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Mis amigas “las magas”

Ahora que ya han pasado las fiestas navideñas, me apetece escribir estas líneas sobre lo ocurrido en la cabalgata infantil organizada por la Societat Coral el Micalet.

Somos conscientes de los muchos sarpullidos que producen algunas instituciones en gran parte de la derecha política. Eso es lo que ocurre con el Micalet, pero que, les guste o no, sigue siendo y será uno de los puntales culturales más importantes y significativos de la ciudad de Valencia. Nacida en 1905, es una de las instituciones culturales más antiguas de la ciudad, que lleva más de cien años, defendiendo la cultura y tradiciones valencianas. Eso sí, con su propio compromiso e identidad y unos valores democráticos.

Y más sarpullidos se producen cuando se nombra la República Española, recordando aquel tiempo de valores, cultura y educación. La derecha sigue anclada en preferir olvidar, no tener memoria, no recordar y, mucho menos, no recuperar lo que significó aquella época política. No sabía Cristina Escrivá a lo que se enfrentaba realizando unas actividades lúdicas como la “Semana de la infancia”, y que unas “magas” representen la “Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.

Se vertieron mil mentiras sobre la cabalgata, cuando no pretendía ni sustituir ni cambiar a la cabalgata oficial de los Reyes Magos; se intentó hacer crítica política contra el Alcalde sin respetar nada ni a nadie. Pero lo realmente indignante, como siempre, son las acusaciones y críticas que han recibido las mujeres que representaron las magas.

Políticamente, todas las diferencias son respetables. Y también es respetable que a uno le guste o no la cabalgata, los disfraces, las actividades, o etc. Hay tantas y tantas cosas que durante los años del gobierno de Rita nos han parecido casposas, carcas, antiguas, insulsas, …. y un largo etcétera que las hemos sufrido y respetado.

Pero las burlas, críticas e insultos personales no deben ser obviadas como si no pasara nada, sobre todo, cuando se hacen desde el machismo y la misoginia, exaltando lo más burdo y maleducado de la extrema derecha, incitando al odio, a la aversión o a la violencia.

Eso es lo que suele representar ese insigne periodista (¿se llama así?) Alfonso Rojo que comparó a las magas con prostitutas, que incendió redes insultando y descalificando a esas mujeres, como siempre suelen hacer estos “señores”, con apreciaciones físicas y sexuales. Me recordaba tanto a las palabras de Javier León de la Riva, hablando de “los morritos” de una exministra.

Y siempre me pregunto lo mismo: ¿qué tienen estos hombres en la cabeza? Suelen hacer bueno los tópicos de que la sangre no les riega dos órganos a un mismo tiempo.

No me he fijado si esas mujeres, tanto la organizadora como las magas, son gorditas, bajitas, mayores, jóvenes, escuálidas, … sólo sé que son mujeres maravillas, comprometidas, cultas, educadas, y muy divertidas.

¡Va por ellas!

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