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Las marcas de ropa medianas asfixian a sus trabajadores

Blanco debe varias nóminas a sus trabajadores y modificará la parte variable del salario.

Skunkfunk ejecutó un ERE en el que incluyó a varios miembros del comité de empresa.

El sector se enfrenta a problemas de liquidez y falta de crédito.

El comercio pide que se rebaje la presión fiscal ante la caída del consumo

Varias marcas de ropa se enfrentan a coflictos laborales. EFE

Son marcas muy conocidas y sus tiendas pueden encontrarse en las calles comerciales de decenas de ciudades. Sin embargo, detrás de los escaparates y los maniquíes, también hay conflictos. Empresas tan conocidas como Blanco, Skunkfunk, Desigual o Custo Barcelona están teniendo problemas en la relación con sus trabajadores. Algunas de ellas están llevando a cabo expedientes de regulación de empleo y rebajas salariales; o incluso deben a sus trabajadores nóminas o indemnizaciones.

Es el caso de Blanco, que adeuda a sus trabajadores varios salarios. La empresa española cuenta con unos 2.000 trabajadores y 240 tiendas. Desde hace meses, los pagos de las mensualidades son irregulares. "Lo que va entrando lo usan para pagar al banco y los proveedores, los últimos son los trabajadores. No hay un criterio unificado para pagarles, van repartiendo lo que hay", aseguran fuentes sindicales. En algunas comunidades, los trabajadores no han cobrado durante tres meses; en otras, la empresa les debe una nómina o una nómina y media.

Los empleados han creado un grupo en una red social para compartir información. "Llevamos desde agosto cobrando mal, con mucho retraso. La situación empeoró en diciembre. Ahora nos deben febrero y dentro de poco, marzo. En algunas tiendas, han cobrado la mitad, en otras, nada. Nadie ha venido nunca a explicarnos qué pasa, ni nos dan ninguna explicación", denuncia una trabajadora que prefiere permanecer en el anonimato y que asegura que, además, la empresa cambia los horarios de los trabajadores sin aviso previo. "Si hacemos horas de más, no nos dejan recuperarlas luego juntas o cogernos un día", señala.

Por otro lado, este jueves acababa el plazo para que sindicatos y empresa negociaran un cambio en la parte variable de los salarios. Sin embargo, no ha habido acuerdo. Fuentes sindicales aseguran que la empresa no tenía voluntad negociadora alguna. "Suponía un recorte medio de 400 euros por persona y mes, una rebaja considerable. Ellos argumentan problemas financieros", dicen. Eldiario.es ha intentado obtener la versión de la empresa, que no ha respondido.

La empresa comenzará inmediatamente a comunicar a sus trabajadores que, tal y como establece la norma laboral, tienen dos opciones: o aceptar la rebaja salarial y quedarse, o rescindir su contrato con una indemnización de 20 días por año trabajado.

Fuentes del sector explican que el comercio textil se enfrenta a graves problemas de liquidez. “Eso asociado a las líneas de crédito que los bancos no dan como antes está agravando el problema”, dicen. No son las grandes empresas o grupos textiles las que se enfrentan a estos problemas, sino las cadenas medianas o pequeñas: “En el momento del ‘boom’ económico se expandieron mucho y tienen una infraestructura muy grande que ahora no pueden sostener”.

Expediente de regulación en Skunkfunk

A principios de año, la marca Skunkfunk -que actualmente se encuentra en concurso de acreedores- ejecutó un expediente de regulación que afectó a 18 de sus cerca de 100 trabajadores a los que aún debe las indemnizaciones. "Los problemas empezaron a finales de 2011, cuando la empresa nos comunicó que se trasladaba de Guernika a Lezama. Ahí comenzaron los incumplimientos de los acuerdos que había", aseguran fuentes del excomité de empresa -formado en su totalidad por miembros del sindicato ELA- que también cuestionan la voluntad negociadora de la compañía.

En el ERE la empresa incluyó a tres personas que formaban parte del comité de empresa y a otras once que aparecían en las listas sindicales. "Está claro que uno de sus objetivos era quitarnos de en medio. La empresa va a quedarse sin comité", afirman. La empresa asegura que prescindieron de trabajadores de almacén y administración y que es ahí precisamente donde se concentraban la mayor parte de los miembros del comité. "Han quedado mas de ocho de las listas sindicales, pero hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría de la gente de las listas eran de almacén y administración; la gente que supongo tienen miedo a perder un trabajo dada la situación económica", asegura Mikel Feijoo, director general de la empresa.

Feijoo asegura que fueron "los resultados de ventas" de la campaña de invierno y "la evolución económica general" la que llevó a la empresa a presentar el ERE. Finalmente, el despido de los trabajadores se hizo efectivo el 15 de febrero, pero de las indemnizaciones nada se sabe. La empresa explica que debido a su situación concursal será el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) el que las sufrague, pero los trabajadores aseguran que aún no han recibido ninguna comunicación oficial de la forma en la que se les pagará. La marca también debe la indemnización a tres personas que decidieron marcharse el verano pasado, después de la bajada de salarios que se produjo.

"Una semana después de los despidos nos reunieron a todos los despedidos. Nos querían hacer firmar un documento en el que se decía que la empresa ya había saldado sus deudas con nosotros. Nos presionaron, pero no lo firmamos porque implicaba perder todos nuestros derechos, incluso el finiquito, que entonces aún no habíamos cobrado", denuncia el comité de empresa.

Skunkfunk niega todas las acusaciones de los trabajadores. "Ha habido un intento de linchar a la empresa por parte del sindicato", afirma el director general, que asegura que parte del comité de empresa y de los afectados por el ERE "empezaron, espoleados por el sindicato ELA, una campaña de presión sobre la empresa". Explica, además, que antes las primeras presiones de los trabajadores decidieron no negociar el expediente de regulación. "Si a la primera reunión ya venían con esa actitud no había nada que negociar", reconoce.

Otros casos

El nombre de Custo Barcelona es de sobra conocido. Fuentes sindicales la señalan como una de esas empresas que arrastran problemas de liquidez. “Están teniendo dificultades para pagar las nóminas, se pagan con mucho retraso”, dicen.

Otra empresa que ha modificado sus condiciones laborales es Desigual. La marca ha conseguido hacerse un hueco en el panorama de la moda española. En los últimos años, la cadena ha abierto nuevas tiendas en París, Nueva York, Roma o Moscú, y se ha lanzado a la publicidad también en televisión. Sin embargo, hace pocas semanas, la empresa anunció al comité su intención de negociar un cambio en el sistema de retribuciones de sus empleados. Aducía causas económicas y organizativas. Finalmente, el comité de empresa –respaldado por los trabajadores- firmó un acuerdo para reducir el porcentaje sobre ventas que cobran los empleados cada mes.

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