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Historiadores y la II República: ¿somos herederos de aquella democracia?

Historiadores y la II República: ¿somos herederos de aquella democracia?
Madrid —

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Madrid, 13 abr (EFE).- Con esperanza y expectación vivieron millones de españoles en 1931, sobre todo en las grandes ciudades, la proclamación de la II República, de la que se cumplen 90 años, un aniversario en el que varios historiadores han reflexionado sobre si la democracia actual se reconoce como heredera de la de entonces.

En las elecciones celebradas el 12 de abril de 1931 triunfó la coalición republicano socialista en las grandes ciudades, mientras que los monárquicos obtuvieron la mayoría de votos en las zonas rurales. El 14 de abril el nuevo presidente del gobierno, Niceto Alcalá Zamora, proclamó la II República y Alfonso XIII abandonó España.

¿Cómo vivió España esa jornada? ¿Cómo llegó el país, cinco años después, a una guerra civil? ¿Qué queda en la España actual de lo vivido en esos días?. Historiadores e hispanistas como Fernando del Rey, Paul Preston, Juan Pablo Fusi, Ángel Viñas o Guillermo Gortázar responden a Efe en relación a estas cuestiones.

.- FERNANDO DEL REY: Muchos millones de españoles, sobre todo en las grandes y medianas ciudades e incluso en algunas zonas agrarias, vivieron la proclamación de la II República como un tiempo de esperanza, que abrió muchísimas ilusiones. Pero también había muchos españoles más apegados a la tradición principalmente de la España rural que lo vieron con cierta prevención.

Y eso quizás los constituyentes del 31 no lo captaron y hubo un error de cálculo. Quizás deslumbrados por ese espejismo inicial no se tuvo en cuenta suficientemente la fortaleza de la España tradicional, con la que se tendría que haber pactado.

Por eso, lo que hemos aprendido de la historia, más allá de que la Guerra civil no era inevitable, es que si algo debió haber sido fundamental fue la necesidad de construir las democracias sobre consensos amplios. Es lo que se hace en los años 70, en la Transición.

Y somos clarísimos herederos de la II República, más allá de las discusiones peregrinas que se montan de forma artificial sobre la forma de Estado, porque el debate no es si es mejor la república o la monarquia, si no qué tipo de democracia queremos.

.- JUAN PABLO FUSI: La proclamación de la II República fue en 1931 la experiencia democrática más profunda que había vivido España y fue recibida en principio muy favorablemente por la opinión pública y celebrada. El primer bienio, el republicano socialista se vio desbordado desde el principio por conatos revolucionarios de la CNT y aprobó cuatro proyectos de reforma que dividieron al país (la educación, la militar, territorial, y la agraria).

La resistencia al cambio llevó a un vuelco electoral extraordinario en el año 33. El segundo bienio fue una rectificación de lo que se había hecho en el anterior. Y tras la revolución de octubre y el triunfo del Frente Popular en 1936 comienza un desbordamiento del orden público muy grave que, junto al levantamiento militar, lleva a la liquidación de la República. Pero aunque algo como la guerra era muy probable, no era inevitable.

La democracia actual se reconoce en parte como heredera de la democracia de 1931, no necesariamente de la República, ya que en España hay una monarquía. Y si para la democracia en 1931 el problema fue la monarquía, ésta fue la solución para la democracia a partir de 1975. En la sociedad actual no se percibe como un dilema.

.- PAUL PRESTON: Las fotos de la época muestran la alegría popular con la que se recibió la noticia de la llegada de la República. Estimuló una esperanza masiva de dejar atrás la incompetencia y la corrupción del sistema político de la monarquía.

La herencia de la República ha sido una añoranza de democracia y una determinación popular de no volver a una dictadura y no arriesgar otra guerra civil. Durante el reinado de Juan Carlos, esta herencia fue aprovechada por la monarquía. A partir de 2014, esto no ha sido el caso.

.- GUILLERMO GORTÁZAR: La proclamación de la II República fue totalmente inesperada e improvisada. Una parte de España lo vivió con gran tristeza porque pensaba que la salida del rey había sido un error o una injusticia y la otra parte, muy numerosa, sobre todo en las ciudades, experimentó una gran alegría.

Fue recibida como una fiesta pero al cabo de un mes se convirtió en un drama, con el incendio de numerosas iglesias en Madrid y otras ciudades que hizo que la España católica y monárquica no se sintiera identificada con la República.

La lección de lo vivido desde 1931 y del desgarro de la Guerra Civil es que desde 1975 se comprendiera que era preciso un régimen político de integración, inclusivo, de democracia, de libertad, de parlamentarismo, que no excluyera a ninguna parte de los españoles.

.- ÁNGEL VIÑAS: En general, la República llegó con gran alborozo por parte de las masas de los grandes centros urbanos. Pero desde sus inicios hubo líderes monárquicos que consideraban que había que hacer algo.

El Gobierno de la República comienza a acometer con mucha prisa su reto de modernizar a España y empieza a "pisar callos por doquier". El año 1936 es el período de la preparación de la sublevación militar y el gran error que cometió el Gobierno fue que las medidas que tomó no fueron eficaces. La República pudo prevenir el golpe del 18 de julio y desarticular la conspiración.

En la actualidad, somos herederos de la modernización política e institucional de España a todos los niveles, porque los objetivos que proclamó la República se alcanzaron con la democracia.

Carmen Naranjo

(Recursos de archivo en www.lafototeca.com cód 11276952, 8127924 y otros)

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Publicado el
13 de abril de 2021 - 11:07 h

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