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Política, ¿arte o artificio?

Comenzar el año con buenos propósitos no deja de ser una práctica habitual que desaparece casi al mismo tiempo que dejamos de felicitar el año nuevo a amigos y conocidos. Cerrar ciclo antes de enviar las felicitaciones supone una primera intención de mejora para los meses venideros. Pero el 2020 presenta diferencias sustanciales en varios ámbitos, pero sobre todo en el político.

Cuando análisis tertulianos se enfrascan en discusiones sobre el nivel de los representantes políticos, las enseñanzas teóricas cobran un protagonismo que se diluye al minuto. ¿Qué contenido busca quien se ve obligado a mantener el interés del televidente y escuchante?. Sí yo también quiero que las controversias aborden las ventajas e inconvenientes de acciones políticas, o propuestas, o intenciones, y no la pertinencia de determinada bravuconada que solo persigue mantener la presencia mediática de personajes y personajillos que nada aportan a la mejora social.

Las definiciones de políticas varían según la fuente que se consulte. Puede ser desde “la actividad orientada en forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos" -cierto que al no concretar si esos objetivos deben dirigirse al interés general o al particular, encontramos que cualquiera de ellos es válido para esta acepción- a “la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados”; “la actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país”; o “el proceso de tomar decisiones que se aplican a todos los miembros de una comunidad humana. También (…) arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados”.

Pero no he encontrado ninguna, y esto llama especialmente mi atención, que hable de diálogo, templanza, prudencia, consenso, mayoría, e incluso debate. Y en cambio son los pilares que deberían marcar la acción política. Son la base del nuevo tiempo que se abre con la entrada de año, actitudes ya antaño desarrolladas por quienes, desde posiciones ideológicas muy diferentes, han contribuido de forma excepcional a los avances que hoy disfrutamos como derechos y libertades. La astucia, seguramente la cautela y la sutileza de aquellos que realmente creen y trabajan por y para el bien común, han propiciado que hoy estemos a las puertas de ese nuevo tiempo, un nuevo esquema que cambiará la definición de ¨política¨ en los manuales españoles. Y estoy segura de que modificará sustancialmente la opinión de la ciudadanía respecto a la valía del trabajo en equipo, formado este por la variedad y diversidad de las concepciones públicas de sus miembros.

Otras legislaturas han funcionado con apoyos ajenos al partido mayoritario, y nunca se dió un rechazo tan encarnizado de la oposición. Hoy veo una especial contrariedad por parte de quienes no han querido –por decisión propia- contribuir al desbloqueo de nuestro país, y lo han hecho sin ningún ingenio, pues quedó patente desde el principio el objetivo y las artimañas para su consecución.

La elección de tertulianos y temas a abordar también deben contribuir a formar e informar de aquellos aspectos públicos que repercuten en las posibilidades de avance o retroceso de la ciudadanía. Los medios de comunicación son herramientas fundamentales para la educación de las personas y la formación de una sociedad crítica e inconformista que fiscalice la acción de gobierno. Entre todos formamos el conjunto necesario para afianzar un sistema democrático que quienes no aceptan sus derrotas están poniendo en entredicho.

No se si la política es un arte, no me atrevo a las comparativas, pero lo que estoy segura que no debe ser, es el artificio que propicie una teatralidad que arrase la esencia de la vocación de servicio público que ayer, hoy y mañana debe prevalecer para el bien común.

Una amplia mayoría de los españoles y españolas – lo seamos por convicción o por adscripción- tenemos claro que quizá solo en la Transición fue tan preciso en este país como ahora conjugar voluntades y proyectos para poder cumplir objetivos comunes. El reto es inmenso y es Pedro Sánchez el encargado de liderar ese cambio social, político y conceptual que nos conduzca por el camino apropiado. En su pericia, talento y destreza confío, la maestría y habilidad demostrada en los últimos tres años es garante de su idoneidad.

Es el gobierno que está en ciernes el que nos salvará de los engaños, la torpeza y los enredos que los defensores del falso patriotismo de bandera excluyente quieren que vuelva a imperar en nuestro país.

Mercedes Caballero es diputada en las Corts Valencianes y secretaria general del PSPV-PSOE de la provincia de Valencia

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