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Una edición deluxe para la biblia del brit-pop

C86, la mítica cinta recopilatoria del NME

Jesús Rocamora

Pocos artefactos del pasado reciente levantan tanta veneración como la ya mítica cinta de cassette C86. Orquestada por la revista New Musical Express en verano de 1986, y accesible solo por correo ordinario y en vinilo durante los conciertos que se celebraron en Londres, no sólo sirvió como escaparate de la hiperactividad musical de aquellos años en las islas, recopilando algunas de las nuevas bandas de entonces, sino que estableció en gran medida el sonido que durante la próxima década dominaría el brit-pop.

Es la biblia del indie británico, escrita por un montón de jóvenes amateurs borrachos de inocencia infantil, tímidos y asexuados, escondidos en su anorak pop y bajo aquellos cortes de pelo a lo tazón. La cinta ha sido reeditada ahora en formato deluxe en triple CD por Cherry Red Records, especialistas ya en rescatar gran parte del material de esta época.

En 2006, con motivo del XX aniversario la cinta, fue lanzado el CD86, que más que una reedición fue un anexo, un disco doble inspirado en aquella escena en la que profundizaba. Bob Stanley, periodista musical en Melody Maker en los años ochenta y posteriormente fundador del grupo Saint Etienne, escribía entonces en las notas interiores del CD86 que aquella cassette representaba “el comienzo de la música indie. Es difícil imaginarse hoy cómo de underground eran en los ochenta la música hecha con guitarras y los fanzines. La ética DIY y una actitud residual del punk estaba presente de forma aislada por todo el país y aquella recopilación y los conciertos representaron una explosión de nuevos grupos”.

El contenido original es ya de sobra conocido, aunque en realidad de toda aquella horda de grupos solo consiguieron salir adelante Primal Scream y The Wedding Present. Y The Pastels, que permanecen hoy como los creadores del manual de estilo C86. La mayoría de los grupos consiguieron brillar por un momento, dejaron algunas grabaciones y sesiones para John Peel y luego fueron apagándose progresivamente sin terminar de dar el salto a ninguna multinacional. Hay reflejo de todas las vertientes del sonido indie, desde el que se hacía en Glasgow al de Manchester, aquel que nació del post-punk (Big Flame, A Witness, Stump, Miaow, The Shrubs) y también su vertiente folk (The Pastels, Primas Scream), los del pop frágil con chica al frente (Shop Assistants, que sonaban a Stereolab antes de Stereolab) y la del pop contagioso con chico al frente (The Bodines); esa que mezclaba Phil Spector con Los Ramones (el sonido Creation: The Soup Dragons), los herederos de los Smiths (Mighty Mighty, Close Lobsters, McCarthy) y unos pocos auténticos aventureros sonoros, como los ruidosos The Age of Chance, el punk-celta de The Mackenzies, las juguetonas We've Got A Fuzzbox and We're Gonna Use It!! o Half Man Half Biscuit, que son de los escasos grupos que aquí mostraron sentido del humor.

El material extra es abundante, unas 50 canciones, algunas de ellas inéditas, que permiten terminar de trazar la evolución del sonido indie y establecer líneas paralelas con otros grupos que entonces se escaparon a la recopilación, temas de The Jesus & Mary Chain, B.M.X. Bandits, Talulah Gosh, 14 Iced Bears, Happy Mondays, The Primitives y los siempre recomendables Pop Will Eat Itself. De alguna manera, es un intento de corregir su propio pasado imperfecto. Y aunque en su mayoría son grupos menores, anecdóticos fuera de contexto, permiten terminar de completar el mosaico original.

Aunque no todo son elogios hacia la escena C86. En marzo pasado, un artículo en The Guardian analizaba algunas de las críticas a partir del anuncio de esta reedición, fundamentalmente: que se trata en su mayor parte de pop paliducho hecho por jovencitos de la clase media, que los indies fueron unos aburridos solipsistas y que de todos aquellos grupos solo hubo dos con compromiso político. Y ciertamente, alrededor de la escena C86 surgieron bandas con mujeres en lugares donde no era habitual verlas, grupos que además huían de usarlas como reclamo para vender discos. Su aspecto puritano puede verse, pues, como una reacción a la hipersexualidad dominante en las listas de los más vendidos y de ahí su vuelta la infancia, como rechazo hacia unos valores de la madurez que no comparten. Y aquella molesta incompetencia sobre el escenario de muchos de ellos, como una “declaración radical” de chavales que no pretendían celebrar el espíritu del rock’n’roll, sino el de un pop que se lamentaba la inocencia perdida.

DISCO DE LA SEMANA

Death Grips: Niggas on the moonNiggas on the moon

El bofetón en plena a cara que Death Grips dio a la industria musical en 2012 todavía resuena en las oficinas de Epic. ¿Tu discográfica retrasa hasta de forma indefinida tu disco y te da por saco que no apueste en promoción tanto como prometieron? Sin problema: te lo llevas, lo autoeditas y lo colocas en la red gratis. Además, puedes montar una portada donde el título (No Love Deep Web) esté escrito en rotulador sobre un pene en plenas facultades, mirando hacia arriba, saludando al personal, y entiendes que tu mensaje ha sido recibido.

Niggas On The Moon, que han vuelto a colocar en la red para su descarga libre, en realidad es sólo la primera entrega de lo que el grupo ha concebido como un disco doble, titulado The Powers That B, y cuya continuación tiene previsto ver la luz a finales de este año. Musicalmente, sigue el camino asfaltado por el grupo a base hip hop, música industrial y hardcore, cabreado y pesadillesco, gritón y distópico. Un caos sonoro equivalente al punk rock en clave hip-hop (Fuck Me Out), que a veces se acelera hasta producir dolor de cabeza (Up My Sleeves), otras se deja más o menos bailar (Billy Not Really) y que ha encontrado en Say Hey Kid lo más parecido a un hit. Según el grupo, la voz de Björk está en todas y cada una de las ocho composiciones. Otra cosa es que el oyente puede reconocerla entre electrónica triturada y las metralletas vocales de MC Ride en temas como Have A Sad Cum y Voilà.

El disco entero se puede descargar aquí a través de su web o bien vía Mega. Y si te ha sabido a poco, puedes escuchar su reciente colaboración con The Bug, puro Techno Animal.

VIDEOCLIP DE LA SEMANA

Blood Orange: You're Not Good EnoughYou're Not Good Enough

Devonté Hynes, también conocido como Blood Orange, y Gia Coppola, también conocida por ser la más pequeña del clan Coppola, han colaborado recientemente en la banda sonora de Palo Alto, la adaptación del libro de James Franco con el que Gia ha debutado como directora. Y ahora han vuelto a trabajar juntos en el videoclip de You’re Not Good Enough, posiblemente el mejor corte de Cupid Deluxe (2013), el último disco de Blood Orange.

Según la nieta del Padrino, en este trabajo ha querido reflejar el ambiente de los programas de actuaciones en directo de la televisión de los años ochenta, con un Hynes metido más que nunca en el traje de un nuevo Lionel Richie, tan de blanco, tan horterilla, y unas coreografías dignas de Fama. El Cómo se hizo se puede ver aquí.

CANCIÓN DE LA SEMANA

Blonde Redhead: No More HoneyNo More Honey

El trío liderado por Kazu Makino se ha hecho de rogar para dar salida a su ya noveno álbum, que estos días anuncian para principios de septiembre y que llevará el título de Barragán. No More Honey es el primer single, un tema vaporoso que sigue el camino de ese dream pop por el que el grupo transita en sus últimos discos, lejos ya del ruido y la experimentación sonora que marcaron sus inicios.

SESIÓN DE LA SEMANAStephen O'Malley: FACT mix 445

Aviso, eso es droga dura: el líder de Sunn O))), un grupo capaz de cambiarte el hígado de sitio con solo tocar una nota, ha sido invitado por Fact para mostrar a sus lectores algunas de las cosas (arcanas y espectrales) que escucha en los últimos tiempos. O'Malley, en colaboración con Editions Mego, ya da salida a gran parte de sus inquietudes musicales desde el sello Ideologic Organ (se puede bajar un sampler que el sello hizo para la BBC en abril). El resultado es este mix monstruoso de tres horas repleto de notas que se estiran y que parece tocadas por un grupo de monjes en algún monte perdido. Escuchen sólo hasta que el cuerpo aguante.

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