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Ramón Lobo, ‘Honoris Causa’ por la Miguel Hernández: “El ciudadano debe diferenciar el buen periodista del vocero de las cloacas, y pagar por la información de calidad”

El periodista y escritor, colaborador de eldiario.es, ha sido investido doctor por la misma universidad que ya concedió la distinción a Rosa María Calaf o Forges por su dilata trayectoria, equiparable según la institución académica y colegas de profesión a la de Ryszard Kapuściński

Ramón Lobo es investido doctor 'Honoris Causa' por la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Ramón Lobo es investido doctor 'Honoris Causa' por la Universidad Miguel Hernández de Elche.

Ramón Lobo es, desde la mañana de este martes, nuevo Doctor Honoris Causa por la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. El periodista y escritor, bautizado como “el Ryszard Kapuściński español”, en palabras de su padrino, el profesor José Luís González, en alusión al reportero polaco, leyenda del periodismo, fallecido en 2007, ha recibido la distinción que anteriormente recogieron en el mismo salón de actos la también periodista Rosa María Calaf, 2010 y el humorista gráfico Antonio Fraguas Forges, en 2014.

En su discurso, el colaborador de eldiario.es, entre otros medios como El País, Infolibre o la Cadena Ser, ha reconocido que si regresara a los 18 años “volvería a ser periodista”. “No para cambiar el mundo, que ese es el trabajo de la sociedad civil y el de los gobernantes, sino para soñar en que se puede cambiar”.

En un recorrido que ha hecho por toda su carrera profesional, ha recordado a compañeros que le han enseñado lecciones de vida, como Juan José Porto, su primer jefe en Piresa, quien le recomendó cuando estaba empezando que saludara “a todo el mundo cuando subas la escalera porque te los vas a encontrar cuando bajes”.

Asimismo, en el Heraldo de Aragón, como becario, le encargaron su primera entrevista a Leandro Ruíz, experto en Asia Central, con motivo de la invasión soviética de Afganistán. “Pasmado”, como ha aseverado ante el público, que había quedado “por sus conocimientos”, le preguntó qué debía hacer “para saber tanto”. “Tener claro el marco, todo lo demás son perchas”, afirma que le respondió.

El también escritor de origen venezolano ha lanzado un alegato en favor de la “cercanía ética” y en contra de la “neutralidad ante la violación de los derechos humanos”. “Existe una escucha profunda que demanda estar en los sitios en los que suceden cosas. No se puede escribir de desahucios sin la voz de los desahuciados, de los inmigrantes sin saber de qué huyen y cuál es nuestra responsabilidad en su desgracia”, ha señalado como ejemplos.

“Tomar partido por las víctimas, todas, sin importar banderas, países e ideologías no es lo mismo que ser militante”, ha defendido a continuación. “Uno puede informar de los éxitos de la industria armamentística o de la bala de mata, eso es una opción ética”, ha añadido. A este respecto, se ha mostrado crítico con España: “He viajado por países destrozados por el comercio de armas del que España no es inocente. Somos el séptimo exportador de armas del mundo”, ha contextualizado.

En esta misma línea, se ha mostrado partidario de despojarse de la supuesta objetividad que debe tener todo o toda periodista. “No creo en la objetividad, sí en la honestidad, en el empeño de presentar la realidad de forma justa y equilibrada para que el ciudadano saque sus propias conclusiones”, ha dicho. “No existe la objetividad porque no somos seres objetivos, somos seres subjetivos porque hemos tenido experiencias diferentes que nos han marcado la mirada”, ha aclarado.

Después de aseverar que “la esperanza es el motor de cualquier rebeldía”, ha afirmado que lo es para él y para tres de sus amigos que fallecieron en conflictos bélicos, como son Miguel Gil, fallecido en Sierra Leona en el año 2000; Julio Fuentes, asesinado cuando cubría la guerra de Afganistán en 2001; y Ricardo Ortega, asesinado por el ejército estadounidense durante la crisis de Haití de 2004. “Siempre nos quedará su ejemplo como el de Alicia Gómez Montano”, periodista de RTVE fallecida hace diez días víctima de un cáncer.

Precariedad

Lobo, quien ha cumplido 65 años hace unos días, ha tenido también palabras para los profesionales de la información que viven sumidos en la precariedad del sector. “Sé que la mayoría sobrevive en redacciones precarias sometidos a contratos basuras si es que lo tienen y con sueldo de repartidor”, ha puntualizado, para a continuación recalcar que “aun así, no podemos renunciar a tocar las pelotas al poder, a cualquier forma de poder, empezando por nuestros propios jefes, luego nos despiden, pero como nos van a despedir de cualquier forma, mejor así”, ha dicho entre risas del público asistente. “También existe un periodismo de sangre, que es el periodismo de los freelance sin derecho a que les cojan el teléfono”, ha proseguido.  

Sobre el fenómeno de las fake news o noticias falsas, el autor de ‘Todos náufragos’ (Ediciones B) y otra decena de libros, ha exclamado que “un buen periodista es un artificiero que desactiva mentiras, no un propagador de falsedades”. “Debemos ser implacables con la mentira, la indignidad y el abuso de poder, sea en Nicaragua o en Honduras, en Venezuela o Brasil, en España o en Arabia Saudí”, ha comentado.

“El ciudadano debería esforzarse en diferenciar el buen periodista del vocero de las cloacas, y pagar por la información de calidad”, ha sentenciado el también XVIII Premio Cirilo Rodríguez (2001) tras citar a Revista 5W como ejemplo de ese tipo de periodismo. “Detrás del gratis total se esconden los manipuladores, la propaganda y los corruptos. Los periodistas profesionales sometidos a un compromiso hipocrático con los hechos comprobados somos más necesarios que nunca”.

Autodefinido como “un mirón de la desgracia ajena con billete de ida y vuelta” en alusión a sus viajes a países como Kosovo, Afganistán o Líbano, reconoce que ha vivido y ha sido testigo del “final de la edad dorada del periodismo: los grandes viajes, la intimidad del reportero sin la molestia de los teléfonos móviles y la distorsión de las redes sociales”, que recoge en su primera novela 'El día que murió Kapuściński' (Círculo de Tiza)

“Estoy en el inicio de mi tercera biografía, de camino a la vejez, convencido de que he vivido lo suficiente como para exclamar ‘esto ha merecido la pena’”, ha dicho antes de acabar. “Soy un náufrago y un privilegiado que se beberá muy despacio la botella medio llena porque sé que lo mejor está aún por llegar”, ha vaticinado. 

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