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DESALAMBRE

Malaria, la emergencia silenciosa

La catástrofe provocada por el tifón Haiyan en Filipinas ha suscitado una extensa cobertura mediática y una gran movilización para proporcionar ayuda a los damnificados

Otras crisis, como la provocada por la malaria, una de las cinco principales causas de mortalidad infantil en África subsahariana, son más lentas y progresivas y reciben menos atención

Médicos Sin Fronteras ha puesto en marcha la campaña ‘Ser humano salva vidas’, que tiene entre sus objetivos conseguir fondos para tratar a más personas amenazadas por la malaria

Cada año la malaria provoca más de 600.000 muertes y constituye una de las cinco principales causas de mortalidad infantil en África subsahariana. Se estima que cada año se dan más 200 millones de casos en todo el mundo. En la estación de lluvias proliferan los mosquitos que transmiten la malaria. Inundaciones en Madaua, Níger. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Cada año la malaria provoca más de 600.000 muertes y constituye una de las cinco principales causas de mortalidad infantil en África subsahariana. Se estima que cada año se dan más 200 millones de casos en todo el mundo. En la estación de lluvias proliferan los mosquitos que transmiten la malaria. Inundaciones en Madaua, Níger. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

En la última década se ha logrado avanzar en la lucha contra la enfermedad. Así, entre 2000 y 2012, la mortalidad por malaria disminuyó en un 45% según el Informe mundial sobre Malaria 2013 de la Organización Mundial de la Salud. La doctora Luisa Carnino examina a Michel un bebé de ocho meses de edad en los brazos su madre Jeanne Elise en el hospital de Niangara en República Democrática del Congo. Michel padecía malaria muy grave y llegó a urgencias en estado crítico. Tres días más tarde, se había recuperado y estaba casi listo para salir del hospital. Fotografía: Robin Meldrum/MSF

En la última década, se ha logrado avanzar en la lucha contra la enfermedad. Así, entre 2000 y 2012, la mortalidad por malaria disminuyó en un 45%, según el Informe mundial sobre Malaria 2013 de la Organización Mundial de la Salud.

La doctora Luisa Carnino examina a Michel, un bebé de ocho meses de edad en los brazos su madre, Jeanne Elise, en el hospital de Niangara en República Democrática del Congo. Michel padecía malaria muy grave y llegó a urgencias en estado crítico. Tres días más tarde se había recuperado y estaba casi listo para salir del hospital. Fotografía: Robin Meldrum/MSF

La malaria no es una enfermedad complicada ni tiene un tratamiento costoso. Sin embargo, el año pasado, la enfermedad acabó con la vida de 627.000 personas. El 90% de las víctimas vivía en África subsahariana. Mujeres y niños esperan tratamiento en una clínica móvil en República Centroafricana donde es la malaria es una de las principales enfermedades entre los menores de cinco años. Fotografía: Tom Koene

La malaria no es una enfermedad complicada ni tiene un tratamiento costoso. Sin embargo, el año pasado, la enfermedad acabó con la vida de 627.000 personas. El 90% de las víctimas vivían en África subsahariana. Mujeres y niños esperan tratamiento en una clínica móvil en República Centroafricana, donde la malaria es una de las principales enfermedades entre los menores de cinco años. Fotografía: Tom Koene

El año pasado, el 64% de la población mundial con síntomas de malaria se sometió a un test diagnóstico. Prueba rápida de malaria en el hospital de Bossangoa, en República Centroafricana. Fotografía:  Ton Koene

El año pasado, el 64% de la población mundial con síntomas de malaria se sometió a un test diagnóstico. Prueba rápida de malaria en el hospital de Bossangoa, en República Centroafricana. Fotografía: Ton Koene

El uso de mosquiteras tratadas con insecticida es una medida de prevención básica para reducir la transmisión del parásito aunque en África subsahariana menos del 50% de las familias que las requieren tiene acceso a ellas. Distribución de mosquiteras en Guinea. Fotografía: Philippe Latour/MSF

El uso de mosquiteras tratadas con insecticida es una medida de prevención básica para reducir la transmisión del parásito, aunque en África subsahariana menos del 50% de las familias que las requieren tienen acceso a ellas. Distribución de mosquiteras en Guinea. Fotografía: Philippe Latour/MSF

Cuando la malaria se convierte en severa, los pacientes sufren de anemia y requieren una transfusión de sangre. Un técnico de laboratorio de MSF realiza análisis de sangre para garantizar transfusiones seguras para tratar la anemia relacionada con la malaria. Kinkondja, provincia de Katanga, República Democrática del Congo. Fotografía: Sandra Smiley/MSF

Cuando la malaria se convierte en severa, los pacientes sufren de anemia y requieren una transfusión de sangre. Un técnico de laboratorio de MSF realiza análisis de sangre para garantizar transfusiones seguras para tratar la anemia relacionada con la malaria. Kinkondja, provincia de Katanga, República Democrática del Congo. Fotografía: Sandra Smiley/MSF

El chico de la imagen llegó a la clínica de Médicos Sin Fronteras con malaria grave. Necesitaba una transfusión porque padecía anemia. Su padre pudo donar sangre y tras la transfusión comenzó a recuperarse. Fotografía: Sandra Smiley/MSF

El chico de la imagen llegó a la clínica de Médicos Sin Fronteras con malaria grave. Necesitaba una transfusión porque padecía anemia. Su padre pudo donar sangre y, tras la transfusión, comenzó a recuperarse. Fotografía: Sandra Smiley/MSF

En Níger, malaria y desnutrición coinciden en el mismo periodo del año –entre los meses de julio a octubre– cuando las familias se enfrentan a la escasez de alimentos y tiene lugar la estación de lluvias, momento en el que proliferan los mosquitos. Personal de Médicos Sin Fronteras mide la circunferencia del brazo de una niña para conocer su estado nutricional. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

En Níger, malaria y desnutrición coinciden en el mismo periodo del año –entre los meses de julio a octubre–, cuando las familias se enfrentan a la escasez de alimentos y tiene lugar la estación de lluvias, momento en el que proliferan los mosquitos. Personal de Médicos Sin Fronteras mide la circunferencia del brazo de una niña para conocer su estado nutricional. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Malaria y desnutrición forman un círculo vicioso: sin acceso a alimentos ricos en micronutrientes, muchos niños sufren de desnutrición. Los niños desnutridos son más susceptibles a contraer una malaria con complicaciones. La malaria, por su parte, debilita el metabolismo y conduce a la pérdida de apetito. Ambas enfermedades tienen muchas posibilidades de acabar asociándose. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Malaria y desnutrición forman un círculo vicioso: sin acceso a alimentos ricos en micronutrientes, muchos niños sufren de desnutrición. Los niños desnutridos son más susceptibles a contraer una malaria con complicaciones. La malaria debilita el metabolismo y conduce a la pérdida de apetito. Ambas enfermedades tienen muchas posibilidades de acabar asociándose. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Para evitar que miles de niños lleguen a padecer la enfermedad, los equipos de MSF han llevado a cabo un programa de quimioprevención de la malaria estacional en Níger. Este nuevo enfoque basado en la prevención, puede llegar a reducir los casos de malaria hasta en un 80%. Una madre recoge una de las dosis que forman parte del tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Para evitar que miles de niños lleguen a padecer la enfermedad, los equipos de MSF han llevado a cabo un programa de quimioprevención de la malaria estacional en Níger. Este nuevo enfoque basado en la prevención puede llegar a reducir los casos de malaria hasta en un 80%. Una madre recoge una de las dosis que forman parte del tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

El tratamiento está dirigido a niños de entre tres meses y cinco años, que reciben tres dosis al mes durante los cuatro meses de la estación lluviosa. Más de 184.000 niños de unas 1.000 aldeas han participado en el programa en el que han intervenido 1.850 agentes comunitarios. Cartillas individuales en las que se anotan las dosis mensuales del tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

El tratamiento está dirigido a niños de entre tres meses y cinco años, que reciben tres dosis al mes durante los cuatro meses de la estación lluviosa. Más de 184.000 niños de unas 1.000 aldeas han participado en el programa en el que han intervenido 1.850 agentes comunitarios. Cartillas individuales en las que se anotan las dosis mensuales del tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Según la OMS, que recomienda este método preventivo, alrededor de 25 millones de niños del Sahel podría protegerse de contraer malaria a través de la quimioprevención de la malaria estacional. Niños esperan a recibir una de las dosis que conforman el tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

Según la OMS, que recomienda este método preventivo, alrededor de 25 millones de niños del Sahel podrían protegerse de contraer malaria a través de la quimioprevención de la malaria estacional. Un grupo de niños esperan para recibir una de las dosis que conforman el tratamiento. Fotografía: Juan Carlos Tomasi

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