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Cultura

George Harrison y el mundo material

The Apple Years 1968-75 es una caja que contiene los seis primeros discos en solitario del Beatle, y que nosotros hemos resumido en diez canciones inmensas

George Harrison, 'The Apple Years 1968-75'

George Harrison, 'The Apple Years 1968-75'

Boyhood (2014), la película de Richard Linklater, recorre la niñez y adolescencia de un chico con el encanto añadido de haber sido rodada durante quince años con los mismos actores. En una de sus múltiples intimidades, el padre (Ethan Hawke) le entrega al chaval protagonista un CD que, supone, cambiará su vida: el Black album. Cuarenta y nueve canciones de la carrera en solitario de los cuatro Beatles que, él supone, le enseñarán más sobre el mundo que cualquier otra cosa.

No anda desencaminado: allí conviven Band on the run, Heart of the country o Let ‘Em In de Paul McCartney, con Mother, Instant Karma o Oh, Yoko! de John Lennon; o Photograph, It Don’t Come Easy o No no song de Ringo Starr. Se puede perdonar la ausencia de temas de Starr (Six O’ Clock, Weight of the world o Goodnight Vienna) porque la obra en solitario de George Harrison, especialmente la de la primera década después de la separación del cuarteto de Liverpool, aparece profusamente.

El estreno del film coincide con la aparición de una caja editada por Universal Music, The Apple Years 1968-75, que viene a reivindicar justo ese tiempo de reubicación de Harrison. Esta edición completa a la previa The Dark Horse Years 1976-1992 con la potencia de dos etapas bien diferentes para el Beatle: la primera, todavía agarrado por la música lisérgica, el fin de los Beatles y el experimento con ritmos indios, y, la segunda, marcada por su alejamiento hacia las producciones ochenteras y la culminación en ese directo desigual de los noventa que se llama Live in Japan.

En The Apple Years 1968-75 se celebra a ese Harrison que no cabía en los Beatles y que explota, con la cabeza en la contracultura, en la banda sonora de Wonderwall Music (1968) y el Electronic Sounds (1969), y, finalmente, en el triple LP All Things Must Pass (1970), con la intención de demostrar lo que Lennon y McCartney no le dejaron. Contiene este último todo lo que cualquiera podía esperar del guitarrista pasado, Lennon mediante, por el sonido total de Phil Spector. Ahí se encuentran las inmensas What is life, Wah-wah, Awaiting on you all o My sweet lord, el encanto desgarrador de Isn’t it a pity o la sencillez de All Things Must Pass, Apple scruffs o la dylaniana If not for you. Contra la opinión de muchos, se entienden además sus largos jams finales como metáfora de liberación del corsé lennonmccartiano: por fin puedo hacer lo que quiero.

Pero sería injusto centrarse en este pivote y olvidarse de la trilogía de Living in the material world (1973), Dark horse (1974) y Extra texture (1975). Tres LPs de una extraña unidad que se desmonta, como cuenta Scorsese en su documental George Harrison: living in the material world (2011), cuando Harrison deja la carretera y conoce a su futura segunda esposa, Olivia Arias. Antes, por allí pasan las mejores cualidades de Harrison: producción cuidadísima, amigos de por medio y sus temáticas favoritas. Con el fin de su matrimonio con Patti Boyd, que busca su sucesor en su amigo Eric Clapton (maravillosa ironía: cantan juntos los tres el Bye, bye, love de los Everly en Extra texture), el amor desaparece y no regresará hasta el posterior Thirty three & ⅓ (1976), ya al lado de Olivia Harrison.

Como en toda la producción de Harrison, en esta época también se habla de la religión y sus circunstancias: The light that has lighted the world encuentra su contrapunto en Try some, buy some, Living in the material world o la divertidísima This song, que se publica ya en Thirty three & ⅓ (1976), como epitafio de su relación con el circuito mainstream de giras, legalidades y managers.

La espina dorsal de Harrison en cinco pistas monumentales

Como el padre de Boyhood a su chiquillo, vamos a recomendar diez cortes poco habituales que dan una dimensión complementaria a la columna vertebral de estos cinco años en la vida de George Harrison, marcados por la huida y la reinvención.

 

Behind that locked door (All things must pass, 1970)

Dedicada a ese Dylan que volvía a los grandes conciertos en la Isla de Wight (1969) desde un periodo de reclusión, George Harrison anima a su amigo que regrese a la luz y que “comiences a sonreír/ ¿qué otra cosa se puede hacer?”. En intenciones y tono, recuerda al Dear Prudence de John Lennon, escrita para Prudence Farrow durante la estancia de los Beatles en la India (1968) y publicada en el doble White album. Aquí podéis ver un vídeo de Norah Jones interpretando maravillosamente esta canción en el programa de Conan O’ Brien con motivo de la aparición de la caja The Apple Years 1968-1975.

 

Sue me, sue you blues (Living in the material world, 1973)

En esta composición se resumen los años de turbulencias legales que tuvieron que vivir Harrison y sus compañeros en los Beatles para arreglar la gestión de su legado. Yo te denuncio y tú me denuncias.

 

Apple scruffs (All things must pass, 1970)

Escrita en la época beatle, esta composición con aires folk homenajea a las fans de los Fab Four (las "Apple scruffs”) que se apostaban a diario en las puertas de las oficinas londinenses de Apple.

 

So sad (Dark horse, 1974)

La separación de Pattie Boyd y la posterior relación de esta con Eric Clapton marcan los primeros años de la década de los setenta. Con el naturalismo íntimo de Harrison, ya habitual desde el seminal Don’t bother me de 1963, en So sad se refleja además la búsqueda de George de un nuevo lugar en el mundo tras la ruptura de los Beatles. Todo esto desembocaría en esa gira catártica (y desastrosa) con la que recorrió Estados Unidos durante 1974 y que le apartaría de los escenarios durante mucho tiempo.

 

This guitar (can’t keep from crying) (Extra texture, 1975)

Una suerte de continuación de While my guitar gently weeps que, como aquella, ha resisitido los golpes del tiempo de manera desigual.

Dark horse (Dark horse, 1974)

Uno de los grandes éxitos de la carrera en solitario de Harrison, Dark horse resume el momento vital y la personalidad de George y le sirve para nombrar su gira de 1974: “creiste que sabías donde estaba y cuando/ parece que te he vuelto a engañar”.

 

I don`t care anymore (Cara B del single Dark horse, 1974)

Presentada como una canción country, con una pequeña introducción recitada a la manera clásica del género, I don’t care anymore habla también de una época en la que George Harrison mantenía varias relaciones paralelas (entre ellas, con Krissy Wood, la mujer de Ron Wood) y vivía, a su manera, lo que Lennon hizo con su Lost wekeend en Los Ángeles durante 1973: un rato de soltería a lo loco.

 

You (Extra texture, 1975)

Lo primero que viene a la cabeza al escuchar esta canción-melodía es el What is life de All things must pass: no parece extraño que las dos fuesen escritas durante el mismo periodo: You estaba pensada para un LP en solitario de Ronnie Spector, a grabar por Apple a principios de los setenta.

 

That is all (Living in the material world, 1973)

Una canción redonda que Harry Nilsson tomó prestada y le dio esta segunda vuelta maravillosa que cierra todo lo que se puede hacer con ella.

 

Try some, buy some (Living in the material world, 1973)

Un tema constante en Harrison es su decepción con el mundo occidental y la sociedad de consumo: de ahí su reclusión en su mansión de Friar Park y sus reticencias a salir de gira. Que Bowie, actualmente también apartado, versionase esta canción hace que entendamos mucho mejor la conexión entre los dos músicos.

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