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"No quiero ser más que nadie, pero no permitiré que nadie me haga sentir menos que cualquiera"

Profesorado, personal de la Universidad, sindicatos y alumnos tiñen de morado las escaleras del Rectorado y se suman al paro internacional por el Día de la Mujer

La Universidad de Valencia, estudiantes y sindicatos rechazan la violencia machista

La Universidad de Valencia, estudiantes y sindicatos rechazan la violencia machista

Decenas de mujeres se han reunido este miércoles en las escaleras del rectorado de la Universidad de Valencia (UV) para sumarse al paro convocado por el día de la mujer. Profesoras, alumnas, personal administrativo e investigadoras se han concentrado ante el edificio para reivindicar sus derechos como mujeres el 8 de marzo y como muestra de solidaridad con sus compañeras del resto del mundo.

La Universidad de Valencia y varias organizaciones estudiantiles han convocado actos por el día de la mujer. En el resto de campus dispersos por la ciudad también se ha secundado el paro de media hora y algunos sindicatos han leído sus manifiestos. Esta tarde, a partir de las 18 horas, saldrá una marcha feminista desde el Parterre hasta la Plaza de la Virgen.

Ángeles es funcionaria en la Universidad y ha sido de las primeras mujeres en llegar a la concentración en rectorado. Preguntada por qué se suma a las protestas, primero esboza una mueca, como a quién le preguntan la mayor obviedad. Enseguida enlaza un motivo tras otro: "Nos sumamos al paro porque es un homenaje al 8 de marzo, por solidaridad con las mujeres maltratadas, para conciliar el trabajo con la vida diaria y por las mujeres que murieron en 1908", resume. Irene es una de las estudiantes que ha acudido a la concentración y reparte pulseras con el lema "Revolució es nom de dona", del sindicato feminista Acontracorrent. "Hoy seguimos sin tener igualdad; ni obreras, ni estudiantes, ni mujeres de a pie y por eso hay que seguir luchando como sea", explica. Sin embargo, señala que muchas personas siguen -"seguimos"- teniendo comportamientos machistas sin darnos cuenta. Un ejemplo, la concentración de este miércoles. "No nos ha gustado que hubiera muchos hombres con las pancartas. Si es un día para que la mujer tome la palabra, los hombres hoy deberían estar en segunda fila", critica.

Luz es historiadora y considera "fantástica" la iniciativa. "Los problemas de las mujeres son internacionales y está bien que empecemos a coordinarnos", explica, recordando que la idea inicial de los paros parte de una organización argentina. ¿Por qué protesta? "Por la brecha salarial, que significa que cobramos un 27% menos; por las tareas domésticas, que aún se entiende que son de las mujeres, por el sistema capitalista, que nos tiene en trabajos más precarios y nos destina al cuidado de la familia".

"Nosotras estamos aquí para que todo el mundo se dé cuenta de que si las mujeres se paran, el mundo no va a ningún sitio", añade con contundencia Olimpia, estudiante de Educación Social.

Estudiantes de la UV respaldan el paro de mujeres del 8 de marzo

Estudiantes de la UV respaldan el paro de mujeres del 8 de marzo

Pese a la lacra y al amplio recorrido por conquistar, aún perteneciendo a diferentes generaciones, todas se muestran optimistas respecto al futuro. ¿Se imaginan vivir en un mundo sin violencia machista?

"Sí, por eso luchamos", señala Lola, portavoz de Jóvenes en Pie. "Es el sueño, pero se consigue poco a poco, trabajando todos los días", responde Irene. "Mientras sigamos en una sociedad patriarcal y capitalista, no", apostilla Olimpia con un tono más combativo. Para ello, "necesitamos cambiar todo el sistema, por eso seguimos luchando". Luz hace el balance de la lucha feminista como historiadora: "En el siglo XIX no teníamos libertad sexual, el código civil dependía de los hombres, no podíamos votar, no podíamos comprar, vender.. éramos eternas menores. No hace tanto de eso. Aunque nos queda mucho por avanzar, hay una generación de mujeres decididas a trabajarnos el tema", concluye.

Todas las mujeres portaban pancartas, pulseras, distintivos o prendas de vestir que reivindicaran su condición de mujer. Pañuelos o camisetas moradas en homenaje a las 128 mujeres quemadas en una fábrica textil en 1908.Y todas llevaban el mensaje más fuerte: su voz. "No quiero ser más que nadie, pero no permitiré que nadie me haga sentir menos que cualquiera", gritan.

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