eldiario.es

9
Menú

DESALAMBRE

El sistema internacional de vacunas ignora el acceso de los niños refugiados a la protección que necesitan

Tras varios meses de espera y después de sortear numerosas dificultades, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha podido por fin empezar a vacunar contra la neumonía en el campo de refugiados de Yida, en Sudán del Sur. A pesar de la buena noticia, la organización médico-humanitaria internacional quiere advertir de que el sistema internacional de vacunas dificulta la distribución de vacunas nuevas y eficientes entre los niños de los campos de refugiados.

- PUBLICIDAD -
Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 1 © Yann Libessart/MSF

Los refugiados sudaneses empezaron a cruzar la frontera y a entrar a Sudán del Sur en junio de 2011, cuando estalló el conflicto entre el gobierno de Jartum y los rebeldes del Sudan People’s Liberation Movement-North (SPLM-N) en el estado sudanés de Kordofán Sur. En estos dos años, 75.000 refugiados se han registrado en el campo de Yida, a 15 km de la frontera con Sudán. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 2 © Yann Libessart/MSF

En el momento más álgido de la crisis, durante el verano pasado, Médicos Sin Fronteras empezó a registrar elevadas tasas de mortalidad por enfermedades respiratorias entre los niños que ingresaban en su hospital de Yida. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 3 © Yann Libessart/MSF

La neumonía fue una de las principales causas de muerte, ya que las condiciones existentes en el campo de refugiados facilitan que los niños más pequeños sean especialmente vulnerables al neumococo, la bacteria que más frecuentemente causa esta enfermedad. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 4 © Yann Libessart/MSF

Los diferentes estudios llevados a cabo por MSF determinaron que vacunar con la vacuna conjugada neumocócica (VCN) podría ayudar a reducir considerablemente la mortalidad en Yida. Así que, con vistas a evitar que la situación se repitiera este verano, se decidió que había que poner en marcha una campaña de vacunación lo antes posible. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 5 © Yann Libessart/MSF

Durante más de diez meses, MSF estuvo intentando obtener la VCN para su uso en el campo de refugiados, pero durante todo este tiempo ha tenido que enfrentarse a innecesarias demoras provocadas por las largas negociaciones y por los problemas legales con el suministro internacional. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 6 © Yann Libessart/MSF

Las vacunas más nuevas y eficaces han sido introducidas en los países pobres con el apoyo de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI Alliance en inglés). Sin embargo, la GAVI no cubre las vacunaciones de poblaciones refugiadas o afectadas por emergencias, lo que deja importantes necesidades sin cubrir. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 7 © Yann Libessart/MSF

Además, los precios reducidos que la GAVI logra negociar no están siempre a disposición de los actores humanitarios que trabajan en contextos de crisis humanitarias. Y a pesar de las múltiples peticiones que se han hecho a los diversos actores implicados, incluidos la GAVI y las farmacéuticas Pfizer and GlaxoSmithKline (GSK), que son las compañías que producen estas nuevas vacunas, aún no se ha logrado fijar un precio global asequible para las organizaciones humanitarias. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 8 © Yann Libessart/MSF

"Si sabemos que los niños refugiados son sumamente vulnerables a contraer enfermedades que son prevenibles mediante la administración de una vacuna, no entendemos entonces por qué el sistema internacional de vacunas sigue insistiendo en que estos niños no son su problema", exclama Kate Elder, asesora de políticas de vacunación de la Campaña de MSF para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME). © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 9. © Yann Libessart/MSF

Finalmente, después de sortear todas estos obstáculos, Médicos Sin Fronteras ha podido por fin empezar a vacunar contra la neumonía en el campo de refugiados de Yida. Esta es una buena noticia, ya que es una de las primeras veces que la VCN se utiliza en un campo de refugiados y la primera vez que se usa en Sudán del Sur. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 10 © Yann Libessart/MSF

Sin embargo, los innecesarios retrasos provocados por las barreras que impone el sistema internacional de vacunas hacen que la organización médico humanitaria haya tenido que empezar la campaña en plena temporada de lluvias, con todos los retos logísticos que ello conlleva. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 11 © Yann Libessart/MSF

“Tratar de llevar las vacunas a Sudán del Sur es siempre un reto logístico, pero si además tenemos en cuenta que las lluvias anegan completamente el campo en los meses que van desde junio hasta octubre, entonces te puedes hacer una idea de lo complicado que resulta llevar a cabo nuestro objetivo. Durante ese periodo del año no se puede circular en coche y todas los envíos tienen que llegar en avión hasta el mismo campo de refugiados. Obviamente, en esas circunstancias, hasta el simple hecho de aterrizar supone un problema”, explica Henri Hannequin, actual coordinador de MSF en Yida. © Yann Libessart/MSF

Vacunación en Yida, Sudán del Sur. Foto 12 © Yann Libessart/MSF

Presente en Yida desde octubre de 2011, MSF gestiona actualmente un centro de atención primaria de salud en el que se atienden una media de 10.000 consultas al mes. Cuenta además con un hospital de 60 camas y una unidad de tratamiento de la desnutrición. Varios equipos sanitarios móviles se desplazan a diario por el campo y otros equipos de la organización llevan a cabo el suministro de agua y la construcción de letrinas. De mayo de 2012 a mayo de 2013, MSF ha tratado a casi 3.000 niños con desnutrición severa en Yida. Fotografía: © Yann Libessart/MSF

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha