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Tres años y medio de prisión por amputarse la mano y simular un accidente de tráfico para cobrar el seguro

El Tribunal Supremo condena a M. Blázquez por un delito de estafa y le obliga a devolver los 335.000 euros que percibió de tres aseguradoras

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 10 de diciembre de 2007 entre los términos municipales de Nules y Moncófar, en Castellón

El condenado dejó la mano mutilada a los pies del asiento del conductor y, tras incendiar el vehículo, llamó al 112 y se tumbó hasta que llegó la policía

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El Tribunal Supremo EFE

La Sala de lo Penal ha condenado con tres años y seis meses de prisión por un delito continuado de estafa a un hombre (M. Blázquez Palacios), que se amputó una mano y simuló un accidente de tráfico para cobrar la indemnización correspondiente a las pólizas que había suscrito con ocho compañías de seguros. El acusado tendrá que devolver los 335.000 euros que le ingresaron mediante transferencia bancaria tres de las aseguradoras contratadas: 35.000 euros a Santa Lucía Compañía de Seguros y Reaseguros S.A., 90.370 euros a Liberty Seguros y 209.564 euros a Axa Seguros y Reaseguros.

Los hechos ocurrieronen la madrugada del día 10 de diciembre de 2007, cuando el procesado, solo o con la ayuda de terceros, se seccionó con un instrumento cortante la mano derecha para cobrar las coberturas pactadas en las pólizas. Después de hacerse un torniquete a fin de controlar la hemorragia, se dirigió con su vehículo hacia la carretera conocida como Camino Viejo de Nules a Moncófar, en la provincia de Castellón, y lo dejó caer por un terraplén.

Acto seguido, M. Blázquez colocó la mano que se había cortado a los pies del asiento del conductor y, después de incendiar el automóvil con una bolsa de gasolina, llamó al 112 y se tumbó hasta que llegó un policía local, que lo encontró en la misma postura y fumándose un cigarro.

Con posterioridad al supuesto accidente de tráfico, el condenado emprendió acciones judiciales para cobrar las pólizas suscritas con las aseguradoras (con algunas tenía hasta tres seguros diferentes), que cubrían, entre otros riesgos, el de fallecimiento, la incapacidad permanente y absoluta por accidente y la gran invalidez. El acusado, que era agricultor, tenía problemas económicos para pagar una hipoteca que había pedido para construir una vivienda, que le habían embargado junto al coche.

La sentencia del Tribunal Supremo advierte que “el hecho nuclear del engaño fue amputarse intencionadamente la mano simulando haber sido consecuencia de un siniestro vial, con una puesta en escena apta para provocar la mendaz apariencia deseada”. Asimismo, subraya que los indicios, plenamente acreditados, para condenar se apoyan, entre otros, en el perfil de riesgo del acusado que no justifica la contratación de tantas pólizas en tan poco tiempo.

También se basa en su historial patrimonial, que considera impropio de una persona que contrata ese número de pólizas cuyo pago requiere un aporte económico que no parece poder soportarlo con los ingresos de su trabajo o el de su esposa. Sobre la amputación de la mano, afirma que se produjo antes del accidente y, en ningún caso, por la barra o regle porque el corte es limpio. Por último, señala que la salida del vehículo fue a poca velocidad y de forma controlada, y que el incendio no fue accidental sino por la aplicación de una fuente directa de calor que solo pudo venir del acusado.

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