eldiario.es

9

Cultura

Los villanos de la música negra

Hacemos un repaso por los tiburones de las discográficas, los artistas más imitados y odiados y los mitos tóxicos en la historia de la música afroamericana

Michael Jackson tuvo una especial habilidad para despertar el odio de las autoridades musicales y judiciales

Michael Jackson tuvo una especial habilidad para despertar el odio de las autoridades musicales y judiciales

Los villanos suelen ser violentos y agresivos, dominados por la maldad y crueles con el débil. En las películas del Oeste llevan bigote y van de negro. En un thriller pueden llevar hasta bozal. En la vida real llevan chaqueta y corbata y trabajan en bancos y ministerios.

¿En la música?... Los villanos musicales toman formas diferentes y heterogéneas. Se dan muchas variantes. Repasemos las tres con más presencia en la música negra:

Tiburones de la industria

El fan los odia y el crítico se ensaña sacando a la luz sus trapacerías y abusos. Fueron hombres de negocios que pensaban en $$ y utilizaron la música para conseguirlos... Un pecado mortal dentro de ese mundo idealista y naif. Pero, nos guste o no, los negocios y negociantes han sido el motor de la evolución musical durante todo el siglo XX.

En la historia de la música afroamericana, los tiburones de fauces más aceradas fueron:

Don Robey. Tejano, dueño y director de Duke, Peacock y otros sellos dedicados a explotar el r&b de los 50 y 60. Gracias a él podemos escuchar maravillosas grabaciones de Big Mama Thornton, Johnny Ace, Bobby Bland, Junior Parker, Roscoe Gordon, etc. Utilizaba el seudónimo de Deadric Malone para apropiarse guapamente de la autoría de las canciones que publicaba. Actualmente es imposible saber qué canción es de qué compositor.

Syd Nathan. Dueño y señor de los sellos King y Federal, tiránico y dictatorial. Descubrimientos suyos fueron Billy Ward & his Dominoes, Little Willie John, Bill Doggett, Hank Ballard & the Midnighters, James Brown, etc. Utilizaba varios seudónimos para firmar canciones ajenas y pillar su parte de regalías. Tacaño irreductible, se negó a pagar la producción del "Live at the Apollo" de James Brown en 1962 y otras maldades por el estilo.

Sylvia Robinson. Hitmaker, productora y businesswoman. Su carrera sería bastante limpia pero obtiene esta mención por una entrevista con Ray, Goodman & Brown en la que declaraban que se habían ido a Polydor en 1980 porque Sylvia era tan rata que, cuando se llamaban The Moments y grababan en su sello Stang, les hacía barrer las oficinas a pesar de que vendían millones. La anécdota muestra una relación del artista con la directiva muy diferente a la de las grandes corporaciones.

Berry Gordy Jr. Fundador y director de Motown. Convirtió la producción musical en una cadena de montaje. Los partidarios de la división del trabajo lo llamamos eficiencia. A los mesiánicos se les come la rabia porque sus mitomanías y supersticiones se desploman. ¿Resultado? 110 discos en el top 10, millones de copias vendidas en 20 años, una historia inolvidable y tremendamente influyente. Gracias a las ideas de Berry podemos disfrutar de las carreras de grandes divas -Diana Ross, Gladys Knight...-, grandes entretenedores – Temptations, Four Tops-, incluso de visionarios como Smokey Robinson, Marvin Gaye, Stevie Wonder y Michael Jackson: el triunfo del raciocinio sobre las vísceras y del trabajador especializado sobre la intervención divina en el destino de los humanos.

–Jim Stewart. Fundador del sello Stax. Sale aquí porque, según recuerdan los músicos, se sabía que estaba en el estudio porque hacía palmas siempre fuera de tiempo.

Artistas irritantes

Inimitables y sin embargo imitados. Consiguieron fama y fortuna en vida saltándose todas las reglas de la corrección política musical. Su influencia y su reconocimiento han transcendido después de muertos.

James Brown. Un exboxeador bajito y presumido con antecedentes delictivos y voz sobrehumana. Era orgulloso e indomable y quería ser siempre el mejor, el más elegante, el más rico y el más genial. Para ello, tenía que meterse al público en el bolsillo y hacerles bailar hasta reventar y llorar hasta deshacerse en lágrimas con sus baladas sentimentales. Lo conseguía cada noche gracias a su fuerza de voluntad y su equipo de buenos músicos a los que mantenía con una disciplina férrea y salvaje. Cuando descubrió el black power, su soberbia se hizo descomunal mientras su música se tornaba un universo enloquecido de puro ritmo y slogans. A la vez, invertía en hoteles y emisoras de radio que programasen sus discos. Buscaba literalmente el poder y por eso muchos le odian.

Fela Kuti. Saxofonista nigeriano y rebelde que fundó en Lagos la República de Kalakuta para su uso y disfrute. Inevitable que la policía estatal la arrasase con violencia y muertes. Fela era además polígamo y mantenía frescamente su harén. Musicalmente inventó un conglomerado de ritmos, disonancias, cánticos y puro desenfreno llamado afrobeat que, tras su muerte en 1997, se convirtió en estilo independiente con muchos seguidores.

Michael Jackson. Ídolo de multitudes con capacidad de convocatoria tan enorme como su inventiva, creatividad y habilidad para despertar el odio de las autoridades musicales y judiciales. Lleno de inseguridades desde la adolescencia, su vida privada consistía en una serie de despropósitos y caprichos continuos que se convertían musicalmente en un torbellino delirante de ritmos electrónicos, estratos y subestratos vocales, efectos, collages, líneas melódicas sentimentales, gritos, hipidos, ritmos sincopados, siquedelia y pura locura. La fascinación del público permanece y, en el momento actual, su técnica vocal -con el melisma que aprendió de Stevie Wonder en los 70- constituye lo que se considera cantar bien oficialmente en escuelas de música, estudios de grabación, concursos televisivos, karaokes, escenarios y tablados de verbena.

Gente tóxica

Han hecho puñeterías a los demás o, sencillamente, el público percibe así su presencia en la historia musical.

Otis Williams. Líder y dueño de los Temptations. Un grandullón que no canta partes solistas y que se vio envuelto en las vidas turbulentas y conflictivas del resto del grupo. Para él, los Temptations, como idea y modo de ganarse la vida, eran más importantes que cada uno de sus integrantes y se dedicó a mandar a la calle a talentos conflictivos como David Ruffin, Paul Williams o Eddie Kendricks y a hacer la vida imposible a buenos profesionales como Damon Harris y Dennis Edwards. El grupo ha sobrevivido 50 años consiguiendo éxitos de vez en cuando y él está muy orgulloso. A nadie le importan ya, mientras las trágicas historias de sus víctimas se han convertido en leyenda.

Joseph Jackson. Padre de Michael y de sus ocho hermanos. Por lo visto, entendía que ser un buen padre significaba ser duro como el acero y sacrificar la felicidad de sus hijos a las exigencias del mundo del espectáculo. Casi todos sus hijos son un poco raros, pero el antepenúltimo y más famoso era un caso clínico de manual.

Michael Bolton. Cantante amanerado de calvicie incipiente y voz impostada que en algún momento en los 90 fue lanzado como la gran esperanza blanca del soul. No pasaría nada sino fuese porque sus versiones de clásicos soul, sobreinterpretados y sobreproduccidos, todavía suenan en los supermercados y ascensores. ¿Será posible que para los programadores de música ambiental sean las definitivas?

–Los críticos musicales. Colectivo heterogéneo de gran influencia en la evolución del criterio musical del público y de los intereses de la industria. Constituyen el eslabón intermedio de las campañas de marketing musicales y sin ellos la música (indie o corporativa) no habría podido sobrevivir. Sin embargo, no consiguen reconocimiento a su labor y se les suele tener una tirria que no siempre merecen.

En lo que respecta a la música afroamericana, por complicados resortes freudianos, siempre han preferido el salvajismo y la brutalidad del negro en la jungla. Les gusta sentir el miedo de convertirse en estofado y miran a la mujer negra como mero objeto sexual con demasiadas lentejuelas. Condenan el refinamiento y la exquisitez en la música negra y lo malo es que la industria les hace caso.

De este modo, la mainstream comercial afroamericana se ha convertido en un producto de usar y tirar, vacuo, rutinario y agresivo pero bobo. Como en el cuento del traje nuevo del emperador, es necesario aplaudirlo para que no te cuelguen el sambenito de no ser moderno. Lo malo es que llevamos 30 años así y es muy aburrido.

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha