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Cultura

Las cinco imprescindibles de Sónar+D

El área más tecnológica del festival incluye conferencias, talleres, instalaciones new media y todo tipo de interacciones con lo más nutrido de la cultura digital. Estas son las cinco cosas que te arrepentirás de no haber visto. 

Unidisplay: Carsten Nicolai en Sonar+D

Unidisplay: Carsten Nicolai en Sonar+D

Carsten Nicolai: vaya pedazo de onda

Lo dice el director de Sonar +D: si vienes a Sónar y no ves el Unidisplay de Carsten Nicolai, es como no haber ido a Sónar. El artista alemán conduce una doble vida entre la instalación artística y la música electrónica, que publica, toca, pincha y produce como su doppleganger Alva Notto, detrás de su sello berlinés Noton.Archiv Fuer Ton Und Nichtton. Las dos fórmulas están pegadas por la cintura: líneas sobrias que exploran la respuesta emocional que nos produce el error en un entorno industrial de precisión matemática.

Nicolai realiza grandes instalaciones cimáticas que debaten con el público sobre de la percepción de los fenómenos electroacústicos. Su estrategia sonora es menos lírica que científica, aunque produce espacios de inmersión decididamente poéticos y mesmerizantes. Unidisplay es una monumental instalación audiovisual de 50 metros de largo por 6 de alto que se podrá ver durante el festival en la recién estrenada SónarPLANTA, una iniciativa se estrena en Sónar en colaboración con la Fundació Sorigué, que servirá de plataforma para distintos proyectos de New media en los próximos tres años.

Si gustan, pueden extender la visita a Spectral Diffractions, la otra instalación sonora del holandés Edwin van der Heide en el Pabellón Mies van der Rohe.

Daito Manabe: Bailando con Dones

Cansado ya de electrocutar a gente (y a sí mismo) para sus vídeos experimentales y sus performances de electromagnetismo sonoro, el compositor, programador, diseñador y VJ japonés Daito Manabe llega a Sónar con Eleven Play, un grupo de danza nipón compuesto por tres bailarinas y tres drones.

En la performance, que tendrá lugar el jueves a las 5 de la tarde en SonarComplex, las bailarinas danzan y los drones las acompañan zimbreandose alegremente como extensiones de sus cuerpos unidas por hilos invisibles. A partir de determinado momento (fast forward al minuto 2:20) la relación sufre un cambio y las chicas huyen de escenario, dejando a los tres quadrirotores girando en formación, coronados por visuales de precisión exquisita. Hay que llegar pronto: el complex tiene mil plazas.

Ese mismo día (Sala 4, P5 Flr. 2), Manabe hará doblete a las 7 de la tarde con una conferencia sobre su trayectoria, incluyendo las dinámicas de Rhizomatics, su estudio en Tokio, sus fabulosas videoproyecciones para el trío de J-pop japonés Perfume -donde combina el clasicismo de Kraftwerk con el gamberrismo de Daft Punk y la espectacularidad de Massive Attack con resultados enloquecedores- o sus colaboraciones con los dos grandes laboratorios de lo contemporáneo, el MIT y la italiana Fabrica, también presente en el festival.


Despacio: James Murphy + 2manydjs

Con el espíritu de las fiestas neoyorquinas de David Mancuso (y aprovechando la coyuntura para pedir -¡suplicar!- que se traduzca al castellano el bellísimo libro de Tim Lawrence Love Saves the Day: A History of American Dance Music Culture, 1970-1979), el impagable James Murphy -antes conocido como LCD Soundsystem- y los hermanos Dewaele -más famosos como 2manydjs- abrirán un salón especial donde pincharán sus vinilos durante seis horas al día como si estuvieran su casa. Les acompañan siete torres de altavoces y amplificadores de 3 metros de altura dispuestas en círculo de más de 50.000 vatios de potencia, cortesía de la legendaria McIntosh Laboratory.

Especialmente diseñado para exquisitos del sonido y nostálgicos de la era Disco. Si encima se tiene una acreditación Profesional, se podrá escuchar a los tres técnicos del proyecto, junto con Murphy y los Dewaele, en una mesa para profesionales moderada por el periodista Arnau Horta. En el mismo espacio, el viernes a partir de las 13 horas.

Tacones lejanos: Sputniko!

Su puesta de largo fue una máquina de menstruar, una especie de pañal galáctico cuya función es facilitar a los hombres la bella experiencia de completar un ciclo menstrual, retortijones y sangrado incluidos. Cuatro años más tarde, la hilarante feminista japonesa Hiromi Ozaki, de nombre artistico Sputniko!, ha recibido el título de Mujer del Año de la revista Vogue Japón y se ha integrado al MIT Media Lab como profesora asistente del Design Fictions Group. Sus videos forman parte de la exposición Talk to Me del MOMA de Nueva York y su último proyecto es conseguir que una mujer ponga un pie en la luna.

Desde que Neil Armstrong diera el pequeño paso para el hombre, gran paso para la humanidad, en 1969, sólo otros 12 hombres -blancos y norteamericanos- han conseguido dejar su huella en la superficie lunar. Ozaki considera que la falta de huellas femeninas en la luna simboliza el número aún escaso de mujeres en los múltiples campos de la investigación y el desarrollo científico. De momento, a modo de avanzadilla, ha diseñado un rover lunar en el que una de las patas es -lo han adivinado- un enorme zapato de tacón.

Su charla sobre Tecnología, feminismo y cultura pop será el viernes 13 a las 15:00 horas.

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Clouds + Occulus Riff: el espectador total

El concepto: te graban con una camara de video y al mismo tiempo con una Kinect, que captura toda la información tridimensional del espacio en el que se graba, un formato de código abierto que han bautizado como RGBD. CLOUDS es un proyecto documental que aprovecha la tecnología para entrevistar a artistas como Casey Reas, investigadores como Golan Levin o escritores como Bruce Sterling sobre el futuro de la narración transmedia. Se llama CLOUDS por que la narración que ofrece no es lineal, sino que está basada en el diálogo del espectador con la nube de datos disponibles, que se desmadeja obedeciendo al interés del espectador.

Sus responsables, James George y Jonathan Minard, estuvieron dos años entrevistando gente, con la idea de proyectarlo en plano como una instalación consistente en una pantalla manejada manualmente por un joystick. Entonces llegó el Oculus riff, el loco proyecto de una pequeña startup que pasó del crowdfunding a ser adquirida por Facebook en 18 meses, un modelo de pantalla unipersonal que permite al espectador un margen de maniobra de 360º. Llegan con el premio al mejor proyecto trasmedia del Tribeca Film Festival de Nueva York. Mejor llegar pronto porque habrá cola.

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