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DESALAMBRE

Boko Haram ha secuestrado a 2.000 niñas y mujeres desde 2014, según Amnistía Internacional

Este miércoles se cumple el primer aniversario del secuestro de 276 escolares en Chibok (Nigeria) por el grupo terrorista islamista Boko Haram, la mayoría en paradero desconocido

Amnistía Internacional publica un informe en el que advierte de que estas jóvenes suponen una pequeña parte del "reinado de terror" del grupo armado

Aisha, de 19 años, fue raptada durante la boda de una amiga y tuvo que casarse con uno de los terroristas: "Nos empezaron a enviar a misiones, yo fui en una misión contra mi propio pueblo"

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Boko Haram ha secuestrado a 2.000 niñas y mujeres desde 2014, según AI

Boko Haram ha secuestrado a 2.000 niñas y mujeres desde 2014, según AI

El grupo terrorista islamista Boko Haram ha secuestrado al menos a 2.000 mujeres y niñas en Nigeria desde principios de 2014, según ha divulgado la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) este martes cuando se cumple el primer aniversario del secuestro de 276 escolares en Chibok (Nigeria), sin que se conozca su paradero. La organización ha publicado un informe en el que alerta del "reinado del terror" impuesto por los terroristas, que han matado a más de 5.500 civiles.

Un año después del ataque de Boko Haram a la escuela secundaria de Chibok, 219 jóvenes siguen desaparecidas a pesar de las promesas del Gobierno nigeriano y la asistencia internacional. En sus hogares, los padres de las chicas continúan esperando con impotencia una operación de rescate muchas veces anunciada y nunca ejecutada.

"No tenemos comunicación directa con el Gobierno y nadie parece pensar que nos merecemos una explicación de cómo está el caso. Cada día nos consolamos como podemos, pero también estamos un poco más cerca de la desesperación total", declaró Samuel Yanga, padre de una de las chicas, en una reunión con la prensa en Chibok.

Esther Yakubu, madre de otra secuestrada, también se quejaba amargamente de la desidia de las autoridades nigerianas. "El dolor de tener a una hija desaparecida es demasiado para mí y aún así mi voz es insignificante. ¿Qué les hemos hecho (al Gobierno) para que se preocupen tan poco por nosotros?".

La poca información que reciben los familiares proviene de Bring Back Our Girls (Devolvednos a nuestras chicas), una asociación que se creó poco después del secuestro y que ha intentado por todos los medios que el tema permanezca en la agenda del Gobierno y también en la primera página de los medios nigerianos e internacionales.

En las últimas semanas, el ejército nigeriano ha hallado un gran número de cadáveres en la ciudad de Bama y otras localidades arrebatadas al control del grupo terrorista. El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, apuntó sus sospechas de que los cuerpos pertenezcan a las jóvenes secuestradas, aunque esta teoría aún no ha sido confirmada.

Los lamentos, las pérdidas, de estos padres no son los únicos, advierten en Amnistía Internacional. A partir del relato de casi 200 testigos, incluidas 28 mujeres y niñas que escaparon del cautiverio, la organización describe en su informe los métodos brutales que utiliza el grupo armado en el noreste de Nigeria.

"Tuve que atacar contra mi propio pueblo"

Aisha, de 19 años, fue raptada durante la boda de una amiga en septiembre de 2014 junto con su hermana, la novia y la hermana de ésta. Boko Haram las llevó a un campo en la región de Adamawa, en el noreste del país, donde vivían unas cien mujeres secuestradas. "Enseñaban a las chicas cómo disparar. A mí me entrenaron para utilizar pistolas, manejar bombas y atacar pueblos", relató Aisha.

Una semana después, los terroristas obligaron a la amiga de Aisha y a su hermana a casarse con dos miembros del grupo, e iniciaron un entrenamiento militar para las cuatro jóvenes. "Ese entrenamiento se alargó durante tres semanas. Entonces nos empezaron a enviar a misiones. Yo fui en una misión contra mi propio pueblo", contó la joven.

La testigo sostuvo que durante los tres meses que duró su cautiverio fue violada en repetidas ocasiones, a veces por grupos de hasta seis hombres. También relató cómo vio morir a más de 50 personas a manos de los terroristas, incluida su hermana.

"Algunos de ellos no habían querido convertirse, otros no querían aprender a matar. Les enterraban en una fosa común en el monte. Simplemente juntaban los cadáveres y los echaban a un gran agujero que no era lo suficientemente profundo. Yo no vi el agujero, pero notaba el olor de los cuerpos en descomposición", relató Aisha.

Reclutamientos "sistemáticos"

El informe de la ONG dibuja un panorama en el que los secuestros como los que acapararon la atención internacional hace un año se han sucedido de manera sistemática, sin la misma repercusión. Los terroristas reclutan "sistemáticamente" a los jóvenes o bien los ejecutan. Las mujeres y las niñas son raptadas y, en ocasiones, violadas. Algunas de ellas son obligadas a casarse con miembros de Boko Haram y a participar en ataques contra la población, en algunos casos, como contó Aisha, contra sus propios pueblos.

"Hombres y mujeres, niños y niñas, cristianos y musulmanes han sido asesinados, secuestrados y explotados durante un reinado del terror que ha afectado a millones de personas", señaló el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, en una nota emitida desde la sede de la organización en Londres.

Shetty alertó de que las escolares de Chibok son solo una pequeña parte de las mujeres y niñas que han sufrido la brutalidad de Boko Haram. El grupo terrorista lleva primero a las secuestradas a campos ubicados en zonas remotas para más tarde trasladarlas a pueblos y ciudades donde las adoctrinan y preparan para el matrimonio.

La organización humanitaria ha divulgado nuevas imágenes obtenidas por satélite que muestran la devastación provocada por Boko Haram en Bama, en el noreste de Nigeria. Las imágenes evidencian cómo al menos 5.900 estructuras, aproximadamente el 70% de la localidad, fueron dañadas o destruidas, incluido el hospital, cuando los terroristas retrocedían ante el avance del ejército, que recuperó la localidad en marzo.

El nuevo presidente del país, Muhammadu Buhari, debe ahora afrontar la búsqueda de los desaparecidos, algo que su antecesor (Goodluck Jonathan) no pudo hacer a pesar de la asistencia militar y logística de la comunidad internacional.

Sin embargo, Buhari ha optado por la prudencia y ha advertido que su administración no puede garantizar que las chicas sean encontradas y liberadas: "No puedo prometer que las vamos a encontrar, pero sí que mi gobierno hará lo posible para devolverlas a casa", declaró en un comunicado.

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