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El río es suyo

¿Qué significa el derecho a la alimentación en una ciudad como Madrid?

Alimentos ©Pablo Tosco

Alimentos ©Pablo Tosco

Hace algunos años tuve la ocasión de conocer a Pedro Casaldáliga. A orillas del río Araguaias de Brasil, en el Mato Grosso, me dijo: “Mira, el hambre no espera. Al que tiene hambre hay que darle de comer, luego vendrá lo de enseñarle a pescar, pero sobre todo, sobre todo -repitió con su débil voz que salía de un cuerpo ya castigado por la enfermedad- que sepa que el río es suyo”.

Por aquella época comenzaba la crisis alimentaria en España y ya saltaban las primeras alarmas al ver las largas colas que se formaban para el reparto de comida, y pensé: “seguramente aquí también lo importante es que esta gente sepa que las bolsas de comida que reciben, en realidad, ya eran suyas”.

Con mis compañeros de Carabanchel comenzamos entonces a investigar qué pasaba con el reparto de alimentos, visitando las parroquias que los dispensaban. Hablamos con la gente, con los voluntarios de Cáritas, con algún párroco. Y  fue surgiendo poco a poco la idea de que había que explicar que la comida que esta gente recibía ya era suya, porque la alimentación es un derecho. Sin embargo, nadie parecía conocer que este derecho implicaba al Gobierno, pues es quien firma el tratado internacional que lo recoge. El derecho a la alimentación es algo más que un deseo, es un derecho positivo que obliga a las instituciones públicas a garantizarlo. Pero ¿por qué si en plena crisis estábamos en una emergencia alimentaria en la que el 4% de la población necesitaba recibir alimentos, este tema no tenía la repercusión social y política que merecía?

Así surgió la idea de la Carta contra el Hambre” que hoy representa el sentir de 40 organismos madrileños de lo más variopinto. Los firmantes de la Carta hacen un llamamiento a todos los actores, como parte interesada, a la defensa activa del derecho a la alimentación, sin querer convertirse en sustitutos del sector público”. Y concluyen que la lucha por el acceso a los alimentos forma parte del conjunto de luchas populares contra el empobrecimiento, contra los recortes, y por la emancipación social.

En Madrid, como en el resto del país, la distribución de alimentos se está volviendo crónica. Ni los canales tradicionales, ni las pequeñas y locales iniciativas, pueden responder a las necesidades crecientes o dar estabilidad y dignidad a los afectados. A la vez que las necesidades conocidas crecen, el alcance y profundidad de las necesidades reales sigue siendo un espacio opaco. Por eso, la Carta fue el detonante para reunir a los principales actores en la I Conferencia contra el Hambre, celebrada en Madrid el pasado 10 de abril. El  conocimiento del alcance, impacto y profundidad del problema es el primer paso para  reflexionar y proponer soluciones y alternativas, creando un espacio visible en términos sociales y políticos.

 

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