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DISCOS DE LA SEMANA

Franz Ferdinand, un camino descendente por los estribillos de siempre

Además de Always Ascending, lo nuevo del grupo escocés, comentamos los trabajos de Rosenvinge, Ezra Furman, MGMT, Natalia Lafourcade y Susanna

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Franz Ferdinand

Always Ascending
Domino / Music As Usual
POP
6/10

Alex Kapranos y sus Franz Ferdinand siempre han demostrado sentido del humor. No puede entenderse de otra manera que, a estas alturas del invento, la banda se presente ante el mundo con un videoclip (que puedes ver sobre estas líneas) en el que lejos de apelar al elixir de la eterna juventud se muestre a un Kapranos con ojeras cadavéricas y al borde del colapso.

¿Cuántos discos son capaces de publicar Franz Ferdinand sin que la fórmula dé señales alarmantes de parecerse a la imagen de Kapranos en el clip? Llegados a este punto, diría que uno menos de los que los escoceses han puesto en circulación...

Y eso, a pesar de que Always Ascending (¿hay también algo de ironía a la hora de elegir el título?) llega tras una etapa en que se han abierto las ventanas y aireado la casa. El abandono del guitarra rítmica Nick McCarthy es el primer cambio en la formación desde el nacimiento de la banda. En su lugar entran dos nuevos músicos, lo que en teoría debería asegurar un cambio de dinámicas y nuevas ideas.

Además, se trata del primer disco propiamente dicho de Franz Ferdinand en cinco años, si no tenemos en cuenta aquel experimento junto a Sparks que fue FFS. A priori, garantía más que suficiente para pensar que a la hora de pulsar el play algo iba a cambiar.

Pero no, o al menos no lo suficiente. Los detalles electrónicos o alguna incursión por territorios desconocidos como The Academy Award distan mucho llevar el peso de un disco dominado por los estribillos quedones de siempre (algunos como el de Huck and Jim, al borde de lo de denunciable). No se me malinterprete: canción a canción su quinto álbum no es peor que los precedentes Tonight: Franz Ferdinand o Right Thoughts, Right Words, Right Action.

Pero son tantas las noches agitando los brazos cuando el DJ de turno pinchaba Take Me Out, tantos los festivales saltando con el característico ritmillo de Paul Thomson, que, como ocurre en casi todas las parejas, una mañana te levantas y comprendes que necesitas tomarte un tiempo. Ley de vida.

 

Christina Rosenvinge

Un hombre rubio
El Segell
ROCK
7/10

En una entrevista reciente para el sitio web Pikara, Christina Rosenvinge explica cómo su compromiso con el feminismo le ha llevado a intentar comprender y empatizar con los hombres, al menos con aquellos que consideran colaboradores necesarios en la lucha por la igualdad de sexos. Los sentimientos y dinámicas internas femeninas le han caracterizado desde el inicio de su carrera en solitario. Por ello, ahora ha decidido lanzarse a la aventura de escribir un disco pensando en "ellos"

El origen de Un hombre rubio, tal y como la propia Christina explica en la reveladora nota de prensa, es bastante más emocional que reflexivo: "El origen del disco es Romance de la Plata, escrita en homenaje a mi padre". Además, indica el detonante fue una llamada de la cantaora Rocío Márquez, la cual le llevó a rebuscar entre los viejos vinilos de su padre. Según indica la artista, su progenitor era un ingeniero danés con "alma de romántico". Este aprendió español con  Romancero gitano de García Lorca y convenció a su esposa para quedarse e vivir en España durante el viaje de novios.

"Murió cuando yo tenía 26 años", menciona Rosenvinge. Y precisamente, escribió  Romance de la Plata el 6 de marzo, la noche del aniversario de su muerte.  "Es una oda a su azarosa vida, a la visión arrebatada del mundo que representa su apellido danés: ROSEN, la rosa, y VINGE, el ala. La Belleza y la Libertad", aclara.

Si algo ha caracterizado la obra de Christina en estos veinte años de carrera es su habilidad para manejarse en el terreno de lo simbólico, una escritura que tiende puentes entre lo popular y lo poético. Vuelve a demostrarlo una vez más con un disco en el que las canciones se mueven a caballo de lo íntimo y el análisis de género: la fragilidad del protagonista en la canción que da título al disco, esa "flor entre la vía", el padre, el amante de los años chicos y aquel otro que llegó en la madurez…

El disco supone un esfuerzo loable por derribar muros en vez de levantarlos, diluyendo de una vez por todas el rancio concepto de virilidad al que de un tiempo a esta parte se apela desde todos los rincones de la sociedad.

Tal vez por eso, en lo musical el disco se debate entre lo rockista y lo emocional, con el Bowie andrógino de la etapa Spiders From Mars como inspiración confesa. Falta algo de carácter a la hora de llevar adelante estas canciones por una banda más que solvente (músicos que han estado a las órdenes de Russian Red, Anni B Sweet, Sidonie, La Bien Querida, Bimba Bosé, Zahara,…), pero a los que les cuesta mostrar distinción.

Por encima de ellos está la interpretación de Christina, sobre la que nunca nos vamos a poner del todo de acuerdo: allí donde algunos encuentran a una de las grandes solistas del pop en castellano, otros seguimos chocando con su interpretación impostada y un tanto fría, que nos aleja de su discurso en vez de invitarnos a entrar.

 

Ezra Furman

Transangelic Exodus
Bella Union / [PIAS]
POP
8/10

El de Chicago se sitúa entre el escenario y las bambalinas en el que es su cuarto largo. Se trata de su disco más abiertamente queer, como el propio Furman se ha esforzado en explicitar. Y sus canciones están, en sus propias palabras, a medio camino de lo autobiográfico y la pura ficción.

El autor se ha esforzad en impregnar todo el disco con un mensaje de amor. "Creo en Dios pero no que salgamos de él…" canta en Come Here Get Away from Me, para rematar en otro tema con "hay una ley y no conozco otra / y es la ley del amor a la que me siento obligado". Nunca ha dudado en autodefinirse bisexual, judío y depresivo, pero en Transangelic Exodus Erza Furman se presenta más transparente que nunca.

Para ello recurre a un pop-rock moderadamente extravagante, que en sus momentos más eufóricos (la inicial Suck the Blood from my Wound) remite a la épica springteeniana. Cuando se muestra más sofisticado cambia el skyline de su ciudad por el de la Gran Manzana: Velvet Underground, Modern Lovers,… A servidor le recuerda por momentos a aquel gran disco con el que hace unos años se dieron a conocer Clap Your Hands Say Yeah antes de caer en el más absoluto de los olvidos. Pero con discurso. Y bastante más recorrido.

 

MGMT

Little Dark Age
Columbia / Sony
PSICODELIA
8/10

El dúo de Connecticut firmó dos hits en su debut de 2007, sólo dos pero incontestables: Time to Pretend y Kids. Ya en la gira de presentación de aquel Oracular Spectacular el público pasaba el rato como buenamente podía hasta que llegaba el momento culminante de la noche y el concierto se convertía en una orgía de baile y felicidad comunitaria.

La situación, lejos de mejorar, se hizo más evidente con los dos siguientes trabajos de la banda, ejercicios de psicodelia tirando a críptica. Sorprendentemente, y a pesar de la majarada para iniciados, MGMT mantuvieron su estatus y han seguido tocando en recintos reservados para bandas importantes.

Bien sea porque han olido que el crédito no puede alargarse hasta el infinito, o bin porque su cuarto álbum les ha pillado en un momento de sus vidas especialmente luminoso, lo cierto es que Little Dark Age rompe con esa dinámica y MGMT vuelven a demostrar que aquellos dos éxitos no fueron casuales. Es probable que no encontremos entre estas diez nuevas canciones ningún potencial éxito a la altura de aquellas, pero el disco en su conjunto hará las delicias de los aficionados al mejor pop psicodélico.

Con la ayuda nuevamente de Dave Friedmann aportando la dosis justas de extravagancia al asunto, estas canciones se sitúan a medio camino del pop setentero para adultos y la estética hipnagógica que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar en los últimos años, como un Ariel Pink con mayor gancho para las melodías.

 

Natalia Lafourcade

Musas
Sony
CANCIÓN
8/10

Hace tiempo ya que, a golpe de premios Grammy, reconocimiento del público y colaboraciones varias, Natalia Lafourcade disfruta de estatus de estrella del pop latino. Estatus que le permite afrontar proyectos como este, a priori ajenos a las exigencias del mercado pero que la consolidan como la voz destinada a unir pasado, presente y futuro de la canción latinoamericana. Musas tuvo un primer volumen que, sorprendentemente (o no, quién sabe), se convirtió en todo un fenómeno: el clip de Tú sí sabes quererme lleva a estas alturas la friolera de 76 millones de visionados en youtube.

Con el revelador sobretítulo de Un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos, Lafourcade recupera composiciones clásicas tratadas desde un absoluto respeto a la tradición. No en vano Los Macorinos, a quienes prácticamente se le da tratamiento de igual desde el título, son en realidad dos músicos, Miguel Peña y Juan Carlos Allende, que formaron parte de la banda de Chavela Vargas.

Las guitarras de Peña y Allende vuelven a ponerse al servicio de la artista mexicana que se enfrenta en esta ocasión a sentidas y elegantes interpretaciones de algunos sietemiles del folklore latino como La llorona, Tus ojitos o Duerme negrito, y también a dos composiciones propias igualmente enfocadas desde la reverencia a los clásicos. Reverencia que no implica que Lafourcade no mire a los ojos a la Historia pidiendo su lugar en la misma.

 

Susanna

Go Dig My Grave
SusannaSonata
FOLK
8/10

Las covers de clásicos del rock crepuscular le han servido a la cantante noruega Susanna Karolina Wallumrød para sacar puntualmente la cabecita en el mundo real: un versión suya de Love Will Tear Us Apart de Joy Division, por ejemplo, se coló en un episodio de la popular serie Anatomía de Grey.

Con la lección bien aprendida ahora presenta su relectura del Perfect Day de Lou Reed como tarjeta de presentación de su enésimo disco, este Go Dig My Grave que, al igual que viene ocurriendo desde 2011, edita en su propio sello. Antes, en los tiempos en que se presentaba como Susanna & The Magical Orchestra, su música veía la luz a través del prestigioso label Runne Grammofon.

Un ardid más o menos efectivo pero totalmente innecesario. Porque, como intérprete, Susanna tiene una de las mejores voces del pop-folk contemporáneo, un verdadero prodigio que aúna técnica y sentimiento. Y como compositora algunos temas propios no tienen nada que envidiar a esa colección de covers que se han convertido ya en marca de la casa.

Pongamos por ejemplo la canción que abre el disco, Freight Train, una pieza fraguada en similares aguas turbulentas de las que su admirado Nick Drake habitó en su momento. Como viene ocurriendo en todos sus trabajos, siempre hay alguna canción de Susanna que apela al directamente al corazón y justifica el culto a una cantautora diferente.

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