seguir esa línea.

El porqué puede resumirse en, por un lado, la evidente infrarepresentación de mujeres, bolleras y trans en todo el espectro cultural. Solo hace falta echar un vistazo a los carteles de festivales, tanto los de iniciativa privada, como el Primavera Sound, como aquellos que se financian con dinero público, como el Primera Persona. Pero también los que se pretenden alternativos y son autogestionados, como el Lemon Day, las colecciones de los museos, exposiciones y otras iniciativas culturales. Por mucho que quieran hacernos creer lo contrario, las cosas no han cambiado tanto. La infrarepresentación no solo afecta a determinados colectivos, sino también a los discursos que visibilizan, de tal manera que las propuestas que cuestionan el status quo, como las que parten de los feminismos o del transfeminismo, entre otros discursos, resultan casi invisibles o son poco conocidas.  

Por otro lado, la idea de generar una alternativa no se reduce a la propuesta final, es decir a lo que pueda ser el cartel del Ladyfest, sino que alcanza también a los procesos de elaboración, programación, participación, gestión, difusión e interacción con los espacios y los públicos. Estamos creando un Ladyfest transfeminista, horizontal, autogestionado, de código libre, anticapitalista, transgeneracional, corporal, placentero, orgásmico y fiestero porque deseamos que el universo sea así. Y queremos pasarlo bien. Queremos reivindicar el lugar del placer en nuestra manera de hacer política. Que Ladyfest sea una fiesta y gozarla fuerte es para nosotras una premisa indispensable.

El proceso de elaboración nos permite, además, tejer redes entre nosotras y con otras personas y colectivos afines, poniendo en práctica y aprendiendo otras maneras de hacer y relacionarnos.

¿Cómo funciona la comunicación interna? ¿Cómo participan las personas que no asisten a las asambleas en la toma de decisiones, por ejemplo?

La comunicación interna es bastante irregular: a veces es esquizofrénica, telemática y multicanal, y otras veces se queda atrapada en un momento concreto entre las personas que lo vivieron. Las personas que no están presentes físicamente en las asambleas pueden hacer aportaciones y participar en la toma de decisiones a través de distintos canales virtuales. Empezamos usando herramientas digitales que nos resultaban prácticas, como Facebook o Google Drive, pero eso va a cambiar. Queremos ser coherentes en todo el proceso y por eso estamos investigando y aprendiendo lo más rápido posible para conseguir funcionar digitalmente en plataformas que, además de funcionales, sean éticas y respeten otra de nuestras voluntades expresadas en el manifiesto: la independencia tecnológica. El resto de redes sociales las seguiremos usando, probablemente, para la comunicación externa y la difusión de la propuesta.

Para las asambleas nos encargamos de que haya un orden del día y después de cada reunión redactamos y compartimos el acta. De esta forma, quien quiera puede hacer aportaciones antes y/o después.

¿Qué actividades tenéis planeadas para recaudar fondos? ¿Cuánto dinero se necesita para organizar un evento como este?

Depende, no hay ninguna regla a este respecto, hay muchos Ladyfest, todos son diferentes y trabajan con distintos presupuestos en función de los deseos, necesidades y posibilidades de quienes lo organizan. Pero no existe algo así como un presupuesto mínimo. Podríamos hacer un Ladyfest el mes que viene en casa de alguna de nosotras si nos apeteciese. Lo más importante es hacerlo.

En nuestro caso, la idea es hacer un Ladyfest con los medios que tengamos en la fecha aunque, lógicamente, en función de si decidimos invitar a gente de fuera de Barcelona o no, tendremos que tirar por un sitio o por otro.

Para recaudar fondos hemos hecho fanzines, postales, camisetas, talleres... etc. También tenemos previsto empezar a organizar conciertos, además de las pinchadas, todo a precio libre (la gente paga lo que considere en función de sus deseos y posibilidades, además de desplazar la responsabilidad de valorar personalmente cuál es la propia aportación). Como hicieron las compas de Ladyfest Madrid queremos probar ese modelo del precio libre en las actividades que organicemos desde Ladyfest Barcelona. Esta manera de recaudar fondos nos permite que cada acto sirva también como espacio para compartir conocimientos (fanzines, talleres...), generar debate (en los puntos de información y las paraditas que montamos, por ejemplo) y, sobre todo, tejer redes.

De momento, ¿qué respuestas han recibido las acciones que habéis llevado a cabo hasta ahora?las acciones

La gran mayoría de veces, las respuestas han sido buenas, aunque en alguna ocasión hemos experimentado fricciones ocupando espacios que nos eran ajenos. La buena acogida ha hecho que más gente se haya apuntado al proceso o nos haya escrito un correo, ya sea para colaborar o proponiendo aportaciones concretas, desde grupos de música hasta diseñadoras.

¿Ya tenéis algo del cartel cerrado o es demasiado pronto? ¿Posibles bandas, artistas o actividades? ¿Lugar de celebración?

No, todavía es muy pronto para esto. Ahora en septiembre nos pondremos en marcha con este tema.

¿Cómo accedisteis a Kathleen Hanna en el Primavera Sound para que anunciase el LadyFest 2016 de Barcelona?

Con mucho morro y trabajo en equipo. Kathleen Hanna es una de las cabezas visibles del movimiento Riot Grrrl vinculado al Ladyfest. Sabíamos que venía al Primavera Sound y decidimos hacer un secuestro de micro, infiltrándonos en un festival que representa un modelo de cultura que no compartimos. Sabíamos que ella era un reclamo, amada por muchas de nosotras, y que podía hacer llegar la noticia de que se iba a celebrar un Ladyfest en Barcelona en el 2016 a muchas otras personas. Reconocer nuestra genealogía es importante. Y, por supuesto, la idea de llegar a ella no podía molar más.

Todo fué muy rápido: en menos de 24 horas y entre Madrid y Barcelona, redactamos, dibujamos, maquetamos, imprimimos, fotocopiamos, cortamos y grapamos un fanzine que entregamos a una compañera que iba a asistir al festival. Ésta consiguió entregárselo a un simpático vigilante de seguridad a través de la barandilla del backstage, que se lo dió en mano a ella. Todo se transmitió en directo a través de nuestras redes de comunicación interna, lo que desató una euforia colectiva interconectada y muy loca. Fue muy divertido.

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