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Cultura

Hacen falta Dos Bigotes para editar contra la homofobia

Dos Bigotes es la nueva editorial especializada en autores y temas LGTBI que acaba de debutar con El armario de acero, una antología de amor en los tiempos de Putin

Charlamos con sus dos fundadores para descubrir hacia dónde camina el proyecto y las dificultades que han sorteado

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Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, fundadores de la editorial Dos Bigotes

Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, fundadores de la editorial Dos Bigotes/ DOS BIGOTES

"Queremos lectores inquietos y curiosos que busquen nuevas historias, más allá de su orientación sexual", reivindican Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez. Estos Dos Bigotes apostaron por la literatura de temática LGTBI en su novísima y puntera editorial, tras verse forzados a abandonar el periodismo. Ahora, acompañando al debut de su primogénito  El armario de acero: Amores clandestinos en la Rusia actual, reparten su tiempo entre presentaciones, entrevistas y estudios de radio. 

Que se preparen los editores, que el dúo emprendedor ha llegado para agitar el panorama literario con 17 relatos de amor en los tiempos de Putin. Para reflejarlo, nadie mejor que casi una veintena de autores que viven el conflicto en el corazón de la Rusia más dura. Ellos simbolizan el aliciente que les ha llevado a dar voz en nuestro país a algunas joyas queer que se mantienen en el anonimato. Y también simbolizan la primera etapa de un mecanismo de denuncia de esta realidad homófoba a través del papel.

¿Qué les sedujo de El armario de acero y cómo fue la selección de los 17 autores?

El armario de acero es un proyecto personal que tuvimos claro desde el primer momento en que decidimos crear Dos Bigotes. Nos interesaba conocer qué literatura de temática LGTBI se estaba escribiendo en Rusia, un país donde la homofobia está muy enraizada y cuya ley contra la "propaganda homosexual" promulgada por Vladimir Putin es un fiel reflejo de ello.

Para empezar, nos pusimos en contacto con Dmitry Kuzmin, un poeta moscovita que sirvió de enlace entre nosotros y 17 escritores muy diferentes que a través de sus relatos y poemas dibujan una situación adversa que, aunque ahora ha saltado a los medios de comunicación, ya estaba presente desde la época de Stalin.

¿Cuál es el ingrediente excepcional que aportan al panorama editorial? ¿Y al enfocado en la temática LGBT? 

Sin lugar a dudas, lo que nos diferencia de la mayoría de las editoriales es que estamos especializados en temática LGTBI (las siglas que designan a lesbianas, gais, personas transgénero, bisexuales e intersexuales), lo que nos sirve de punto de partida para dar a conocer a una serie de obras y autores que no habían sido publicados en España.

Nuestra intención es que los libros que forman parte de nuestro catálogo lleguen a un público amplio. Creemos que las buenas historias, aquellas que hablan de sentimientos universales y en las que nos podemos ver identificados, interesan a todo tipo de lectores, más allá de su orientación sexual.

¿Está descuidada esa temática en España? 

No creemos que esté descuidada, hay libros excelentes publicados tanto en editoriales especializadas como generalistas, pero pretendemos que las obras que consideramos que merecen la pena ser publicadas tengan una nueva editorial de referencia. Lo que sí buscamos son historias que se alejen de los estereotipos y que muestren al colectivo LGTBI desde otros puntos de vista.

¿Qué proyectos tienen entre manos? 

Para este año ya tenemos cerrado un catálogo de siete títulos. Después de El armario de acero, sacaremos en mayo Los deseos afines, que reúne 18 relatos escritos por magníficos autores africanos contemporáneos y en los que la realidad queer sirve para abordar conflictos sociales, políticos o raciales.

En junio verá la luz Imre: una memoria íntima, del estadounidense Edward Prime-Stevenson, una pequeña joya de 1906 nunca antes traducida al español. Marcó un punto de inflexión al ser la primera novela de temática homosexual con un final feliz y está ambientada en la Europa de la Belle Époque como telón de fondo.

En septiembre publicaremos dos colecciones de relatos, Posiciones geográficas y Pasión, de los escritores eslovenos Suzana Tratnik y Brane Mozetič. Después, Luisgé Martín, Eduardo Mendicutti, Vicente Molina Foix, Luis Antonio de Villena o Fernando J. López, entre otros, compartirán las páginas de una antología en la que desmontarán algunos de los tópicos machistas de la sociedad española desde La acera de enfrente.

Y en noviembre le llegará el turno a 49 goles espectaculares, la primera novela de Davide Martini que ha tenido una excelente acogida de crítica y público en Italia.

¿En qué se han inspirado de otras editoriales independientes y exitosas?

Somos un sello que pretende seguir el camino que en los últimos años ha abierto una serie de editoriales independientes –como Cabaret Voltaire, Errata Naturae o Gallo Nero, entre otras muchas– en cuanto al cuidado en la selección de autores y al mimo con el que se plantea cada lanzamiento. Nos sirven de inspiración en la medida en que han sabido hacerse un hueco en el mundo editorial con mucho esfuerzo, trabajo, dedicación y amor por los libros.

¿Qué importancia dan al diseño?

Para nosotros el diseño de la colección y de las portadas es fundamental. Somos unos amantes de los libros en papel y reivindicamos su valor como objeto. El trabajo de edición no se limita solo a la elección de un buen texto, sino que se debe presentar al lector de la mejor manera posible. Hemos tenido la suerte de conocer a Raúl Lázaro, que es el responsable de la imagen de la editorial.

¿Hacia dónde camina Dos Bigotes? 

Estamos muy contentos con la buena acogida que está teniendo El armario de acero –tanto por los comentarios que estamos recibiendo a través de las redes sociales como por las reseñas y las opiniones de los lectores– y agradecidos por todas las palabras de ánimo. Aún así, vamos paso a paso y a la vez que estamos promocionando el lanzamiento de la editorial y de nuestro primer libro, ya estamos inmersos en la preparación de los dos siguientes.

Nuestro propósito es ofrecer literatura de calidad, en ediciones muy cuidadas y que gusten a los lectores, con la máxima aspiración de poder vivir de este trabajo y de conseguir que, en un futuro, nuestros libros se lean también en Latinoamérica.

El salto del periodismo al mundo editorial no es extraño, ¿cómo les ha beneficiado su agenda de contactos para iniciarse en el sector? 

Como periodistas ya habíamos tenido contacto con escritores y editores, y cuando decidimos dar el salto y crear Dos Bigotes les pedimos consejo para hacerlo de una forma eficaz y dentro de lo que cabe realista. Desde el principio hemos contado con la ayuda de Chavi Azpeitia, Mili Hernández, Luisgé Martín y Lawrence Schimel, que con sus sugerencias y recomendaciones nos han dado las herramientas para poner en marcha la editorial.

¿Es el momento de emprender un negocio en papel?

Es costoso y supone un esfuerzo económico considerable, ya que hay que pagar derechos de autor, traducciones, imprenta, diseño... y no se sabe con certeza que se vaya a recuperar la inversión. Esta era una de nuestras grandes ilusiones y para ello hemos invertido el dinero que nos dio nuestra anterior empresa cuando nos despidió el verano pasado.

Desde hacía tiempo queríamos iniciar un proyecto de este tipo pero requiere de una dedicación absoluta, así que cuando nos quedamos en el paro vimos la oportunidad perfecta. Estamos echando muchas horas en la búsqueda de autores, selección de textos, creación de una comunidad de lectores y promoción, pero todo este trabajo (y las pocas horas de sueño) está teniendo su recompensa. Pero tenemos mucha energía y esperamos que haya Dos Bigotes para rato.

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