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Alternativas a la Coca-Cola buscan su hueco en el mercado español

Imagen promocional de Frixen Cola.

Gloria De las Heras

Coca-Cola es el fabricante más vendido de refrescos, con una cuota de mercado mundial del 67,2%, según el informe anual de 2016 de la compañía. En España, se venden 25 millones de Coca-Colas al día, más de 9.000 millones al año. Cada minuto hay 18 personas que beben este refresco y la marca declara tener un alcance del 97% de la población española.

Ante este monopolio en el consumo, han surgido alternativas que intentan abrirse camino en el mercado practicando una producción más justa y comprometida con el medio ambiente. Es un fenómeno que se da en Alemania con Fritz Kola, en Francia con Mecca Cola, que nació como bebida contraria a los valores estadounidenses, y también en España, con marcas menos conocidas pero en crecimiento.

En el último análisis de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo de 2015, las ventas de productos con este sello ascendieron a 34,96 millones de euros, un incremento de dos millones respecto al año anterior. Los principales canales de comercialización han sido cafeterías, heladerías, bares y máquinas de vending.

Entre otros, en España surge como alternativa la marca Frixen. “Un día nos atrevimos a idear nuestro propio refresco de cola. Queríamos algo con muy buen sabor pero con más ética. Un atrevimiento”, es el mensaje que proyecta la empresa en su página web.

En 2013, los cooperativistas del bar Birosta de Zaragoza decidieron poner en marcha este proyecto que aboga por un mercado sin explotación laboral. La marca utiliza azúcar de caña ecológico y estevia para reducir el azúcar un 20%, más cafeína que Coca-Cola y agua del manantial de Jaraba para su elaboración. La marca cuenta con varios puntos de distribución en España que poco a poco pretenden ir ampliando.

Este año la cooperativa prevé fabricar 25.000 litros, comercializados en dos formatos, botellín de 20 cl. y botella de litro. Prevén que 2017 suponga un aumento de las ventas de entre el 40 y el 50%. Sin embargo, no se distribuye en supermercados ni grandes superficies comerciales, si no que es necesario acudir a tiendas o a determinados bares y restaurantes que se pueden consultar en su página web. La buena respuesta a este producto desde su fecha de lanzamiento, explican sus promotores, ha obligado a la marca a desarrollar un plan de empresa que será llevado a cabo por el proyecto Emprendes de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) en Aragón.

Birosta, el bar que llevó a cabo la iniciativa de Frixen, está encuadrado en El Esqueje, una cooperativa que apoya el mercado social y ecológico y el consumo responsable. Además de este tipo de producción, la cooperativa hace énfasis en potenciar la organización colectiva del trabajo, la equidad salarial y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores en conciliación de la vida familiar y personal.

Otras ONG y cooperativas comprometidas con el consumo responsable como Oxfam Intermón, SETEM, Alternativa 3 o IDEAS cuentan con una sección de tienda online en sus páginas web donde se pueden comprar productos de alimentación, artesanía o cosméticos acordes con los principios del comercio justo.

Desde ahí se puede adquirir Bio Cola, otra alternativa entre las bebidas de cola que pertenece a Manduvirá, una cooperativa paraguaya fundada en 1975 y certificada como sede de comercio justo en 1999, que produce el refresco con materia prima local y en fábricas locales. Gracias al apoyo de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo , la cooperativa estableció relaciones con clientes internacionales, entre ellos, España.

EHKA es otra de las marcas de cola que apuesta por una producción más ética. Aunque se produce en Francia y con azúcar costarricense, es de denominación vasca. Promueve, aparte de una causa social, una política de defensa de la producción en el País Vasco.

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